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  Firmas Invitadas - Edición Nº 180
Semana del 8/12/2005
Otra vez Movistar


Miguel Martínez
I MAGINO que ya sabrán ustedes que cuando viajan al extranjero y reciben llamadas en su teléfono móvil, es el que la recibe quien paga el tramo internacional de la llamada. Es decir, que quien le telefonea a usted paga a la compañía telefónica exactamente lo mismo que si usted se encontrara en la esquina de al lado, mientras que quien recibe la llamada estando en el extranjero, se hace cargo del costo de la tarifa internacional. Tiene su lógica, pues su interlocutor no tiene por qué saber si usted está tomándose un vinito en Lavapiés o fotografiando armadillos (o cualquier otra especie autóctona) en la Patagonia.

Y al hilo de eso, y harto como estaba uno de recibir, todas las vacaciones, múltiples llamadas de vecinas pesadas que le encargan un determinado tipo de semilla floral típica del país donde usted se encuentra, o de compañeros de trabajo despistados que le preguntan por enésima vez la contraseña del ordenador del archivo y que, encima, le recuerdan que ya ha gastado usted la mitad de sus vacaciones, o de su librería de confianza comunicándole que, tres meses después, por fin ha llegado aquel libro que usted tenía encargado y que ya no confiaba en recibir, harto ya -como les decía- de pagar esas inoportunas llamadas cada vez que un servidor transpone las fronteras patrias, y que, además de perturbar la tranquilidad vacacional, convierten la factura de teléfono casi en un recibo de la hipoteca, un servidor decidió ponerle fin a este grave dispendio al relax y a la economía doméstica, acudiendo para ello a una tienda de Movistar donde le recomendaron, como solución práctica y económica, la adquisición de un teléfono tribanda (tecnología imprescindible para operar en ciertos países) con una tarjeta prepago con treinta euros en llamadas, más un regalo que Movistar le promete igual al importe de la recarga que realice el cliente, con un máximo de sesenta y cinco euros. Vamos, un chollo. Huelga decir que esa nueva tarjeta implica un número de teléfono también nuevo, a salvo de inoportunos y de pesados. Doble chollo.

Empieza a torcerse la cosa cuando tras ingresar en un cajero electrónico otros veinte euros (un servidor, iluso, creía que con los treinta que venían con el teléfono, más los veinte ingresados a posteriori por uno mismo, más los veinte que presuntamente regala Movistar totalizaban una suma suficiente como para poderse comunicar, al menos sucintamente, con la familia durante sus días de viaje y asueto veraniego) el móvil nuevo recibe la cantidad que se le acaba de ingresar, pero no así la misma cantidad que Movistar promete regalar. Puesto al habla con el número de atención al cliente una grabación, que me informa de que si tengo un minuto tengo cien (siguiendo la misma proporción, si tengo cuarenta años tengo cuatro mil), e interesantes informaciones por el estilo, me solicita que exponga el motivo de mi consulta:

- Acabo de hacer una recarga y Movistar no me ha hecho la suya.

Musiquita de espera.
Más musiquita de espera.
-No se retire (voz de grabación)
Musiquita de espera.
-Vamos a ofrecerle (voz de grabación) la información solicitada: existen distintas modalidades de recarga desde cinco euros para que usted elija la que más le convenga. Si desea información sobre el servicio de recargas automáticas, pulse uno; recargas telefónicas, pulse dos; cajeros automáticos, pulse tres; tarjetas y tiquets de recarga, pulse cuatro; distribuidores, comercios y gasolineras, pulse cinco; a través de Internet, pulse 6; recargas con cargo a la factura de su teléfono fijo, pulse siete. Si desea volver a escuchar esta información, pulse uno; para solicitar una nueva información, pulse dos.
Pulso el dos.
- Exponga (voz de grabación) el motivo de su consulta de forma concreta después de la señal. Piiiii.
- Movistar no me ha cargado sus veinte euros.
-Por favor (voz de grabación) ¿podría concretar el motivo de su consulta después de escuchar la señal? Piiiii.
- Movistar tima veinte euros.
- Exponga (voz de grabación) el motivo de su consulta de forma concreta después de la señal. Piiiii.
- Hablar con ser humano.
- No se retire (voz de grabación), va a ser atendido por un agente especializado.

