O
BSERVO con preocupación los fundamentalismos que surgen por ambos bandos de la España del negocio tras la votación popular del día 14. Me preocupa la actuación de la mayoría de los responsables de los medios de comunicación ante el filón de audiencias y ventas que han producido las fotografías y el dolor de los muertos. Sin embargo, no me ha sorprendido la rápida pirueta de los dueños del SCH, el BBVA y las diferentes asociación y clubes de empresarios tras analizar la cara de amargura y desesperación de Aznar.
Quiero, no obstante, destacar que hemos tenido quince días que pueden haber cambiado algo en el mundo; una quincena en la que el ciudadano votante le ha vuelto a dar una lección magistral a los llamados creadores de opinión. Sí me sorprende el que parece haber pasado inadvertido que no se haya registrado ningún incidente digno de mención en la actuación ciudadana posterior a la matanza. Resalto que considero la manifestación en la calle como un derecho y una buena muestra de salud democrática. Sobre todo cuando el mobiliario urbano y no urbano es respetado.
Admiro a este pueblo español que está dando una gran lección a sus políticos y a sus periodistas, que, sin embargo, intentan por ambos bandos del negocio mantener el sillón caliente y el puchero a punto.
No quiero decir más esta semana.