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A frase no es mía. Por eso la entrecomillo. La tomo de las declaraciones que el filósofo Gustavo Bueno hizo en su día a "La Razón", a raíz de la publicación de su nuevo libro "La vuelta a la caverna. Terrorismo, guerra y globalización". Un libro que, como los anteriores, escandalizó a los inquisidores del pensamiento establecido y cuya lectura recomiendo, rescatándolo de las prisiones del silencio. Y añado otra frase de las varias y actualísimas que pueden extraerse de la entrevista en "La Razón", pese a su poca extensión, y no digamos del libro, innumerables: "El hombre no se ha vuelto menos belicoso, sino imbécil". El hombre (y no caigo en la memez feminista y afeminada de añadir y la mujer, a lo que según van las cosas habría que añadir los maricones y las lesbianas) se ha dejado empujar a la pereza mental de que otros piensen "democráticamente" por él, si es que éstos piensan o sólo se limitan a hacer conjuros y aturdir con la matraca a los asesados en la oscuridad de la caverna partitocrática.
Hoy el hechicero empuña una adormidera escondida tras los pétalos de papel mascado de una rosa que alientan la nostalgia revanchista de hoces y martillos vencidos y humillados. ¿Pero quién empuña realmente la rosa desalmada frente a la palidez cobarde de aquéllos que debían rebelarse y se acoquinan movidos por el temor reverencial al hueco ídolo del progresismo, y por el pavor a ser tachado de fascistas? La máscara de una sonrisa estúpida esconde algo más inquietante y perturbador que una cavernaria sesera ahíta de vaciedades. Está la mano del "padrino" cuya ambición de poder jamás se verá colmada.
Hoy que tanto se apela a la coincidencia de casualidades para guillotinar las verdades incómodas, conviene recordar que, como advirtió en lejanos tiempos Pitágoras (espero que no me falle la memoria sobre la autoría de la cita) el azar es el resultado de un encadenamiento de causalidades cuya clave matemática desconocemos. Todo es causal, y no casual, en el orden universal. También en los comportamientos humanos. Y aún más en el hacer y deshacer de los políticos. Es la pereza mental impuesto-aceptada la que bloquea la capacidad analítica de un ser pensante. Y las fuentes de la curiosidad por saber. A veces me dicen, supongo que con la pretensión de halagarme, que dispongo de muy buenas fuentes de información. Acaso las tenga en ocasiones para contrastar hallazgos o deducciones. Pero es lo cierto que las certezas navegan, más o menos huidizas, en las diarias avalanchas de información y desinformación que nos inundan. El problema estriba en detectar sus elementos causales y enhebrarlos. No hay mayor misterio. Ni mérito.
LA BATALLA POR EL MONOPOLIO DEL "ORO AZUL"
GONZÁLEZ MATA advertía en "Les vrais maitres du monde" (Ed. Gasset, 1978) sobre los tres frentes en que se desarrolla la estrategia mundialista del "gran poder oculto" (Así lo llamó con indudable acierto y conocimiento de causa Benjamín Disraeli): la estrategia de la tensión, la estrategia del terror y la estrategia del hambre. Me ocuparé de la última en ese apartado. La estrategia del hambre se resume en el dominio por el multinacionalismo de los circuitos básicos de la alimentación humana: abonos, plaguicidas, semillas, transformación y comercialización. Eludo en este momento ocuparme de los fosfatos, clave de la "Marcha verde", y de la suerte actual del antiguo Sahara español, o Río de Oro, del trasfondo económico de los transgénicos o de las grandes redes internacionales de la comercialización, las cuales pagan precios irrisorios al productos y llamativamente inflados al consumidor. Mi preocupación estriba en el agua dulce, sin la cual al hombre le sobra todo lo demás. Y cuya carencia arruina la agricultura de regadío, amén de comprometer el mantenimiento de la ganadería estabulada. Es obvio que quien se adueñe de los circuitos de distribución del agua, además de haber controlado previamente los de la alimentación, tendrá a la Humanidad en sus manos.
