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ON su perfil altanero,
y su bigote cobrizo
y su peinado postizo
y sus pasos de rumbero.
¡Qué presto se desazona
cuando se sube al estrado!
Capaz de mostrar su enfado
a golpes de su “tizona”.
Y si Caldera se agita,
Zapatero pierde altura
--o Llamazares finura--
y el Congreso bulle y grita.
Las mesnadas populares,
felices de tal pujanza,
ponen en ristre la lanza
y arrancan por “soleares”;
con Rajoy por estandarte,
jubilosas de su porte,
para seguir en la Corte
sin renunciar a la parte.
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