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ENGO que confesar que a mí José Luis Rodríguez Zapatero me cae bien. Vamos que me gusta su talante. Sonriente, afable, siempre en procura de agradar y quedar bien. Es ejemplar. No cualquiera es capaz de decirle a todo el mundo que sí, ni de intentar quedar bien con todos aunque piensen diferente y, mucho menos, contentar a varios que tienen deseos contrapuestos y antagónicos. Pero él sí. El es así. Bien por Zapatero. Es único.
Cuando estoy escribiendo esto me viene a la memoria el viejo chiste del abogado de pueblo a quién, después de haber recibido a dos campesinos, cuando se había marchado el último de ellos, la secretaria le dijo toda ella perpleja: “Usted les ha prometido a los dos hombres que la vaca en disputa sería para cada uno de ellos. Creo que se ha dado cuenta de que ambos hablan de la misma vaca. ¿Cómo se la va a dar a los dos a la vez?”. “Muy fácil, -respondió el avispado buscapleitos – porque la vaca no va a ser para ninguno de ellos, será para mí”. Bien por Zapatero.
También, y no sé por qué será, recuerdo al prestidigitador aquel que, siendo yo chiquillo, me maravilló viendo como gesticulaba con una de sus manos, frente a mis paletos paisanos que seguían sus gestos embobados, mientras con la otra les quitaba limpiamente el reloj o la cartera, sin que se apercibieran ninguno de ellos lo más mínimo. Bien por Zapatero. Claro que el prestidigitador devolvía los relojes y las carteras a los fiesteros.
EL MÁS LISTO DEL GRUPO
ESOS recuerdos yo los asocio con Zapatero y, por eso, me cae bien. Hay que ser muy listo para poner cara de yo no fui, sonrisa inocente, compostura de cervatillo asustado e irresoluto, gestos de satisfacción o complacencia y lenguaje de predicador de orden mendicante lleno de humildad, bellas y sencillas palabras, y diáfanas intenciones, y después hacer lo contrario de lo esperado, de lo prometido, o de lo que, hasta ahora, era lo correcto por imperativos de la historia, los usos y las costumbres.
Pero Zapatero está por encima de todo eso. Por eso me cae bien. El va, como los antiguos flechas del Frente de Juventudes, “por caminos imperiales, caminando hacia...”.No, no, por aquí no sigo porque, aunque transcurre por caminos de su Imperio, no va hacia donde dice la canción. El va a otra parte, que veremos en su momento, pero que ya estamos entreviendo.
Por ejemplo, Zapatero va a conseguir la España plural, porque antes no éramos tal cosa. Antes de ZP llamábamos España a un territorio, que aunque era uno, sus habitantes estaban férreamente subyugados, por eso no era plural. Todavía, aunque por poco tiempo, somos, ¿o debo decir éramos?, españoles-gallegos, españoles-catalanes, españoles-valencianos, españoles-extremeños, españoles-vascos, españoles-castellanos, españoles-manchegos, españoles-andaluces, y hasta españoles-aragoneses o españoles-asturianos. ¡Qué disparate!, ¡Qué atropello!, ¿A quién se le ocurriría semejante dislate?.¡Eramos todos españoles, que monstruoso!. Pero gracias a Dios sean dadas, llegó Zapatero.
Ya, casi casi, algunos solo son catalanes, otros están próximos a ser solo vascos, y los demás serán lo que quieran, incluso españoles, si eso es lo que prefieren. Porque Zapatero nos ha explicado muy bien lo que es nación y nacionalidades, y Carod Rovira, creo que también llamado Pérez, aparente socio de Joseba Alvarez y otros distinguidos inversionistas batasunos de la banca suiza, votará a favor del presupuesto de la Nación. Vean ustedes. Y perdonen que escriba Nación con mayúscula.
También Zapatero, por boca de su modélica vicepresidenta, nos ha aclarado que los valencianos hablan una lengua que se empeñan en llamar “valencíá”, pero que es una broma porque esa es la lengua catalana, el idioma de la “nación” llamada Cataluña y que para que los valencianos se sintieran felices hicieron una copia de la Constitución Europea, traducida al catalán y le pusieron que era una traducción al “valenciá” y todos los“ches” tan contentos. Bien por Zapatero.
