P
OR ahora sólo llevamos 18 muertos por violencia doméstica: 15 mujeres y tres niños. ¿Sólo? Sí, sólo... porque de aquí a que nos pongamos un gorrito y soplemos el matasuegras en Nochevieja habrán muerto entre 50 ó 60 más. O 70... u 80... qué más da.
En esta semana han sido asesinados tres mujeres y tres niños. Dos de ellas tenían orden de protección y, los señores asesinos, orden de alejamiento. Fíate de la virgen y no corras. Está claro que los jueces sirven para levantar cadáveres. Algunos, ni para eso.
El caso de hoy, viernes, - que es cuando escribo - el asesinato de una mujer y sus dos hijos por el esposo y padre de los críos, nos ha revuelto el estómago a casi todos, pero estas muertes eclipsan, por ejemplo, que otros dos tipos han sido detenidos en Tarragona, hoy mismo, por pegar sendas palizas a dos mujeres de 24 y 34 años. Mañana estarán en la calle con una orden de alejamiento alejada de la realidad. Que, hoy también, otro ha sido arrestado en Granada por habérsele ido la mano con su mujer. También éste estará mañana libre y su mujer con una orden de protección que no la protegerá. Que otro, también hoy, ha sido condenado por un juzgado de Lérida a seis meses de prisión por malos tratos “habituales”. Uno al que le ha salido barato pegar “habitualmente” a su esposa. Que, ayer, entraba en coma profundo una mujer en León por una paliza que su marido le dio hace diez días. O sea, que estamos pendientes de subir la cuenta a 19 muertos. Que, anteayer, otro hombre era condenado a siete años de prisión por haber matado a su mujer el año pasado. Es decir, que en 20 meses estará en la calle y listo para poder matar a otra. Y anteayer también eran detenidos otros dos tipejos en dos pueblos de Tarragona por agarrar un cuchillo para cortar el cuello a sus respectivas mujeres. Hoy ya deben estar tomándose una cañas y preparando su próxima agresión. Podría seguir, pero, para qué. Todos sabemos de sobra lo que se cuece en el asunto de la violencia contra las mujeres.
Soy consciente de que, por estos lares, hay algunos temas que ofenden sobremanera a parte importante de los lectores. Qué se le va a hacer. Pese a ello, jamás me han frenado ni las críticas educadas y razonadas –las cuales respeto por ser eso, razonadas y educadas- ni las descalificaciones más barriobajeras. Éstas últimas, por cierto, me resbalan por el lateral izquierdo.
No he tenido pelos en la tecla para despotricar de mi profesión, de la que me siento avergonzada cada dos por tres (y así me va), de la Iglesia católica cuando se pasa tres pueblos (es decir, cuando considero que rebasa la línea estrictamente religiosa para invadir terrenos civiles o sociales que considero míos) o de los políticos con los que no comulgo.
Cuando hablo de cuestiones eclesiásticas, se me rebotan unos cuantos. Vale. Unos opinan y otros critican esas opiniones, porque esto funciona así. Cuando opino de política, ocurre tres cuartos de lo mismo, porque el funcionamiento es el mismo. También vale. Y cuando opino de malos tratos a mujeres, de asesinatos, se me rebota otro colectivo con el argumento perogrullo de que también hay hombres maltratados. Y voy, precisamente, a esto.
Ellos siguen matando, ellas siguen muriendo, los jueces siguen a por uvas y las distintas policías no saben por dónde se andan porque las leyes y los jueces no han definido el camino a seguir. Y yo sigo buscando, tal y como se me exigió desde este foro, pero sin encontrarlas, estadísticas de hombres asesinados a puñaladas, atropellados, quemados vivos, muertos de un tiro o estrangulados.
Yo busco datos y no los encuentro. Pero quienes exigen que yo los busque no dan un palo al agua por encontrarlos. Sólo están con el hacha en alto para, cada vez que se recuerda que otra mujer ha muerto asesinada, argumentar que también hay hombres maltratados. Quienes así se manifiestan, por supuesto, son hombres. Tan hombres, que consideran vergonzoso interponer una denuncia por malos tratos si una mujer les levanta la mano.
Señores míos: si les falta el coraje y los suficientes pantalones para levantar la voz contra los asesinatos de mujeres, tengan al menos los necesarios reaños para movilizarse, escribir, aportar datos o denunciar los malos tratos a hombres. Lo demás, es pura cobardía.
Y ahora, desahóguense en el foro, que yo me lo seguiré pasando por el lateral izquierdo.
|