El agente especializado me informa que Movistar tiene previsto ingresarme los veinte Euros a partir del 30 de agosto, o sea, cuando ya haya acabado mi viaje, así que decido recargar otros diez por mi cuenta, no vaya a ser que con los cincuenta euros de saldo no tenga suficiente para hacer las típicas y escuetas llamadas del tipo “ya hemos llegado, todo aquí es muy bonito, te cuelgo que esto vale un pastón, te llamo mañana cuando lleguemos al próximo destino, besitos y no olvides regar las plantas , pasear el perro y no les des escándalo a los vecinos” y, confiado, emprende un servidor sus vacaciones, más aún cuando al aterrizar en el primer país de destino, nada más conectar el móvil, Movistar me envía un mensaje de texto informándome de la manera en la que he de realizar las llamadas a España: bien desde el “menú activa” de mi teléfono, bien marcando: asterisco, uno, cero, asterisco, código internacional, número de teléfono, almohadilla y tecla de llamada.

Copiado el mensaje en una chuleta, que parece que uno, con tanto símbolo raro, vaya a llamar a Saturno y no a España, intento, siguiendo escrupulosamente los pasos que me marca Movistar, llamar a casa. Un dibujito muy gracioso en la pantalla de mi teléfono (flamante y tribanda), de una bola del mundo dando vueltecitas, y con el texto “solicitando conexión” ameniza la espera hasta que al cabo de unos minutos (¿a quién le estarán solicitando la conexión que tarde tanto?) aparece en pantalla el texto “no es posible establecer la conexión, inténtelo de nuevo más tarde. Si tiene cualquier duda llame al centro de atención al cliente de Movistar marcando asterisco, uno, cero, bla, bla, bla”. Uno cree que será cosa de la líneas, que deben estar muy cargadas pese a ser en España la una de la madrugada, y deja pasar unas cuantas horas, transcurridas las cuales, lo mismo de lo mismo. Intento a llamar a Movistar e idem de idem: bolita del mundo girando, solicitando conexión y “en estos momentos no es posible establecer la conexión, inténtelo de nuevo, más tarde”.

Uno, que es aficionado a las estadísticas, se dispuso a escribir en su agenda una crucecita cada vez que intentaba llamar sin éxito. Resultado: cuarenta y seis intentos hechos a lo largo de nueve días, todos con el mismo resultado. O lo que es igual, a llamar a casa desde el hotel a precio de oro, que en las cabinas no hay quien se aclare con esas monedas tan raras a las que los extranjeros son tan aficionados. El consuelo (de tontos) es que éste fue mal común de otros españoles que se encontraban en el mismo viaje; ninguno pudo llamar a casa con tarjetas prepago de Movistar (y sólo unos pocos –minoría absoluta- de los que operaban con tarjeta de contrato pudieron hacerlo). Otro consuelo fue que recibir llamadas sí que pudimos, aunque al precio de 12 céntimos (más impuestos) de establecimiento de llamada más otros casi tres euros por cada minuto, o lo que es lo mismo, dos mil quinientas pesetas de las de antes por una llamada de cinco minutos.

Visto el éxito, queda el recurso de enviar mensajes de texto para mantenernos comunicados con la familia, cosa que suele funcionar (dieciocho intentos: quince “mensaje enviado” y tres “error en mensaje” y, además, aprovechando la tecnología multimedia de la que presume Movistar en sus magníficos anuncios, uno hace partícipe a los suyos en España de las maravillosas vistas contempladas, enviando las fotos sacadas con el propio móvil mediante mensajes multimedia. Vuelven los problemas: bolita del mundo girando, “iniciando conexión GPRS, transmitiendo datos, 300 kb transmitidos, error en mensaje”. Echa mano uno a su agenda de estadísticas y anota. En este caso el resultado es algo –poco- más favorable a Movistar, aunque con un balance claramente negativo: diez int
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