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E ha determinado que la carnicería del 11-M estaba planeada desde hacía mucho. Era una masacre preparada meticulosamente en el ámbito de una estrategia encaminada a consolidar la insurrección anti-americana en Irak y a romper eslabones en las alianzas entre Washington y Europa. Estos objetivos deberían ser alcanzados por el terrorismo indiscriminado y la provocación de una oleada de protestas llevada a cabo por los pacifistas de toda Europa. España era –y sigue siendo- un objetivo de primer plano.
El origen integrista islámico de los atentados de Madrid salía a la luz gracias a investigaciones realizadas por la inteligencia militar noruega y por investigadores de los servicios de información israelíes. Esta información se ha obtenido de un portal de Internet vinculado al integrismo islámico.
Existe además un escrito titulado "La yihad en Iraq: esperanzas y riesgos. Análisis de realidades, perspectivas y estado actual del yihad en Iraq", publicado por un Centro de servicios de Mujaidines, que es una organización vinculada a Al-Qaeda.
El escrito explica una estrategia terrorista dirigida a debilitar políticamente al gobierno de Madrid. Debemos aprovechar al máximo - dice el documento- la proximidad de las elecciones en España programadas para marzo, pues Madrid puede resistir todo lo más dos o tres ataques antes de retirarse de Iraq.
El hecho de que el autor cite las elecciones, arroja una luz diferente sobre la masacre del 11-M, realizada precisamente tres días antes de votar. Para el conocido analista Brynjar Lia, el autor del documento, es un muy buen conocedor de la política española y está seguro de que la retirada de las tropas españolas conduciría al desmembramiento de las fuerzas de la coalición en Iraq.
Los analistas israelíes lo atribuyen a la célula del jeque Yousef al-Ayiri, responsable de Al-Qaeda en Arabia Saudí. Dice también el escrito que para obligar al gobierno español a retirarse de Iraq es necesario atacarlo conjuntamente. Estos ataques se verían acompañados por una campaña propagandística sobre la situación iraquí, y para hacerlo, sería indispensable aprovechar las elecciones de marzo. El gobierno español no podría permitirse más de dos o tres atentados y luego tendrá que retirarse como consecuencia de la presión popular. Al llegar al gobierno los socialistas lo serían por su propuesta de retirar inmediatamente las tropas, entre otras cosas. La retirada de las fuerzas españolas produciría una presión en los británicos, que Blair no podría soportar. Las fichas de dominó caerían, una tras otra.
El servicio de inteligencia militar italiano, tres semanas antes del 11-M había difundido la posibilidad de una próxima acción terrorista en un país europeo. Sería un macro atentado que debería realizarse bajo la supervisión de un coronel del disuelto ejército iraquí, que desde Marruecos habría viajado a España para planificar la matanza. El explosivo, presumiblemente recogido por este coronel sería del tipo comercial, como el que ha sido utilizado por los terroristas del 11-M.
La pista iraquí nos la ofrece el experto de fundamentalismo islámico, Magdi Allam. En un artículo publicado tras el 11-M se dice que la alianza entre el fundamentalismo islámico, los insurgentes iraquíes, ETA y círculos anti-imperialistas ha sido posible merced al activismo de los dirigentes de la Alianza Nacional Patriótica Iraquí, Jabbar Al-Kubaysi y Awni Al-Kalemji, que residirían en Europa.
Los denominados círculos anti-imperialistas, han contactado con ETA y otros grupos terroristas internacionales. Al-Kubaysi, de regreso a Iraq en vísperas de la guerra, dirigió la insurrección armada en Faluya contra el ejército americano. Sobre la marcha se realizaría el acuerdo operativo con los terroristas islámicos autóctonos y extranjeros procedentes de todo el mundo. El objetivo de Al-Kubaysi sería organizar, antes de abril del año en curso, un Frente de Liberación Nacional que debería asociar laicos y religiosos, suníes y chiíes, árabes y kurdos contrarios a las intenciones americanas de democratización de Iraq.
