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APATERO, ZP, o “Mister Yes”, como han dado en llamarle quienes le consideran con capacidad para aprender inglés en un cursillo acelerado de los muchos que se organizan, estuvo la semana pasada en Nueva York para exponer al mundo mundial todo el programa que lleva en la cabeza, sobre política internacional y lucha contra el terrorismo. Veinticuatro horas antes de su intervención ante la Asamblea había hecho unas declaraciones para la edición europea de la revista “Time” en la que su semblante sonriente ocupó portada. “My tailor is rich”, podría haber dicho al periodista que lo entrevistó si estuviera siguiendo el famoso curso que inventó, mi amigo, el gran Manolo Summers pero, no fue así. Lo que dijo Zapatero, o “Mister Bean”, que también se le conoce por este apodo, fue: “Sexual equality is a lot more effective against terrorism than military strength” y se quedó tan ancho porque la frase, que corresponde a la lección número 69 de un método más moderno, le salió de corrido.
Ya ante el auditorio de la Asamblea de la ONU, después de escuchar a Lula da Silva y Bush, por voz de los traductores simultáneos, subió al estrado y dijo aquello de que “el muro de Berlín ha sido derrumbado” y que “no hay que levantar otro basado en el odio”. Acabó dando la fórmula mágica para la resolución del problema: ”Hay que crear una alianza de civilizaciones entre Occidente y el Islam”. Bush no tomó nota porque se fue a beber una coca-cola mientras hablaba el debutante ¡Una pena!
Una pena también que le pillarán de donde había copiado, quien escribió el texto, la frase y otros muchos párrafos de su discurso: de uno que había pronunciado Mohamed Jatami, en el mismo escenario, hace, más o menos, cuatro años.
Esto no es mala suerte. ¡Aquí hay algo más!
Llamazares, un hombre con peso específico, serio, prudente, inteligente y riguroso - ¿no es esa la fama de la que goza? – al día siguiente, en cuanto se vio ante una cámara de televisión, calificó de utópico el discurso. Carod-Rovira, su amigo catalán, no ha opinado, que yo sepa. Seguramente estaba pendiente de la petición de selecciones deportivas autonómicas para las competiciones de carácter internacional.
Del PP salieron frases, a todas luces injustificadas, que decían: “con este tipo de intervenciones del Presidente del Gobierno, España pierde prestigio en el extranjero”.
Pues, digo yo que deberían estar contentos todos, los miembros del partido de quien manda y los de la oposición, porque en la ONU no ha ocurrido nada semejante a lo de Sestao, donde hace quince días habló con los afectados de La Naval y todavía se están cortando, a diario, las carreteras y vías férreas en la zona, en Cádiz, en Sevilla…
¿No será gafe el actual inquilino de La Moncloa?
Me hago esta pregunta porque nació en el 60, el 4 de agosto, una mes y siete días después de que ETA hiciera su presentación con el atentado de la estación de Amara, de San Sebastián, que costó la vida de la niña de año y medio, Begoña Urroz. Han pasado 44 años desde entonces, aunque ZP dijera en la Zona Cero: “En España estamos muy sensibilizados por el terrorismo porque llevamos 30 años sufriéndolo”.
Me hago esta pregunta porque Zapatero llegó a este mundo 37 días más tarde del primer bombazo de la banda terrorista y se encumbró en el Poder tres días después del atentado más sangriento que nunca se haya cometido en Europa, el del 11-M. Si sumamos los guarismos 3, 7 y 3, da 13, el número más temido.
¡Habrá que consultárselo a una bruja experimentada!
Pero no acaba aquí la historia porque si ZP – ¡toca madera! – está marcado por el terrorismo etarra e islámico, y el número 13, en las dos ocasiones más importantes de su vida, su nacimiento y su llegada a la cumbre política, no es menos cierto que su primer rifirrafe parlamentario con Aznar lo tuvo el día 13 de septiembre del año 2000 (¡Otra vez el 13!). Exigió entonces al Ejecutivo que buscase nuevas recetas para frenar la subida de precios de los carburantes. Y en esas se encuentra él ahora porque, desde que está en La Moncloa, no para de subir el petróleo y ya se ve lo que se aproxima por los precios de las gasolinas y, sobre todo, del gasoil de automoción y agrícola.
Quizá fuera oportuno crear en esa “alianza de civilizaciones”, que sin duda acabaría con el terrorismo, un departamento económico que estudiara el trasvase de oro negro desde el Oriente Medio a Occidente y de agua, desde las cataratas del Niágara e Iguazú – que no del Ebro- a las regiones más secas del mundo árabe. Pero esto queda para una próxima intervención en la ONU. Ahora, Zapatero está dándole vueltas a aquello que dijo el día 8 de octubre de 2001 en “Encuentros en La Voz”, con motivo de las autonómicas de aquel año: “La unidad de España es una idea progresista”. “El castellano es el mejor instrumento para pensar en el mundo”.