Desde hace años asistimos a una campaña insistente que nos advierte de la creciente falta de agua potable., lo mismo en el mundo subdesarrollo de la hambruna permanente que en el desarrollado del consumo en masa. ¿Dónde y en qué medida falta realmente agua? ¿Está justificada la alarma con la que se nos atosiga? ¿Está tan irremediablemente contaminadas tanta agua de consumo urbano que es obligado atender de forma generalizada las incitaciones al consumo masivo de agua embotellada, las más de las veces sin valor medicinal y previamente descalcificadas y tratadas? La clave acaso la encontremos la simbólica expresividad de una denominación reciente para el agua dulce, sea la potable o la de riego: "Oro azul". Para algunos expertos financieros la inversión en "oro azul" es ya más rentable, pese a las apariencias, que en "oro negro" e incluso el "oro amarillo". Nada de extraño encierra el surgimiento durante los últimos tiempos de potentes compañías multinacionales que negocian con el agua. A la cabeza de todas ellas están Vivendi y Suez.
¿Y tiene algo que ver todo lo anterior con el zipizape organizado por el gobierno Rodríguez y la derogación totalitaria del Plan Hidrológico Nacional que aprobó el gobierno Aznar y comenzó a poner en práctica con el trasvase del Ebro? Conviene recordar que dicho trasvase formaba parte del proyecto de PHN desarrollado por Borrell durante el último gobierno González y defendido con ardor por Cristina Narbona, su segunda de a bordo, convertidos luego en pareja de hecho, además de en pareja política. Tampoco puede olvidarse que aquel proyecto socialista preveía trasvasar casi el doble de agua del Ebro que el abortado ahora por el gobierno Rodríguez. Y asimismo, que durante los cuatro primeros meses de este año el Ebro vertió al mar el doble de agua a trasvasar durante todo el año.
Quien haya estudiado la geografía de España, prácticamente desconocida para las generaciones escolarizadas durante los cinco últimos lustros, conoce de sobra que la cuenca del Ebro abarca las actuales taifas de Cantabria, Vascongadas, Castilla y León, La Rioja, Navarra, Aragón y Cataluña. Y sólo a dos provincias de esta última (Lérida y Tarragona) puesto que la de Barceloan se inscribe en la cuenca del Llobregat y la de Gerona en la del Ter. ¿Qué razón asiste entones para que las aguas del Ebro puedan ir a Barcelona y no a las feraces huertas del sureste español? ¿Y cuál sería la reacción política y demagógica de las taifas aragonesa y catalana si las de la cuenca alta del Ebro decidieran embalsarlas en lugares propicios de las mismas para utilizarlas de manera exhaustiva en su propio beneficio? En todo lo que contraría a la razón siempre hay gato encerrado. También debe tenerlo la radical derogación del PHN en marcha, sin eludir el coste de la reparación económica a las empresas que ya habían comenzado a trabajar en proyectos y construcción. ¿Estará escondido el gato en las desaladoras con tan abrupta tenacidad defendidas por Cristina Narbona como válido sucedáneo del trasvase?
La experiencia y los especialistas ponen en entredicho los argumentos esgrimidos por la ministro de Medio Ambiente, Cristina Narbona, para justificar las presuntas ventajas de las desaladoras del agua del mar sobre el trasvase. Los principales factores negativos advertidos son: las plantas desaladoras tienen un alto coste de instalación y mantenimiento; su vida útil es de quince años; producen abundante salmuera que contamina ríos y aguas subterráneas, amén de verter al mar productos químicos contaminantes, con la consiguiente vulneración de las pautas de Kyoto que se imponen a rajatabla en otros ámbitos; el agua desalada está desaconsejado para el consumo humano y animal; y el metro cúbico de agua desalada es más caro que el del trasvase, salvo que para salvar la cara del desmán político se la prime de alguna manera durante un primer periodo, puede darse que hasta después de las próximas elecciones generales. Las desaladoras son en todo caso necesarias en ámbitos locales muy concretos, especialmente isleños.
Paz Digital ha publicado varios y expresivos trabajos de investigación firmados por Tonu Clark, Maude Barlow y Ronald Rumsfeld bajo el título común "El oro azul: la batalla por el agua". El negocio multinacional del agua comenzó en grandes proporciones con la concesión a compañías privadas del abastecimiento y alcantarillado en las grandes urbes de Buenos Aires y Johannesburgo, con el beneplácito del FMI y del Banco Mundial. Las compañías beneficiarias fueron Vivendi y Suez. Las concesiones autorizadas por los gobiernos de Argentina (bajo la presidencia de Menem) y de Sudáfrica estuvieron precedidas por una gran campaña que auguraba tarifas más ventajosas que las del servicio público. La modernización de las instalaciones incrementó el volumen de agua disponible y su calidad. Además el precio descendió en un 26,9%. Pero no pasó mucho tiempo sin que, subiera un 25% en febrero de 1991 y hasta un 29% dos meses más tarde. El contrato, de otra parte, vinculaba el precio del agua a las variables de los costos de explotación, entre ellos lo salarios. Aguas Argentinas se había cubierto bien las espaldas y sus beneficios oscilaron en el periodo 1996-1997 en torno al 25%, tres veces superiores a los obtenidos por las compañías privadas de Inglaterra y Gales, considerados satisfactorios.
