Suscribete al resumen de prensa Recomienda la página a un amigo
Época II - Año XIV
Edición Nº 4189
Vistazoalaprensa.com
Agregar a favoritos
Página de inicio

Imprimir
Diario digital en español: Prensa, confidenciales, artículos recomendados, firmas invitadas y mucho más...
 
 jueves, 02 de octubre de 2014 ESPAÑA
Sumario
Cartas al Director
Prensa
Artículos
Firmas invitadas
Contraportada
Encuesta
Foro
Medios
Postales
Libro de visitas
Buscanoticias
Enlázanos
Servicios
Buscador
Tiempo
Loterías
Euroconversor
Once
Callejero
Carreteras
Pags. Blancas
Ocio
Reflexiones
Humor
TV online
Cine
Teatro
Salud
Radio online
Consciencia
Informática
Montañismo
Encuesta
¿Va Rajoy por el buen camino?
 
  No
  No sé
  Haz click para votar
   
  Firmas Invitadas - Edición Nº 205
Semana del 2/2/2006
La generación del Príncipe
So regardless of regulating online installment loans can be borrowed. payday loans online


Ricardo Navas-Ruiz
C ON este título apareció en Madrid a fines de octubre pasado un libro de entrevistas de José Luis Navas, director de Vistazoalaprensa. Cierra con él el autor el ciclo que abrió años atrás con otro del mismo título en torno al entonces príncipe y hoy rey don Juan Carlos. No he de esconder que José Luis y yo somos primos y que, además de una buena relación familiar, la tenemos también profesional. Gracias a él, a su entusiasmo periodístico, me convertí tardíamente y un poco a regañadientes en colaborador de su periódico de internet. Digo esto, que quizá no interese a nadie, para evitar suspicacias o que se me acuse de parcial. Mi respeto intelectual por él está más allá de la adulación. Y la inversa también se aplica, que ni un corte me hace a los escritos que le envío.

No voy, por lo demás, a hablar de su libro, que ya lo han hecho y muy bien otros, sino a propósito del mismo. Inspirado por él, quisiera reflexionar sobre algunos de los muchos y sugerentes temas que allí se exponen o simplemente se mencionan. Comentaría, si el espacio lo permitiese, el problema de la emigración y cómo, gracias a ella, -sin gracias para algunos -, en cincuenta años España será un país apenas reconocible en su aspecto actual. O el cariz de la nueva pobreza mucho menos hiriente que la pasada, pero no menos acuciante. No menos interesante es el planteamiento de la integración total en Europa y la necesidad de reflejar en ella la imagen de la nación que se quiere construir. Aunque apenas esbozado por algunos, merece mención singular la dirección de la política exterior española con brazos que deben extenderse por herencia histórica hacia la América Hispana y el mundo árabe del que, se quiera o no, fuimos parte integrante. Asunto urgente es así mismo la reforma de la Universidad para transformarla en el auténtico motor del avance tecnológico y la consolidación social. Sí, estas cosas y otras simplemente coyuntarales como la búsqueda de empleo, preocupan a este puñado de entrevistados y es esperanzador que ante ellas tengan actitudes modernas y positivas. Es un aspecto de la España que viene.

Pero, sobre todo, lo que ha cautivado mi atención y va a ocupar mi tiempo ahora, es el método en el que se basa el libro, que de ello nace una meditación nada superflua sobre el estado de la nación. Ha optado el autor por aplicar el generacional, basándose en las ideas de don José Ortega y Gasset. Lo acepta pragmáticamente, sin fisuras ni discusiones, integrando en la generación del príncipe don Felipe a cuantos nacieron entre 1961 y 1975, es decir, a cuantos han ido cumpliendo los treinta años entre 1991 y 2005. Año referencial es 1998, el año en que don Felipe celebró sus treinta. Como instrumento de trabajo y delimitación nada hay que objetar.

Esta circunscripción me invita, sin embargo, quizá por su rigidez, a tratar de escaparme de ella y navegar por territorios en los que naturalmente no fue la intención del autor entrar. El método generacional ha sido sometido a no pocas críticas. Si biológicamente cabe marcar grupos humanos que se renuevan, de hecho cada vez con más rapidez, no es tan fácil hacerlo culturalmente. Hay generaciones continuistas y generaciones rebeldes, hay individuos que se desmarcan, insolidarios, el comienzo y el fin es tan fluido como las aguas de una torrentera. Me da la impresión desde sus declaraciones que los entrevistados no tienen conciencia histórica definida de dónde se ubican en este transcurrir de las edades, en otras palabras, de qué generación provienen, a quién continúan o contra quién se rebelan. Lo que tienen claro en cambio, es lo que quieren: ser profesionales ejemplares y hacer menos “política.”

