Suscribete al resumen de prensa Recomienda la página a un amigo
Época II - Año XIII
Edición Nº 3899
Vistazoalaprensa.com
Agregar a favoritos
Página de inicio

Imprimir
Diario digital en español: Prensa, confidenciales, artículos recomendados, firmas invitadas y mucho más...
 
 miércoles, 22 de mayo de 2013 ESPAÑA
Sumario
Cartas al Director
Prensa
Artículos
Firmas invitadas
Contraportada
Encuesta
Chat
Foro
Compras
Directorio
Medios
Postales
Libro de visitas
Buscanoticias
Enlázanos
Servicios
Buscador
Tiempo
Loterías
Euroconversor
Once
Callejero
Carreteras
Pags. Blancas
Mapa de virus
Ocio
Reflexiones
Humor
TV online
Cine
Teatro
Salud
Radio online
Consciencia
Informática
Montañismo
Encuesta
¿Va Rajoy por el buen camino?
 
  No
  No sé
  Haz click para votar
   
 
 
  Contraportada 23/11/2011
Rajoy, el presidente que pone al PSOE ante la peor pesadilla
Antonio Martín Beaumont (Elsemanaldigital.com)
 
L O primero que hizo al confirmarse el gran éxito fue telefonear a Pontevedra, a su padre, Mariano Rajoy Sobredo, de noventa años de edad. Era ese minuto de la misión cumplida ante el progenitor que cualquier ser humano desea vivir. Había vivido la noche electoral junto a su esposa y sus hermanos y cuñados en la planta séptima de su cuartel general popular. Acababa de ganar las elecciones con la mayoría absoluta más amplia de la historia del PP.

Poco después, tras su paso por la sala de prensa para reiterar en un discurso de intenciones políticas que quiere ser el presidente de todos los españoles, al abrirse el balcón de la primera planta de Génova y ver debajo la marea azul de gente enardecida con el cambio gritando "¡Presidente, presidente!", llegó por un momento la hora de la nostalgia y su cabeza viajó hasta el recuerdo de las otras dos noches amargas que allí mismo vivió en 2004 y 2008, cuando el partido le salvó.

Fue el PP, al que ha dedicado más de media vida, el que quiso que continuase adelante tras aquellos resbalones electorales. Así lo ha dicho él siempre que ha tenido ocasión. Si por su gusto hubiese sido, habría tirado la toalla. Pero entonces Mariano Rajoy jamás podría haber vivido esta noche de victoria que por fin le llegó. A la tercera fue la vencida.

Allí estaba. En el balcón genovés, aclamado por los suyos. Feliz y cargado de responsabilidad por lo que se le viene encima. A su lado, de forma discreta, feliz, su mujer, Viri Fernández, también sus mujeres políticas más cercanas, María Dolores de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría y Ana Mato. Tampoco se perdieron tan visual cita por méritos propios otros populares como Esteban González Pons, Alberto Ruiz-Gallardón, Pío García Escudero y Esperanza Aguirre.

Rajoy es un gallego -tan gallego- que vive los momentos de mayor gozo con el freno de mano echado. Es prudente. "Lo mejor ya está pasando, a partir de ahora llega lo complicado", piensa. Y es innegable que el camino que tiene por delante no es sencillo. El PSOE ha dejado España para el arrastre, lo sabe bien el presidente in pectore. Incluso teme que las cosas con las que se encuentre "cuando vea los papeles" en La Moncloa sean peores de lo confesado. Pero también tiene claro que "la gente no le ha votado para llorar, sino para arreglar los problemas".

Realmente son muchos los que le han negado el pan y la sal a Rajoy durante años. "Me han cascado mucho" -reconocía hace unos días en TVE—, "los míos, los otros y los de más allá". Tantas veces se ha repetido que era un líder sin liderazgo, un buen segundo colocado a dedo por Aznar como primero... Hasta se ha vaticinado que jamás podría ser presidente del Gobierno, porque le faltaba carisma para ganar unas elecciones. Pues bien, todo eso ha quedado en agua de borrajas. Los votos lo han desmentido. Y de qué forma.

Sus adversarios pronto volverán a la carga con la monserga, demasiado manoseada estos últimos meses, de que en realidad no ha ganado, sino que ha perdido el PSOE por la crisis económica y las decisiones que tuvo que adoptar el Gobierno de Zapatero por responsabilidad y compromiso con España. Claro, claro, aunque algo debe tener el agua cuando la bendicen.

Tras su segunda derrota, Rajoy logró desligarse de ataduras internas, apartó a los mensajeros del drama de la cúspide del partido y colocó al frente del PP a su equipo. Sobre todo, a mujeres como María Dolores de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría, Ana Mato y Carmen Martínez Castro, y a hombres de nuevo cuño político como Esteban González Pons bien mezclados con veteranos como Javier Arenas, Alberto Ruiz-Gallardón y Pío García Escudero. Se trataba de proyectar sobre la opinión pública una imagen de moderación y renovación que evitase que ningún español corriese despavorido a votar PSOE por miedo al PP. Desde entonces ha ido ganando elección tras elección hasta desembocar en esta victoria en toda España.

Rajoy está acostumbrado a pilotar naves sorteando tempestades. Quizá su carácter le permite tal cosa mejor que a otros. Muchos le ven como la luz al final del túnel. Es un líder previsible y, por ello, de los que aporta seguridades.

Ya como ministro –ha estado al frente de cinco ministerios además de ser vicepresidente del Gobierno-, Aznar lo utilizó para dirigir las crisis y negociar aquellos temas delicados que le iban asaltando por el camino. Luego, nada más ser elegido candidato del PP a la Presidencia del Gobierno en septiembre de 2003, le tocó lidiar con una oposición feroz en la calle que culminó con el cerco a las sedes del PP en la jornada de reflexión tras los terribles atentados de Madrid del 11 de marzo.

Es un líder que ha demostrado, por su capacidad de aguante y moderación, que ha sabido digerir con su partido una travesía del desierto que para cualquier otro hubiese sido imposible. Destaca sobre todo el empuje que mostró para sacar al PP de una de las mayores crisis de su historia, después de su segunda derrota, la del 9 de marzo de 2008, llevándolo hasta un Congreso en Valencia meses después, en los días finales de junio, al que casi nadie creyó que llegaría. No sólo consiguió llegar, sino que se lo llevó de calle sin rival enfrente.

Ahora ha alcanzado la cúspide reservada a muy pocos políticos. Llega con una mochila cargada sólo de experiencia. Ha pasado por todos los escalones de la Administración, lo que junto a sus últimos años como jefe de la oposición le ha servido para abastecerse de un ajuar valioso. Sabe bien que ni siquiera va a gozar de los cien días de gracia que suelen concederse a quienes ganan las elecciones. Sobre todo los mercados internacionales y el PSOE, si logra superar su crisis interna, porque el golpe que ha recibido ha sido toda una debacle que coloca en serio riesgo su futuro, van a exigirle responsabilidades desde antes incluso de que jure su cargo ante el Rey.

Los españoles, con la que está cayendo, tampoco desean que se pierda mucho más tiempo. Así que todas las miradas van a estar fijas en él. Eso sí, Rajoy es un político prudente, previsible, que sabe que su tarea como líder es tomar decisiones valientes desde el primer día.
approval payday loan