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E va consolidando la idea de que la actividad gubernamental obedece a ideas de largo alcance. Sin embargo, la estrategia parece planificada con precipitación, y las acciones resultan torpes, burdas, carentes de sutileza.
Tenemos el caso del rector de la Universidad Carlos III de Madrid, D. Gregorio Peces Barba, que fue nombrado Alto Comisionado para la Ayuda a las Víctimas del Terrorismo. ¿No resulta grotesco que en un par de semanas se haya enajenado las voluntades de dichas víctimas? Por lo menos, así ha sido con la asociación más importante, la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Y de tal manera se ha enemistado con ellas, que el buen señor ha manifestado que si le ocurre algo a él o a su familia, ya sabe la Policía dónde tiene que investigar. ¿No resulta esto la expresión del más monumental de los fracasos?
Con la delicadeza propia de un elefante en cacharrería, se apresuró ya en sus primeras entrevistas con las víctimas de etarras y grapos a notificarles que deberían prepararse a hacer sacrificios en aras de conseguir la paz con los terroristas. Lo más apropiado para captarse su simpatía ¿no es así? Posteriormente, no acudió a la manifestación antiterrorista convocada por esta Asociación, y más adelante manifestó su decidida preferencia por la Asociación de Víctimas del 11-M (presidida por una comunista con la que se entiende muy bien), y criticó a la AVT.
Ya no va quedando duda de que para él (y para el Gobierno) las víctimas del 11-M son las víctimas de la mala gestión de Aznar, y, por tanto, dignas de toda consideración; mientras que las otras víctimas lo son de una organización marxista (ideología de la predilección de la mayor parte de los socialistas, incluyendo al señor Peces Barba) con la que hay que llegar a algún acuerdo. Así que estas víctimas pueden acabar por estorbar bastante.
Es una explicación, pero no una justificación, pues se supone que su función como Alto Comisionado para las Víctimas, le debería mover a adoptar una postura equitativa, evitando las expresiones rudas y brutales de un sectarismo partidista.
Como si esta gestión disturbadora y divisiva no bastase, volvió a manifestar su carácter provocativo en el homenaje a Santiago Carrillo (marxista responsable de miles de asesinatos en Paracuellos del Jarama durante la Guerra Civil), abrazando al homenajeado y declarando que “aquí sólo estamos los buenos, los malos no se han presentado”, refiriéndose a los políticos del Partido Popular.
No parece sino que le domina el resentimiento. El hecho de que sea uno de los principales consejeros del presidente Rodríguez, induce a pensar que es uno de los impulsores de las medidas radicales y sectarias que el Gobierno viene tomando.