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HORA mismo, y después de una semana de bombardeo informativo, ya no sé a quién pertenece, o a quién debe pertenecer, el peñón de Perejil. Lo único que me ha quedado claro es que allí había unas cabras, después llegaron doce marroquíes y más tarde un grupo de españoles. Como dijo “El Roto” el otro día, es un lugar ideal para construir un psiquiátrico hispano-marroquí.
Recuerdo que en mi última columna también insinuaba que nunca nos vamos a enterar de la verdad de todo esto. Eso sí, ya sabemos que en el museo de Ceuta hay una cámara fotográfica que los nazis utilizaron desde el islote y de que, gracias a todo este lío, Rafael Sánchez Ferlosio le ha retirado la amistad a Miguel Ángel Aguilar por abusar de sus palabras en un artículo.
También nos hemos enterado de que una cadena televisiva española ha utilizado estos días imágenes de militares en Chafarinas de agosto pasado haciéndolas pasar por “rabiosa actualidad”. Menos mal que un ciudadano de bien tuvo el detalle de escribir una carta a “El País Andalucía” para contar esa manipulación informativa que se estaba produciendo en las citadas islas y ante nuestras narices. Menos da una piedra, (el periódico la publicó en “Cartas al director”) pero nadie ha denunciado a esos periodistas que usaban material falso para enervar aún más una situación absurda e incomprensible. Una situación de la que todo el mundo habla pero que para la mayoría de la población civil, e incluso la militar, guarda tantos secretos como cabras pastaban en el islote.
Así que en estas estaba yo, mirando la línea del horizonte, embelesado pensando en las cabras de Perejil, cuando veo pasar la avioneta de todos los veranos por delante de mi ventana. “Veinte años de injusticia. Ruiz Mateos”.
Me pasó como al gato Garfield, entorné los ojos y cuando los volví a abrir me encontré de bruces con el recuerdo que me había guardado en mi cerebelo para comentar en este artículo semanal.
ESCRIBÍA yo el pasado sábado (que es cuando el jefe publica estas líneas) de las casualidades que nos rodean. Recordé posteriormente una información publicada en el suplemento económico de “El País”, pocas semanas o días antes, (en ese suplemento color salmón no se publica nada al azar) sobre los intereses estadounidenses en la costa atlántica del África subsahariana. Quiero recordar que aquel informe (he sido incapaz de encontrarlo para referírselo a ustedes textualmente) hablaba de que Estados Unidos ya ha instalado sus dos principales empresas petroleras en una zona de mar frente a Guinea, bajo el Sahara, (el que se disputan Marruecos y el Polisario) Mauritania y Gambia. Recuerdo que aquella información, además, explicaba que el petróleo que los americanos han analizado y comprobado existe en esas aguas es de mejor calidad y más rentable que el que ahora obtienen en los Emiratos y toda aquella parte de los otros países árabes. La misma información también explicaba que Georges Bush ya ha dado el visto bueno y que, incluso, los expertos han decidido que hay que hacer las cosas en esta nueva colonia económica con otras formas, para que no ocurra lo mismo que en Kuwait, Irak, etc.
Otra vez Estados Unidos y otra vez el petróleo, aunque ahora con el Magreb como protagonista.
LAS casualidades no existen en ciertos niveles y si no, les invito a buscar en las hemerotecas otro conflicto que hay entre Marruecos y España por las actividades -también petroleras-.de la compañía española Repsol en aguas cercanas a Canarias, el Sáhara y el propio territorio marroquí.
Y como parece que todo es disparar por un sitio para despistar por el otro, también me apetece recordar otra información que ya se nos ha olvidado: “Turquía, India y Marruecos, tres países que mantienen conflictos latentes (en el Kurdistán, Cachemira y Sáhara, respectivamente), se han convertido en los principales clientes de la industria militar española, inmediatamente después de EEUU y Reino Unido. Estos tres países absorbieron el 28% de las exportaciones de armas españolas en el primer semestre de 2000, que ascendieron a 15.777 millones de pesetas, según el último informe remitido al Congreso por la Secretaría de Estado de Comercio”, publicado en el año 2001 en la Prensa nacional.
Levanto la vista del ordenador y veo otra vez la avioneta de Ruiz Mateos y la radio sigue hablando de Perejil. Menos mal que el ministro de Exteriores de Marruecos ya ha dicho que no habrá guerra. Además, nuestra ministra ya se ha entrevistado con Colin Powel.
¿Todo está ya atado y perforado?
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