Un reciente informa de Tony Clarke y Maude Barlow, distrubuido por argenpress.info, da noticia de las reacciones sindicales y vecinales contra las subidas de precio del agua y otros abusos, amén de casos de corrupción que, como consecuencia de la privatización de los servicios de abastecimientos de agua, se han registrado en Bolivia, Argentina, Uruguay, Chile, Perú, Guatemala y Méjico. "El historial de los servicios que han prestado hasta el momento, sobre todo en los países en desarrollo del sur del plantea -denuncia el informe- es a la vez turbio y bien documentado: contratos secretos, incremento de las tarifas, ineficiencia del servicio, cortes del suministro, escasa calidad del agua, casos de soborno y corrupción, además de márgenes de beneficio muy amplios". Dos compañías españoles, Aguas de Barcelona y Aguas de Bilbao (¿casualidad que sean de dos taifas separatistas?) han logrado algunos contratos en municipios iberoamericanos de segundo orden.
El Banco Mundial predijo en 1998 que e volumen de negocio del agua alcanzaría los 800.000 millones en 2001, año en el que se esperaba que Vivendi y Suez sacaran a bolsa sus acciones. Pero esa estimación ha superado en el actual ejercicio el billón de dólares. Durante el año pasado se negociaron adquisiciones en Weall Street por valor de 15.000 millones de dólares sólo en el sector del agua de los Estados Unidos de Norteamérica. Además de Vivendi y Suez, también la alemana RWE-Thames se expande por Iberaoamérica. Suez y Vivendi controlan en la actualidad más del 70% de suministro de agua en el mundo. Vivendi obtuvo más de 12.000 millones de dólares de beneficio en 2002, frente a los 5.000 millones de diez años antes. Las tres principales multinacionales de cabecera citadas alcanzaron unos ingresos conjuntos de 160.000 millones de dólares en 2002, con una tasa de crecimiento del 10%, que supera la de la mayoría de las economías nacionales en que intervienen.
El informe de Rumsfeld titulado "Los señores del agua" sostiene que el negocio del agua lo dominan en la actualidad diez compañías , las cuales divide en tres grupos. El primero, el de "los grandes titanes", lo integran Vivendi Universal y Suez Lyonnaise de Eaux, la más antigua, fundada en tiempos de Napoleón III. Suez opera en 130 países y abastece a 110 millones de consumidores. Vivendi lo hace en 90, pero gana a Suez en volumen y beneficios. No insisto en los otros dos niveles, aunque el segundo, compuesto por cuatro compañías, intenta competir con los dos gigantes mundiales, los cuales son los que me interesan, aunque no sin subrayar que ambos son franceses. Sobre todo Videndi. Es común a Vivendi y Suez la diversificación de su actividad mediante filiales en numerosos sectores industriales y de servicios, además del específico del agua.
Merece especial atención un extenso informe de Donald Rumsfeld titulado "Perfil empresarial de Vivendi Universal, antes Generale des Eaux y ahora Veolia". Seguro que Vivendi y Veolia suenan familiares a bastantes de los lectores de Vistazo a la Prensa. Vivendi Universal, según "Fortune Global 500", ocupa la posición 91 en la lista de las compañías más grandes del mundo. Actúa a través de dos divisiones: Vivendi Environnement, (mediante Vivendi Water busca hacer caja rápida) relacionada con los servicios de agua, energía y transporte y "cuyo objetivo es hacerse con las empresas que se privaticen en esta área"; y la división de comunicaciones, sección audiovisual y de ocio, en la que se incluyen algunas de las más grandes compañías mundiales del sector.
