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O soplan buenos vientos. Además de la situación internacional, con el eterno conflicto árabe-israelí más en carne viva que nunca, en España vivimos horas de inquietud, de incertidumbre, de enfrentamiento. Todo lo que habían unido los bárbaros atentados terroristas de Madrid, lo desunieron horas después las elecciones generales. Y no por el hecho en sí de acudir a las urnas, sino por todos los acontecimientos que se desencadenaron antes y después de un acto tan sencillo como es depositar la papeleta en la correspondiente cajita de cristal, entre los que destacaron con luz propia la descarada manipulación que de ellos hicieron Don Polancone y su Prisa Nostra.
En la calle se respira un notable malestar, con posicionamientos extremistas, eliminando cualquier intento de alcanzar el bien común. En horas y días posteriores, hemos asistido a un exhaustivo despliegue de conductas y declaraciones impresentables con protagonistas que me gustaría resaltar. Para ello, he elaborado una relación por orden alfabético, con la excepción del primero de ellos, que, por su categoría y relevancia, creo que debe encabezarlas. Es la siguiente:
S. M. EL REY DON JUAN CARLOS. En mi opinión no estuvo a la altura de las circunstancias. Cuando, impulsado por el imperio prisaico, Pedro Almodóvar insinuó que el PP estuvo tramando una especie de golpe de estado que sólo el Rey pudo parar, la Casa Real debería haber salido al paso de esos rumores con la verdad de lo sucedido. Es “vox populi” que las relaciones del monarca siempre han sido mucho más fluidas con los gobiernos de izquierda, pero parece claro que esta vez pecó de omisión. ¿Quizá para congraciarse con nuestros nuevos dirigentes por el hecho de que el PSOE defiende la república como forma de estado en lugar de la monarquía constitucional?
ALIERTA, CÉSAR (presidente de Telefónica). Le faltó tiempo para ofrecerse al nuevo Gobierno. Curioso en un personaje que debe su cargo al PP, por medio de su amigo Rodrigo Rato, y que fue el antiguo partido en el poder el que impidió que la Fiscalía Anticorrupción presentara querella por información privilegiada.
ALMODÓVAR, PEDRO (director de cine). Aprovechó la presentación de su última película para lanzar esta diatriba de sintaxis bastante enrevesada: “Hay algo que aún circula como un rumor, pero todavía tenemos que enterarnos de algo terrorífico: que el PP estuvo tramando a las 24:00 horas de la noche del sábado algo que ojalá se confirme para que todos nos enteremos hasta qué punto no estamos viviendo en un estado democrático. Estuvimos a punto, y espero que alguien lo confirme, de un golpe de estado por parte del PP”. Luego, al enterarse de que se le iba a presentar una querella por estas declaraciones, se disculpó diciendo: “He pecado de ingenuidad”. Por si fuera poco, no se presentó a presidir la mesa electoral que le correspondía. Patético.
ÁLVAREZ DEL MANZANO, JOSÉ MARÍA (ex alcalde de Madrid). Parece mentira que los políticos no cuiden más sus declaraciones e intenten evitar que se les caliente la boca hasta tales extremos. Afirmó que quienes cambiaron el voto para favorecer a los socialistas “habían colaborado con los terroristas”. Perdió una magnífica ocasión para callarse.
AZCÁRRAGA, JOSEBA (consejero vasco de Justicia, Empleo y Seguridad Social). Aprovechó que el Pisuerga pasa por Valladolid para afirmar: “Las responsabilidades indirectas de José María Aznar en la guerra de Irak no deben circunscribirse al terreno político y debe comparecer ante los tribunales de Justicia. El PP chapotea en la sangre de las víctimas”. Sin comentarios.
BERLUSCONI, SILVIO (primer ministro del Gobierno italiano). En su afán por defender a su amigo José María Aznar, y a pesar de las pruebas, persistió en su error: “Estoy convencido de que ETA ha desempeñado un papel en los atentados del 11 de marzo. No creo que hayan sido cuatro beduinos de Al Qaeda”.
