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O me han sorprendido las noticias que revelan que dos de los cómplices clave de los autores del 11-M eran confidentes policiales. Así como tampoco me extrañan las revelaciones del secretario general del Sindicato Unificado de Policías quien asegura que el CESID (ahora CNI) frustró en noviembre de 2.001 la detención en Madrid del marroquí Amer Azizi, número dos de de Al Quaeda en España.
El marroquí Rafá Zuher, uno de los presuntos suicidas de Leganés, fue quien contactaría con Emilio Suárez Trashorras para conseguir dinamita a cambio de hachís. Estaba “controlado” por un capitán de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, y el propio Trashorras era confidente de la Policía Nacional acerca de armas, explosivos y drogas que se pudieran mover en la comarca asturiana en donde residía.
Amer Azizi, a deducir de las declaraciones del sindicalista de SUP, debió ser arropado por los espías de la carretera de la Coruña, para evitar que fuera detenido a finales de 2.001 por asuntos relacionados con el 11-S. Azizi, presunto cerebro y pieza clave en los atentados del 11-M en España, sería ayudado a fugarse, presuntamente, por espías del CESID. Sucedió unas dos semanas antes de que la Policía Nacional lo fuera a detener junto una docena terroristas de la célula de Al Quaeda en España, sospechosos de ayudar a los que atentaron contra las Torres Gemelas. En su agenda, intervenida por la policía se encontró el teléfono a través del cual contactaba con el líder máximo de los terroristas, Zarquawi.
Azizi sería la conexión de los grupos terroristas islámicos en el Norte de África, Europa y Asia. Es un “muyahidin” que luchó en Afganistán y más tarde se trasladó a Madrid para coordinar las relaciones con las facciones radicales del Islam en España, como pudiera ser el imám Abu Bakar.
Azizi tuvo conversaciones telefónicas y reuniones con células de Al Quaeda en todo el mundo desde 1.990 hasta que, presuntamente arropado por el CESID (ahora CNI) huyó de España, después de mantener conversaciones con Mohamed Atta y Ramzi Binalshibh. El teléfono de Azizi estaba en la agenda de Zacarías Moussahoui, detenido en relación con el 11-S quien reconoció ante la Autoridad Judicial pertenecer a Al Quaeda.
Ante estas revelaciones los españoles tenemos derecho a pensar -y pensamos- que, en efecto, en Ferraz podían tener mejor información acerca del terrorismo islámico y del atentado que se produciría, que la que podría disponer Acebes, ministro del Interior. Información que era facilitada, entre otras fuentes, por policías, guardias civiles y agentes del CNI al servicio del PSOE, antes que del Estado.
Ante la perspectiva de un macro atentado se debió decidir aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid para tener preparada la campaña mediática inmediatamente posterior a la masacre de Madrid destinada a cambiar la intención de voto en las elecciones. Esta preparación -seguimos pensando- debió de hacerse, presuntamente, semanas antes del 11-M, pues una cosa así no se improvisa de un día para otro. Seamos serios.
En puridad, la responsabilidad máxima de no estar bien informado -cuando debió de estarlo por razones de su cargo- la debe tener Acebes.
Es muy sendillo de explicar. Cuando los socialistas llegan al poder, los titulares de los ministerios no solo limpian la era, sino que fumigan. O sea, que ponen a los suyos. Acebes, inexplicablemente, estaba rodeado por policías y guardias civiles que desde puestos clave le estaban haciendo la cama. Y él sin enterarse. Naturalmente, informaban al PSOE antes que al titular del Ministerio. Si le comunicaban algo al ministro, debía ser información deliberadamente equivocada y/o sesgada. Recordemos la mañana del 11-M y el Titadine.
No tengo empacho en decir que es preferible tener a un ministro del Interior inteligente, aunque sectario y perverso, que uno tan honrado pero tan inocente. Por no decir cosas más fuertes.
La falta de previsión de Acebes -por otra parte excelso en la lucha contra ETA- en el sentido de no dotar tras el 11-S de medios humanos y materiales a las unidades que en la policía y guardia Civil luchan contra el terrorismo islámico, ha sido mucho peor que un crimen. Ha sido un error.
El número de funcionarios dedicados a estos temas era muy reducido y los especialistas, pocos. No creo que ninguno domine el árabe ni sepa traducir ni interpretar un escrito, conversación o página de Internet en este idioma. Además -haciendo honor al déficit cero-, no había dinero para nada. Patético.
Claro, que no se puede esperar imaginación creadora en quien debía pensar casi exclusivamente en los números. Me estoy refiriendo a José María Aznar, que tampoco debió prever -tras el 11-S- lo que se nos venía encima. Debió –y es opinión de muchos españoles- dar a Acebes luz verde para que en lo referente a vigilar y reprimir al terrorismo islámico, dispusiera de lo que fuera necesario, tanto en medios humanos como materiales. Pues no. Solo se pensaba en ETA y en cuadrar las cuentas.
No parece interesar a los populares una comisión de investigación, pues pondría al descubierto su estulticia y falta de previsión a pesar de los repetidos informes e informaciones recibidas en el sentido que Al Quaeda nos iba a hacer algo sonado.
Seamos sinceros. El resultado de esta supuesta incompetencia ha sido un estupendo superávit en lo económico, una patética lista de bajas entre la población de Madrid tras la masacre del 11-M, y, además, perder las elecciones.
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