De Vivendi Environnement también sonarán a muchos españoles Dalkia en el sector de la energía, Onyx en gestión de residuos o Connex en transportes. Tampoco desdeña esta división la desalación de aguas marinas. Pero a los efectos de las pretendidas casualidades, tan en boga, adquiere especial interés el área de las comunicaciones. En el sector audio-visuales y entretenimiento figura como número 2 mundial en TV y películas. Y suyos son CANAL + (PAY TV/CABLE/ SATÉLITE SYSTEMS), UNIVERSAL STUDIOS (FILM, PARQUES TEMÁTICOS, TV, Y USA NETWORKS. En publicidad Vivendi Universal Publishing intervine en juegos para PC, enseñanza online, CD ROMs, información sobre salud y Houghton Mifflin Publishers. En música tiene Universal Music y MP3.com. En telecomunicaciones Vivendi Telecomn International, Cegetel y SFR. Y en Internet, VivendiNet, con portales multiacceso, portales temáticos en servicios locales, salud, películas, inversiones y juegos. Y una última anotación: Vivendi se fusionó en diciembre de 2000 con Seagram y Canal +. Es incuestionable que "oro azul" y comunicaciones configuran un mismo cuerpo multinacional a efectos financieros. Y que en uno y otro ámbito no son casuales, sino causales, las vinculaciones reales o presumibles con concretos y potentes grupos españoles y con determinadas estrategias públicas, a raíz sobre todo de nuestro neoafrancesamiento. Como del ciprés, también puede decirse, o sospecharse, que la sombra del "padrino" es alargada.
¿CASUALIDAD TAMBIÉN EL CIERRE EN FALSO DE LA COMISIÓN DEL 11-M?
LA jaleada y funambulesca Comisión de Investigación de las matanzas del 11 de marzo en Madrid ha echado el cierre en falso de los interrogatorios. Se ha despedido hasta septiembre, con la resuelta decisión de la mayoría que agrupa el PSOE de echar tierra de olvido y volverse a reunir, tras la holganza veraniega, para redactar las conclusiones que convienen al gobierno Rodríguez y definirá desde la sombra Pérez Rubalcaba, la eminencia gris de la conspiración del silencio. A nuestros bien pagados parlamentarios parece importarles una higa los 191 muertos (192 si se contabiliza la criatura que albergaba en su seno una de las víctimas), el dolor de sus familiares, los más de 1.400 heridos y, por supuesto, el hallazgo de la verdad total.
Al PSOE y partidos satélites sólo pareció interesarles mantener a toda costa la versión conspiratoria, a todas luces insostenible después de lo escuchado, de que el Gobierno Aznar mintió al informar sobre los atentados, merced a la cual cambió radicalmente el signo de los resultados electorales que pronosticaban las encuestas y colocó en la Moncloa la sonrisa de Rodríguez. Incluso Pérez Rubalcaba sobrepasó cualquier marca de cinismo al sostener en su comparecencia, rebuscadamente la última, la tesis que mantuvo en las ensangrentadas vísperas electorales. No sólo se trataba de mantenerla y no enmendarla, sino también de encubrir la decisiva participación mediática en el engaño de "El País", la SER, Canal +, el filial grupo Z, etc. Las huestes mediáticas del "padrino", en definitiva, cuya mano imperativa es asaz más larga que su alargada sombra. ¿Sólo conveniencias de poder político? ¿O también muy voluminosos intereses financieros? Pueden proporcionar una pista las revelaciones de Luis María Anson sobre una reunión entre magnates mejicanos de la comunicación y las finanzas, Polanco y Juan Luis Cebrián, con Felipe González de bien remunerado enlace. ¿Casualidad asimismo que Anson las publicara en coincidencia con el final abortivo de las sesiones de la Comisión?
Dejo a un lado, por de sobra conocidas, las esperpénticas vicisitudes de la Comisión. De ellas me llama la atención la actitud mantenida por los interrogadores del PP. Entraron torpemente al trapo del PSOE sus acólitos y apenas si salieron de una pobre dialéctica defensiva, empecinados en persuadir de que eran falsas las acusaciones de que el gobierno Aznar había mentido. Hasta que le llegó el turno a Acebes para demostrar a sus correligionarios en la Comisión que, como aleccionó Napoleón, la mejor defensa es el ataque. Y planteó la gran cuestión que la mayoría de los españoles esperábamos en vano desde hacía semanas: lo que realmente importa para esclarecer la verdad es descubrir quienes fueron los inductores de la matanza del 11 de marzo. La respuesta de Alonso, el actual y sorprendente ministro de Interior, puso de manifiesto hasta qué punto tiene el PSOE miedo a la verdad. Vino a decir Alonso que al gobierno Rodríguez sólo importa descubrir a los autores materiales y no a los posibles inductores políticos. Y ahí reside, sin embargo, lo que realmente debería interesar a una auténtica
Comisión de Investigación, de la que serían ejemplo a seguir las parlamentarias de USA o de Gran Bretaña. Una de éstas, en la que el perjurio acarrea graves penas de prisión, habría llamado al anterior y al actual presidente del gobierno. Pero el PSOE y sus satélites parecen huir de la presencia de Aznar. ¿Temen que Aznar saque a relucir los papeles del CNI que el gobierno Rodríguez envió a la Comisión con tachaduras, negó o hasta puede que hayan desaparecido? Aznar ha negado que tenga en su poder ese material secreto. Y debemos creerlo. Pero ello no quita que guardara fotocopias o anotara lo más relevante en el famoso cuaderno azul. Una mínima astucia política aconseja guardarse las espaldas frente a eventuales enemigos, sobre todo cuando se conoce bien su catadura, y para la posteridad. ¿O acaso no lo hizo Felipe González? Siempre quedará la duda de si gracias a papeles de esa índole salió indemne de los grandes escándalos de corrupción bajo sus gobiernos y de los GAL.