Estas directrices han sido asumidas por grupos anti-imperialistas antiglobalización. Entre vascos, iraquíes e integristas islámicos hay un común objetivo que es decir no al imperio Iñaki y expulsar a los americanos con el rabo entre las piernas. Los antiglobalización manifiestan con su cinismo característico que, a nivel ético condenan toda forma de masacre, pero a nivel político los integristas islámicos son considerados una potencia estatal en ciernes, la Umma musulmana.
La masacre (según los antiglobalización) de no es obra de locos criminales. Tiene sus causas en el unilateralismo imperialista yanki y tienen un claro un trasfondo político, por lo que hay que entenderlos políticamente. Son acciones de guerra de grupos que piden la retirada de América de Iraq, así como la de Israel de los territorios ocupados. Nosotros compartimos estos objetivos. La lógica política de quien cometió la masacre de Madrid es conseguir la retirada de los españoles de Iraq.
Las dos células principales de Al-Qaeda en Europa descubiertas tras el 11-S son las de Hamburgo (Mohamed Atta) y la de Madrid (Mohamed Zouaydi) Este último es persona clave en la red internacional de Al-Qaeda. Según los analistas americanos se trataría del encargado de finanzas de Ben Laden.
Es Zouaydi un negociante saudí que con anterioridad a la clandestinidad tenía como clientes a varios miembros de la casa real de su país. Había distribuido sumas de dinero procedentes de ricos saudíes a terroristas de Al-Qaeda, entre ellos Mohammed Atta. Han sido encontradas pruebas de conexiones financieras con los Hizbolá y Hamas y hubo contactos entre Zouady y gentes de ETA para una colaboración logística.
El periodista Gordon Thomas, autor de un libro sobre el Mossad, acusa a ETA de recibir financiación de Al-Qaeda por medio de una cuenta bancaria en Dublín a nombre una organización caritativa islámica, cuyo titular es Hamid Aich. Se trata un argelino que el FBI localizó como el pagador de Al-Qaeda. Fue sometido a vigilancia y según Thomas se descubrió que entregó 200.000 dólares en Guernica a un representante de ETA. Más dinero habría sido trasferido a cuentas bancarias en distintas ciudades españolas. Intuimos racionalmente que el objetivo de ETA era comprar armas de procedencia iraquí.
La conexión con los iraquíes continúa a finales de febrero de 2004 cuando fueron detenidos dos vascos, Gorka Vidal y Badillo Izkur, con 500 kilos de explosivos. Se sospecha que los dos detenidos estuvieran en Iraq, con otros voluntarios, antes del ataque americano. Los etarras se habrían adherido al llamamiento contra los americanos, junto a centenares de voluntarios procedentes de países árabes. Los contactos habrían comenzado en los Campos antiimperialistas, en España. Entre los participantes había militantes de ETA, de Hizbolá y, Jehad Hussein, un palestino representante de la insurgencia iraquí.
ETA podría haber vendido explosivos a los de Hamas ya en el año 2000. Una cierta cantidad, robada en Francia, habría sido entregada a los palestinos. El autor de la entrega habría sido el etarra, Francisco Javier García Gaztelu, (Txapote), luego detenido. En el mismo año una delegación oficial de Hamas visitaba Vascongadas invitada por los batasunos.
Según un informe sobre terrorismo redactado por el Departamento de Estado americano al que hemos tenido acceso, los activistas de ETA han sido entrenados en varias ocasiones en Libia y Líbano. La conexión con la OLP data de cuando Arafat tenía su cuartel general en Beirut. Allí los etarras conseguían armas, se entrenaban y establecieron contactos con Hizbolá.
Tras la horripilante masacre del 11-M, Al-Qaeda (junto con ETA, no lo olvidemos) entra en las elecciones haciendo su siniestra y particular campaña. Y ya sabemos, unos agitan el árbol y otros recogen las nueces.
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