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A esquizofrenia del Partido Socialista se agrava conforme avanza la legislatura. El Partido Popular se ha quedado solo al rechazar una propuesta de Eusko Alkartasuna en el parlamento destinada a promover selecciones deportivas oficiales de las autonomías que lo soliciten. Y la cosa, que parece anecdótica, tiene gran calado político.
La política se hace tanto con realidades como con percepciones. Y no hay duda de que, en 2004, el deporte es un gran escaparate de las naciones y de las identidades colectivas. Una selección nacional es un símbolo popular, guste o no, y no es indiferente que exista o deje de existir una selección española en todas las competiciones internacionales. Aunque para la mentalidad jurídica más tradicional esto no tiene importancia, para la gente de la calle la existencia de una selección nacional vasca o catalana, distinta de la española, equivaldría a un anticipo de la independencia.
Republicanos, separatistas, nacionalistas y comunistas marcan el ritmo del Gobierno de España, a través de un PSOE que obtuvo el poder gracias a todos ellos y de un José Luis Rodríguez Zapatero que se ha rodeado de un equipo de colaboradores de excelente talante pero de desconocidas capacidades. En el Parlamento, sede actual de la soberanía española, se ha dado con los votos de todos ellos, socialistas incluidos, un importante paso simbólico hacia el desmenuzamiento del país, por más que el presidente del Gobierno reste importancia al hecho.
Nacionalistas vascos y catalanes mienten, tergiversan y manipulan, y es fácil demostrar racionalmente la debilidad de sus argumentos. Pero ellos no aspiran a competir en ese terreno, que saben perdido, ni tampoco van a entretenerse más de lo necesario en participar en el reparto socialista de cargos y prebendas. Su "construcción nacional", que en lo institucional está ya en trámite legislativo, necesita símbolos, y las selecciones deportivas son el símbolo adecuado.
La inmensa mayoría de los votantes, populares y socialistas por igual, no desearon la destrucción de España ni la humillación de sus símbolos. Sin embargo, los dirigentes del PSOE, con tal de mantenerse en el poder, apoyan pasos que, como éste, sólo pueden llevar hacia el abismo. El asunto de las selecciones muestra hasta dónde están dispuestos a llegar algunos con tal de disfrutar de los frutos del 14-M.
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