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RISTINA San Juan es una joven madrileña que ha elegido un extraño lugar para acabar con su vida: una habitación del Hotel Almirante de Ribanova. La muchacha nunca antes había estado en la ciudad, nadie la conocía, nadie sabe por qué se ha suicidado. Sin embargo, Cristina tenía un motivo para seleccionar el escenario de su muerte y lo cierto es que ésta no podía suceder de otro modo...
Este párrafo constituye el comienzo de la sinopsis de la magnífica novela, “Hotel Almirante”, que Marta Rivera de la Cruz presentó hace unos días en otro hotel, el Orfila, en Madrid. Es la tercera novela de esta joven escritora.
Primero fue “Que veinte años no es nada”, III Premio Ateneo Joven de Sevilla, de la que se hicieron cuatro ediciones. En 2000, “Linus Daff, inventor de historias”, para mi gusto, aún mejor que la premiada y, ahora, la recién nacida, “Hotel Almirante”, que consagra definitivamente a una autora de sorprendente facilidad narrativa y de una vocación literaria manifiesta.
MARTA Rivera de la Cruz vino a Madrid, desde su Lugo, en busca del éxito en el mundo de las letras cuando tan sólo tenía dieciocho años, ahora, a los treinta, ya lo ha logrado. Ella forma parte de una generación de mujeres escritoras que ha irrumpido, con fuerza y éxito, en la Literatura coincidiendo con el cambio de siglo pero se mantiene al margen de tertulias y grupos. La autora de “Hotel Almirante” ha tenido que batallar duramente en sus comienzos hasta que consiguió que la conocida agente catalana, Antonia Kerrigan, aceptara ficharla en su “cuadra”.
El premio ganado con su “Que veinte años no es nada” le dio el primer empujón que de nada hubiera servido si no hubiera continuado en el quehacer diario frente al ordenador. Esta joven autora, en los últimos cuatro años, ha publicado, aparte de las tres novelas citadas, un ensayo, “Fiestas que hicieron historia” y “Viajar a Chipre”, como indica el título, un libro de viajes. No ha parado porque, además, colabora en su condición de periodista, de forma asidua, escribiendo reportajes y artículos en El País. Es el vivo ejemplo del éxito logrado no basado en el cuento o la fama, hoy tan de moda, sino en la inteligencia, en el bagaje cultural y en el trabajo. Pero, además de esto, lo que sorprende en esta autora gallega es su enorme fantasía, su dominio del idioma, y su facilidad para crear mundos atractivos para el lector. Ribanova, la ciudad amurallada donde está situado el “Hotel Almirante” es uno de ellos.
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