Y puesto que los GAL han salido a relucir, bueno es recordar que en una anterior crónica señalé (también lo hizo Matías Ros con mayor precisión) la curiosa coincidencia entre el operativo de los GAL y el del 11 de marzo. Los autores materiales fueron en ambos casos delincuentes comunes, varios de ellos confidentes. Vulgares chorizos incapaces de orquestar una matanza como la de los "trenes de la muerte" para provocar un vuelco electoral con muy complejas y resolutivas consecuencias en la política internacional. Cualquier especialista en terrorismo de altos vuelos no habría relegado al olvido antecedentes como los llamados "crímenes políticos bajo bandera falsa" a la hora de analizar los atentados del 11 de marzo, tomando en consideración sus resolutivos efectos políticos, tanto nacionales como internacionales. Valen como ejemplo la masacre de Bolonia en 1980, el genocidio de Ruanda, el genocidio de Camerún, o la Operación Mano Roja en Argelia, sangrientos operativos estos tres últimos en los que estuvo implicada Francia, incluso bajo gobiernos socialistas. O en el ámbito nacional la matanza en el despacho de abogados laboralistas de la calle de Atocha, cuya sangre valió de oportuno soporte para la legalización del PCE.
Resulta asaz aventurado y comprometido dibujar los perfiles huidizos de los posibles inductores que no interesa conocer al gobierno Rodríguez, si nos atenemos a lo declarado por el ministro Alonso ante una Comisión de Investigación que lo ha sido más de ocultamiento. Pero sin salir del ámbito especulativo de las casualidades, cualquier lector avispado puede discernir la naturaleza de los casuales beneficiarios políticos de la matanza del 11 de marzo, dentro y fuera de España. Muertos muy oportunamente y con los labios sellados para siempre quedaron en un piso de Leganés los delincuentes comunes a los que se atribuye la autoría material de la matanza del 11 de marzo, pese a que, según algún sagaz experto en explosivos, la dinamita utilizada en los "trenes de la muerte" no fuera la misma que la encontrada en el piso de Leganés y que no casen en kilogramos las cifras de los explosivos usados y sin usar en unos y otros escenarios, incluida la mochila que apareció misteriosamente en IFEMA. Las casualidades se amontonan sin que, como diría Pitágoras de vivir hoy, sea posible, al menos por ahora y pese a la informática, encontrar los matemáticos nexos causales.
Un principio de causalidad puede admitirse, no obstante, una vez descartada la vinculación entre Al Qaeda y la matanza del 11 de marzo: que pese a la condición marroquí de la mayoría de los presuntos autores materiales (lo serán hasta que el juez Del Olmo cierre el sumario y redacte las conclusiones) y a su religión musulmana, más o menos sentida y practicada, carece de rigor la genérica calificación de "terrorismo islámico". Y más todavía cuando se conoce que en la Internacional del Terror, creada en La Habana en 1967, y todavía existente tras varios traslados de centros de reunión y concierto, conviven islámicos de diverso credo con organizaciones terroristas occidentales de índole neomarxista, pseudofascista y nacionalista. También ETA.
