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ARIOS robos de ultraligeros perpetrados en aeródromos han disparado las alarmas en el Ministerio del Interior pues los estos aparatos pueden ser utilizados para cometer atentados. Estos robos no son habituales ya que el material no se puede vender en España debido a los controles existentes. Son robos extraños que han dado lugar a todo tipo de suposiciones. En algunos casos los ladrones han sustraído sólo el motor, que es la pieza más valiosa. Desde hace 20 años no se había producido ningún robo de estas características.
Los ladrones, en algunos casos, han extraído alas y motores muy potentes, capaces de hacer despegar o aterrizar un ultraligero, que transporta a dos personas, en cincuenta metros. Se pueden transportar en un coche y montar en una media hora. La psicosis reinante ha llevado a muchos a pensar que bien pueden ser empleados para tráfico de drogas o que se esté preparando un atentado.
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Al Qaida –renovada- tiene características comunes a los grupos salafistas conectados con la organización terrorista de Ben Laden. Más pequeñas, se denominan “Takfir wal Hijra” (Anatema y Exilio).
Este núcleo duro de Al Quaida es aún más fanáticamente agresivo que el anterior. Suelen ser refugiados o inmigrantes con trabajos legales que han constituido “células durmientes” activadas para llevar a cabo atentados. Siguen estrictamente los comunicados de Ben Laden que emiten los canales de televisión por satélite y las páginas web árabes. Saben como burlar los controles policiales, pues conocen su país de residencia. Saben, además, utilizar el “factor político” para sus fines, tal como sucedió en el 11 M.
Los “takfires” salafistas están compuestos por marroquíes, argelinos, sirios y argelinos. Suelen tener en el país donde están residiendo un líder ideológico de origen. Dentro de la nueva organización de Al Qaida en Europa, los “takfires” son los más duros y manipuladores. Totalmente integrados, viven como un inmigrante más, lo que dificulta su localización. Educados y amables, sus miembros suelen vivir juntos, como en una comuna o secta. Al ser interrogados por la policía o los jueces, intentarían engañarlos, negando ser buenos musulmanes. Incluso pueden beber vino y comer “jalufo”.
“Takfir wal Hijra” ha aglutinado a dos grupos salafistas ejecutores del 11-M: el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM) y su homónimo, el Grupo Combatiente Tunecino. Estas organizaciones están fuertemente implantadas en España. El grupo de los “takfires” fue el que jugó un papel más destacado en la planificación y, sobre todo, la “concienciación ideológica” de los atentados del 11-M. Los “takfires” tienen su dirección espiritual en Londres a cargo de un imán radical, Oman Ben Salawi, conocido popularmente como “Capitán Garfio” pues así le han bautizado los tabloides. Considerados por el Islam como herejes, no les importa atentar contra musulmanes sean niños o mujeres. Los “takfires” podrían estar tras detrás del ritual macabro perpetrado contra el cadáver del subinspector del GEO, muerto en Leganés en el asalto al piso de los terroristas “suicidas” presuntos autores de los atentados del 11-M.
AVANCE EN LAS INVESTIGACIONES
LAS investigaciones que lleva a cabo el Cuerpo Nacional de Policía han experimentado un avance sobre el “cerebro” de los atentados del 11-M. Se ha podido saber que a finales del año pasado viajó a España un “enlace” de Mustafá Setmariam Nasar, más conocido como Abu Musab Al Suri, considerado el “cerebro” de la masacre. Este sirio nacionalizado español, forma parte de la dirección de Al Qaida y además es responsable de un campo de entrenamiento en Afganistán para terroristas que posteriormente son enviados a Europa.
El enlace de Setmariam, una vez en España, contactó con uno de los autores materiales del 11-M para darle las instrucciones recibidas del dirigente de Al Qaida. Este enviado, tras permanecer en Madrid unos días, se trasladó a Londres y a los pocos días abandonó Inglaterra.
Los investigadores españoles desconocen con qué miembro de la célula autora del 11-M se entrevistó en Madrid el enlace de Abu Musab Al Suri. Se barajan varios, como el de Said Berraj. Marroquí de 31 años se encuentra en busca y captura internacional por su vinculación con los atentados. No se descarta que su cuerpo sea el del séptimo terrorista todavía sin identificar, encontrado entre los escombros del piso de Leganés.
Berraj, El Tunecino, coordinador de la masacre del 11-M muerto en la explosión de Leganés, ligado a Amer Azizi, uno de los jefes militares de Al Qaida en Europa, protegido del CNI contra quien asimismo está dictada una orden internacional de busca y captura por su relación con el 11-M está procesado por el juez Garzón 17-9-2003 por los atentados de 11-S en Estados Unidos.
