A
pesar de las pistas, dejadas ex profeso para autoinculparse, que supuestamente dejaron los moritos choricetes de Lavapiés y las razones falaces que las relacionan con el 11-M, en realidad, el único dato que se encontró en las estaciones de los trenes de la muerte apuntaba al norte.
Acerca de la mochila, la número 13, o sea, la que no explotó, no hay indicio de que hubiera estado en la estación de El Pozo del Tío Raimundo. Su trayecto parte de IFEMA, y en IFEMA no estaban los terroristas, sino los forenses y también el ahora comisario general Santano y subordinados. Se ha sabido que Santano preparó su comparecencia en la sede socialista de Gobelas junto con al actual Director de Policía, García Hidalgo. De esta manera, el PSOE se auto implica en la siniestra trama de las falsas pistas, en una maniobra para supuestamente reivindicar el atentado “bajo bandera falsa”.
En lo que se refiere a la furgoneta, no hay constancia de que durante su estancia cerca de la estación tuviera en su interior ni cinta en árabe, ni bolsa con detonadores y huellas dactilares o de ADN. La cinta y la bolsa son vistas por primera vez en Canillas. Así de simple.
Sabemos que el portero (automático) de Alcalá mintió al declarar que había oído hablar de la cinta y los detonadores por la mañana, cuando, en realidad, ambos se vieron por primera vez por la tarde, y no en Alcalá, sino en Canillas, complejo policial en donde está ubicada la Comisaría General de Información.
Sabemos asimismo que el portero (automático) había hablado con el portavoz socialista antes de acudir a la comisión de investigación, lo cual es una flagrante ilegalidad, además de una sinvergonzonería. Y también se ha sabido que dicho portero negó ante la comisión haber hablado antes con ningún político, es decir, que todo eran mentiras. Y todas estas mentiras apuntan al presuntamente siniestro PSOE.
Las conclusiones que se han extraído en el sentido de que el tipo de explosivo era goma-2, según las cuales era imposible que fuera ETA, son un dislate, pues parten del análisis del explosivo de la mochila nº 13, que jamás estuvo en El Pozo. Los desactivadores de explosivos del Cuerpo Nacional de Policía no la vieron, y, sin embargo, vieron la otra. Una bolsa o mochila de 10 kilos de peso no puede escapar a la inspección ocular de estos extraordinarios profesionales –nunca bien valorados y pagados- que son los TEDAX. Lo que quiere decir que ignoramos el tipo de dinamita utilizado en las estaciones, con lo que la siniestra mentira empleada antes de las elecciones -para ganarlas- terminará volviéndose en contra de los que la difundieron a través de los medios polanquistas.
Lo cierto es que la única mochila encontrada en las estaciones cuyo interior se miró, fue la detectada en El Pozo por un policía municipal, que al mirar en su interior observó un recipiente del tipo que siempre usa ETA. Este agente explicó a los medios cómo la encontró, mientras buscaba supervivientes y heridos en los vagones de uno de los trenes. Se trataba, en realidad, de uno de las bombas que fue explosionada por los TEDAX de la policía nacional, eso sí, en el mismo lugar del hallazgo, después de los atentados, nunca de la bolsa de deporte hallada después. De este contenido, goma-2, un teléfono móvil, etc., informó ante la comisión el anterior ministro de Interior, Ángel Acebes.
Dijo el ex ministro del interior, que el policía municipal vio un bulto en el suelo, una mochila negra tipo bolsa, y le pareció sospechosa porque pesaba unos diez hilos. Inmediatamente la abrió y vio que contenía en su interior, un "taper" con un teléfono móvil encima y cables negros y rojos.
El policía municipal no supo precisar con exactitud si en el teléfono móvil aparecía algo escrito, sólo que éste era de color oscuro. Según dijo el policía al alcalde en su visita a la Jefatura de Policía Municipal, situada en la Casa de Campo, cuando se dio cuenta de que esa bolsa contenía explosivos le entró el pánico, la dejó apartada y avisó por teléfono a sus superiores. Nadie le respondió y dio la alarma a los agentes de Policía Nacional para que el público se fuera apartando de la zona. Una hora después esa misma bolsa explosionó controlada por los TEDAX.
A pesar de que algunos medios afirmaron que el contenido de esta mochila era goma-2, este extremo ha sido desmentido por el jefe de los TEDAX, quien dijo que de los explosivos de las estaciones no habían podido deducir cuál era la marca del explosivo.
Por otra parte, el juez Del Olmo ha pedido a la comisión de investigación las declaraciones de los dos guardias civiles y del policía nacional que contactaban (y controlaban) a los confidentes que se encuentran en prisión por su presunta relación con los explosivos usados en la masacre.
El magistrado reclama que le envíen la declaración de los dos guardias civiles que controlaban a Zohuier y también la del policía nacional de Avilés que lo hacía con Trashorras. Trata sin duda de incorporarlas al sumario. Ya han sido remitidas.
Y tras las declaraciones de Rubalcaba ante la comisión, vacaciones hasta septiembre. Mientras, la siniestra sombra de Caín se proyecta sobre los que estamos pensando.
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