EL CHANTAJE MEDIÁTICO DE LAS DECAPITACIONES TERRORISTAS DE SECUESTRADOS
ES de sobra conocido que el aumento espectacular de diversos tipos de crímenes radica en el ansia psicopática de notoriedad de quienes los cometen, estimulada las más de las veces por una insistente, aparatosa y procaz difusión mediática, en la que tampoco está ausente un enfermizo cebamiento, al que suele unirse una afán desmedido e inmoral de lucro financiero. Y sin que falte en ocasiones una insidiosa intención política de degradación social que embota los resortes individuales y colectivos de insumisión y rebeldía frente a los abusos de poder. Una sociedad-rebaño que describieron Huxley y Orwell con alertadora anticipación. Algo muy similar ocurre con el terrorismo, a la postre una forma de criminalidad parapolítica vinculada en no pocas ocasiones con organizaciones mafiosas del crimen, del narcotráfico, de la trata de blancas, de la pederastia, etc. Y también con partidos que de sus actividades obtienen réditos políticos. E incluso con servicios secretos que del terrorismo se valen para los ya aludidos "crímenes políticos bajo bandera falsa".
Los especialistas en terrorismo venían advirtiendo desde la segunda posguerra mundial que una de las más eficaces para combatirlo radica en el silencio mediático sobre sus actividades criminales. Aleccionaba Mao que la guerrilla necesitaba para triunfar sentirse como el pez en el agua. El agua del terrorismo es la difusión mediática de sus actividades, la cual configura uno de los pilares de su estrategia criminal, o guerra psicológica. Cierto que ese silenciamiento vulnera la sacrosanta libertad de expresión. ¿Pero acaso no se ve ésta maliciosamente y eficazmente coartada por los poderes políticos o financieros? La cuestión estriba en dilucidar si en materia de libertad de expresión han de prevalecer los intereses partidistas o económicos sobre el bien común.
Asistimos atónitos a la divulgación de las brutales decapitaciones de corte medieval que practican desalmados grupos terroristas en Iraq de los que son víctimas casi siempre gentes que para supervivir aceptan trabajos civiles en áreas conflictivas. Decapitaciones que sirven para chantajear a los gobiernos de las naciones a las que pertenecen las víctimas. Crímenes horrendos cuya eficacia política está directamente ligada a una difusión mediática de ámbito mundial. Un horrendo mecanismo de estrategia psicológica del terror, especialmente incisiva por mor de las imágenes y el sonido, cuya influencia sobre las masas acobardadas de las naciones no difieren sustancialmente de las que resultaron de la matanza del 11 de marzo en Madrid. Sobre todo cuando determinados sectores políticos y periodísticos se empecinan en presentar a los asesinos como "resistentes" o "insurgentes" frente a la "ocupación extranjera". Aún a sabiendas de que los más de ellos son profesionales del terrorismo también extranjeros. ¿Debemos aceptar que la comisión y difusión mediática de las decapitaciones y de las reivindicaciones de los asesinos, así como su coincidente aprovechamiento político antinorteamericano se deben a una mera casualidad? ¿Y habremos de eximir de culpabilidad en su persistencia a quienes les proporcionan cobertura política y mediática?
Y retorno, para concluir, sobre la entrevista del filósofo marxista Gustavo Bueno. Tras advertir que guerra y terrorismo "son conceptos muy oscuros que cada uno define con arreglo a sus intereses", apostillaba Gustavo Bueno: "No olvidemos que hasta hace poco, algunos países democráticos consideraban ETA como guerrilleros". Y ante la insistencia del entrevistador sobre si los terroristas de ETA serán considerados guerrilleros algún día, el filósofo no se mordió la lengua: "Si Euskadi se convierte en república, sin duda. Yo creo que son asesinos a los que hay que fusilar". Y añadió: "Contra ETA es necesaria la represión violenta. El caso del terrorismo islámico es aún más difícil de combatir, porque detrás tiene Estados. Yo creo que después del 11-S la guerra era inevitable". Y lo era porque "hay que dar la cara: es la dialéctica de la historia. No se trata de solucionar, sino de seguir viviendo".
Desde los factores de causalidad, que no de casualidad, sobre los que reflexionaba Gustavo Bueno, parece obvio que Aznar "dio la cara" respecto de Iraq, en congruencia con la "dialéctica de la historia", mientras que, siempre según Gustavo Bueno, hizo mal Rodríguez con su orden apremiada y apremiante de retirada de Iraq, pues "ha parecido complicidad, huida. Ha parecido que seguía el ritmo impuesto por el terrorismo islámico". Y yo me pregunto, para terminar, si es casualidad o causalidad que ese mismo "ritmo islámico" fuera compartido y aplaudido por el eje-franco alemán, al que Rodríguez nos ha entregado atados de pies y manos, además de bajarnos descaradamente los pantalones ante Marruecos, ofreciendo complaciente a Mohamed VI el culo de Al-Andalus, tan apetecido por el islamismo.
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