Azizi y Berraj fueron detenidos, junto a Salahedin Benyaich -hermano de uno de los detenidos por los atentados de Casablanca de 2003- y Mohammad Haddad, en octubre de 2000 en Estambul.
Los investigadores apuntan la posibilidad de que el enviado, podría haber estado en Marruecos, donde se supone que está situado el “epicentro operativo” de los atentados del 11-M. Todos los cabecillas de la célula del 11.M estaban vinculados con los autores de los atentados de Casablanca.
En la casa que tenía en Madrid Faisal Alluch, detenido tras el 11-M y puesto luego en libertad, se reunieron muchas veces El Tunecino y Mustafá Maymouni, preso en Marruecos por su vinculación con los atentados de Casablanca. A este último se le considera como un íntimo colaborador de Amer Azizi.
Al situarse en Marruecos el epicentro operativo del 11-M, el descubrimiento de que un enlace de Mustafá Setmariam Nasar estuvo a finales del año pasado en España para entrevistarse con uno de los terroristas del 11-M refuerza aún más esta línea de investigación, considerándose a Abu Musab Al Suri como el cerebro de la matanza.
EL TUNECINO Y DELINCUENTES COMUNES
LA Brigada Provincial de Información de Madrid estuvo siguiendo al Tunecino, como mínimo, hasta el 6 de febrero de 2004, 35 días antes del atentado, y a sólo una semana de la reunión celebrada en un Mac Donalds de Madrid en la que el asturiano ex minero Suárez Trashorras vendió a los marroquíes Jamal Zougam y Jamal Ahmidan, El Chino, más de 100 kilos de Goma 2 utilizados en el 11-M.
La información sobre El Tunecino fue captada por el Grupo III de la Brigada Provincial de Información de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, que estaba integrado, entre otros, por cinco funcionarios policiales sindicalistas que, habían sido relegados a esas funciones por sus superiores, a causa de su conflictividad.
Como se sabe, los sindicalistas y en especial los dependientes del Partido Socialista, son los más adecuados para este tipo de investigaciones. Su lealtad y dedicación son proverbiales. El carné en la boca es la panacea para que la verdad resplandezca y los españoles podamos enterarnos de quién está detrás de la carnicería.
Las investigaciones del 11-M, que han dado lugar a la detención de 52 personas, han revelado la amplitud de la infiltración de radicales islámicos. La policía asegura que en España están asentadas una decena de células durmientes y más de 300 radicales de una veintena de nacionalidades. Viven instalados en ciudades como Bilbao, zonas rurales de La Rioja, Navarra y Cataluña y, sobre todo, en las provincias del arco mediterráneo, de Cádiz a Girona.
Policía y Guardia Civil han propuesto medidas, como pueden ser, mayor acceso a los bancos de datos de extranjería, el control de imanes y mezquitas, o reformas legales que permitan tomar medidas cuando se detecten indicios de que la actividad de los radicales pueda pasar a mayores. Se mencionan los ejemplos francés y británico, donde son posibles las expulsiones o las detenciones preventivas.
Los expertos ya han advertido al ministro del Interior, José Antonio Alonso, de otro fenómeno mucho más preocupante que se ha revelado con el 11-M: delincuentes comunes radicalizados, organizados y dispuestos a perpetrar atentados.
Como esperábamos -y ya advertimos en anterior artículo- las autoridades de EEUU han liberado al abogado Brandon Mayfield, detenido por su presunta implicación en los atentados del 11 de marzo pasado en Madrid después de que la Policía española descartara que las huellas recogidas en una furgoneta usada por los terroristas le pertenecieran.
La Comisaría General de Policía Científica del Cuerpo Nacional de Policía ha logrado identificar las huellas dactilares halladas en la furgoneta utilizada en el 11-M donde se localizaron siete detonadores y una cinta coránica. Dichas huellas no corresponden a Mayfield sino al argelino de 34 años Ouhnane Daoud, quien tenía residencia legal en España.
Por otra parte -y como también advertimos en anteriores entregas, se ha revelado que El Chino llamó al minero asturiano que le proporcionó la dinamita y que a su vez era confidente de la policía, cinco días después de la masacre. Al parecer necesitaba aún más explosivos para perpetrar otros atentados o bien en Madrid, o en Granada.
La impresión que tenemos de todo esto, es que a pesar de la Comisión de Investigación del Congreso de los Diputados, no sabremos nunca la verdad acerca de la matanza. No les interesa a los políticos, a unos porque se revelaría su cretinismo e incompetencia y a otros por tenebrosas razones-
La intromisión de Garzón en el sumario del 11 M, tan bien llevado por el juez Del Olmo, contribuirá a que la ceremonia de la confusión alcance niveles de esperpento. Y si no, al tiempo.
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