EMERGIÓ EL CAMBIO SOCIAL
NO nos engañemos como si fuéramos valencianos, a los que aprecio muchisimo pero a los que les ha tocado ser los primeros embromados. Con Zapatero llegó, no la modernidad, sino el futuro del futuro. Ha emergido el verdadero cambio social. En poco mas de seis meses el país, -no me atrevo a llamarlo nación-, ha cambiado sus parámetros en tantas cosas como el matrimonio y la familia, los derechos de los homosexuales, - no solo al matrimonio, sino a la adopción-; ahí están las propuestas sobre el aborto, la violencia de género, el divorcio exprés, el bautismo civil y, sobre todo, el laicismo.
Y, aunque no le preocupe a Zapatero, eso si va a dar guerra. El Vaticano, por boca del Cardenal Ratzinger, - es posible que un retrogrado cavernícola para muchos seguidores o inspiradores de ZP-, ha dado la voz de alarma en una entrevista al diario socialista italiano "La Repubblica": "...el actual laicismo que pretende excluir a Dios de la sociedad, es autodestructivo", ha dicho, y advierte que "existe una 'agresividad ideológica secular', que puede ser preocupante(...) en este sentido existe una lucha y 'debemos defender la libertad religiosa' contra la imposición de una ideología que se presenta como si fuese la única voz de la racionalidad, cuando sólo es la expresión de un 'cierto racionalismo".
Esta vez parece que la Iglesia ha registrado, pese a la sonrisa y el buen talante de Zapatero, que me cae tan bien, un peligro real y ha iniciado una movilización masiva. Los púlpitos, las publicaciones parroquiales, las agrupaciones y organizaciones religiosas, pondrán en “ román paladino”, para que llegue claramente hasta el último rincón y lo entienda hasta el más lerdo o el más distraído, el verdadero significado y el alcance de los acelerados pasos del gobierno.
-“Con la Iglesia hemos topado Sancho”, dijo mi tío el del pueblo, que podía haber sido una víctima del leguleyo de la vaca, y que, tal vez por eso había permanecido en silencio desde el principio. “Los políticos y los gobiernos pasan, y la Iglesia permanece porque dispone de la Eternidad para subsistir”, añadió pensativo.
EL QUE AVISA NO ES TRAIDOR
HOY sábado, cuando escribo este artículo, la Asociación de Profesionales por la Etica ha enviado a Zapatero un millar de firmas de educadores, juristas, psiquiatras y psicólogos, en solicitud de que se retire el proyecto gubernamental de autorizar la adopción de parejas homosexuales, y, por extensión, la reforma del Código Civil para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo. También se están repartiendo pliegos para recoger firmas por toda España, Londres, Munich, Roma, Asunción y Buenos Aires, entre otros lugares, en defensa del Matrimonio, la Familia y la Infancia. Eso es un principio, y no hará ningún efecto, porque a ZP no le importará ni le hará variar sus planes.
¿Quién cree que Zapatero improvisa?. El mismo está avisando que no se confunda el personal. Silvia Pisani, corresponsal de “La Nación” de Buenos Aires, publicó el viernes una interesante entrevista con Zapatero en la que a la pregunta de la periodista sobre si le molesta que le llamen “Bambi” el apodo político con el que se distingue al Jefe del Ejecutivo español, éste le responde: “No. Porque la gente ignora la historia completa de Bambi. Todos se quedan con la parte sentimental de la película, cuando pierde a su madre y se queda solo. Pero luego él se rehace y se convierte en el Rey de la Selva. Eso es lo que muchos no parecen tener claro”.
Mi tío el del pueblo, al que le gustan los topicazos, hizo una mueca y exclamó: “Se puede decir más alto, pero más claro, no. Ya sabemos lo que vendrá”.
Recuerdo a Bambi, asustadizo, débil y tierno, como un Zapatero cualquiera, triste solo y abandonado, pero son tantos los años que tengo y los que hace que vi la película, que no consigo visualizar a Bambi de Rey de la Selva. Es más, creo que es imposible que un ciervo sea el Rey de la Selva, existiendo el León y otras
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