CADENA SER. Su cobertura del 11-M y de las posteriores elecciones, daría para escribir un libro. Encubrieron sus primeros errores (como la invención de un terrorista suicida) con nuevas mentiras, sobre todo lo que respecta a la supuesta “espontaneidad” de las manifestaciones ante la sede del PP en la jornada de reflexión. El Periodista Digital recogía recientemente las manifestaciones de dos anónimos redactores de esta cadena en las que se ponía de relieve la manipulación a la que fueron sometidos. La actuación profesional de Daniel Gavela, director; del director de Informativos, Daniel Anido (que, en los primeros momentos de producirse las explosiones, contaminó la verdad con frases como “Si es ETA, el PP arrasa; si es Al Qaeda, podemos ganar las elecciones, de modo que la autoría, desde ahora, es confusa” o “Hay que apretar porque se nos acaba el tiempo, así que los deontólogos y los acojonados ya os podeis marchar a casa”), y sus atláteres Carlos Llamas (“Hay que machacar el tema hasta que machaquemos al PP”) y Antonio García Ferreras ha sido nada ética. Otros redactores y colaboradores como Paco González, Javier Álvarez, Javier Torres, Ana Tarradellas, etcétera, etcétera, no pueden estar muy orgullosos del papel jugado. Fueron la voz de su amo (Polanco, por supuesto).
CALDERA, JESÚS (portavoz parlamentario socialista). Quedó en evidencia al decir que “la victoria electoral de Zapatero abre un nuevo orden mundial basado en la legalidad internacional”. Quiso convertir a su jefe en un prócer internacional y quedó en ridículo.
CEBERIO, JESÚS (director de El País). El periódico que dirige tituló su edición especial “Matanza de ETA en Madrid”. Luego, donde dije digo, dijo diego y siguió las instrucciones que le venían de arriba, arreciando en sus ataques al PP.
CNI (Centro Nacional de Inteligencia). Se equivocó, como lo hicimos todos, al asegurar en su primer informe que “se considera casi seguro que ETA es la autora de los atentados”. No puede decirse que nuestros espías estuvieran muy acertados al descuidar la vigilancia de los grupos islamistas.
CNN (Cadena televisiva del Grupo Prisa). A través de su reportero, Carlos de Vega, retransmitió en directo la manifestación ante el PP e hizo llamamientos a la cacerolada de Lavapiés. ¿A eso llaman ecuanimidad?
CRÓNICAS MARCIANAS. No conforme con el resultado de las elecciones, afín a sus postulados, Javier Sardá prosiguió su ensañamiento con cualquier persona que no compartiera sus opiniones e hizo burda parodia de algún miembro del Gobierno en funciones. Además, en los SMS de su programa elimina todos aquellos que pudieran ir en su contra. Comprobado.
GALIARDO, JUAN LUIS. Celebró el triunfo socialista declarando que “los jóvenes han desenmascarado a nuestros gobernantes. Pilar del Castillo, ese personaje patético y demoníaco quería acabar con nosotros”. Se le cruzaron los cables.
GRAN WYOMING (humorista y actor). Dio una vez más prueba de su talante respetuoso y democrático al manifestar: “La democracia hubiera triunfado ganara quien ganara, excepto los que estaban”.
JOSÉ MENESE (cantaor). “Habría que juzgar a Aznar por crímenes de guerra”, afirmó tras conocer el triunfo del PSOE en las elecciones”.
OTEGUI, ARNALDO (portavoz de HB). Esta vez hay que elogiar su “visión” cuando, a las pocas horas de producirse las explosiones, afirmó que los autores no habían sido de ETA, sino terroristas islámicos. Se nota que está muy bien informado.
PALACIO, ANA (ministra en funciones de Asuntos Exteriores). Se equivocó de pe a pa al ordenar a todas las embajadas que la autoría de los atentados se atribuyera a ETA.
PÉREZ RUBALCABA, ALFREDO (posible portavoz socialista en el Congreso). Nadie ignora que es el topo de Prisa en el partido ahora mayoritario. Jugó un importante papel en la estrategia de la SER y, dicen, fue el creador de la teoría de que el Gobierno mentía.
POLANCO, JESÚS (patrón del Grupo Prisa). A las pocas horas de la victoria socialista en las urnas se apresuró a pedir una rebaja en el IVA de la plataforma digital en la que manda y ordena. Algo
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