Desde el otro lado del tiempo, como es mi caso, quizá se contemple mejor el panorama y se aprecie con más objetividad qué representan. Podría estar equivocado, por supuesto. Por eso me atrevería solamente a insinuar, no a afirmar, que este grupo de jóvenes tiene delante de sí dos generaciones, no una, la de la transición y la que podríamos denominar la de la nostalgia para ser positivos. La primera, ya en el ocaso, giró en torno a la figura integradora y pacificadora de Adolfo Suárez. Su aportación fue lograr un paso ordenado y pacífico de la dictadura a la democracia y plasmar en la Constitución de 1978 las bases de la convivencia española fundándolas en la indisoluble unidad de la nación y la pluralidad de las regiones.

La segunda, en el poder en este momento, tiene en Felipe González su líder, que tras él no ha surgido ninguna figura tan carismática. Partiendo de los poderes constitucionales otorgados a las autonomías, ha pugnado por desarrollar más las divisiones y peculiaridades regionales que la cohesión y unidad de la nación. Por otro lado, ha sido incapaz de evitar la crispación, la rivalidad partidista de conservadores y socialistas que se ha enconado a grados incivilizados. Ambos grupos parecen en cierto modo nostálgicos de viejos órdenes que quisieran, si no restaurar, imitar: el republicano derrotado en 1939 y el tradicionalista. Tristes síntomas del hecho son, a nivel institucional, las reivindicaciones nacionalistas, acompañadas a nivel burocrático de reclamaciones como la de ciertos papeles de un archivo considerados todavía botín de guerra. Quizá haya sido necesario reabrir heridas que el pacto de silencio, impuesto por la primera generación, trató de olvidar, pero que evidentemente dejó mal cerradas. Lo malo sería que se convirtieran en el germen del odio y la revancha que ya deberían estar más que superados tras el descalabro moral y político de 1936.

La generación del príncipe Felipe parece no saber muy bien por dónde va en este terreno. Muchos afirman la necesidad de la unidad en la pluralidad. Pero no falta alguno que sugiere la existencia de sólo cuatro autonomías, la vasca, la catalana, la gallega y la de los otros. Si lo primero es esperanzador, lo segundo no deja de ser preocupante por lo que supone de supervivencia de una ideología trasnochada, fundada en el desconocimiento de la historia del país y la utilización politiquera y revanchista de ésta. Pero, en fin, bien está que se aireen diferencias, rencores, utopías y otras cosillas en los foros públicos siempre que, cuando llegue la hora de la verdad, la hora de regir y administrar un país, prevalezca el sentido común y el bien de todos, no de ciertos estamentos, que ahora no son, como en el pasado, la iglesia, el ejército, la oligarquía, sino las regiones que se creen irredentas. ¡Y uno pensaba que esa teoría orteguiana de los estamentos ya estaba olvidada en la estructuración de España!

Pero, releyendo cuidadosamente y entre líneas las declaraciones de los entrevistados, creo percibir un deseo mayoritario de encontrar, cuando lleguen plenamente al poder, un país moderno, unido y respetuoso de sus diferencias a la vez, con un gobierno estable, no expuesto a los caprichos de los taifas, dedicado a administrar eficazmente la riqueza y permitir un desarrollo sostenido. Es dentro de un lugar así donde se ven ejerciendo con honestidad y eficacia sus cargos, sean los que sean, desde cocineros a diputados, desde jueces a abogados, desde enfermeras a ejecutivos de grandes empresas. Es para ello para lo que orgullosamente dicen haberse preparado mejor que los que les han precedido, - eso puede no ser cierto, que quién más quién menos también antes hizo lo suyo -, saliendo al extranjero a ampliar estudios, aprendiendo idiomas, dominando el contenido y la práctica de sus profesiones. ¿Me equivoco si veo en ello el deseo de que la generación que les precede les transmita una nación organizada y coherente, en paz, sin añoranzas divisionistas? Pues a lo mejor no se la dan así y es a ellos, infelizmente, por fracaso de sus padres, a los que les toca construir esa España una y plural, moderna y progresista, que no se dedique a perder el tiempo en discusiones y peleas sobre asuntos pasados de moda, sino a trabajar en serio.
Opina sobre este artículo Compartir: Menéame Enviar a un amigo
 
Otros artículos del autor:
Edición 543 - Investigación y docencia (Falacias de la Universidad pública española)
Edición 534 - Lenguaje y sexo
Edición 529 - El Instituto Cervantes
Edición 511 - Entre libros
Edición 500 - Problemas del Español
Edición 462 - Academia de la Lengua
Edición 442 - Fiesta Nacional
Edición 406 - Justicia en USA (Cuento kafkiano)
Edición 401 - Adiós a Myriam
Edición 376 - Larra, la fría claridad de la existencia
Edición 367 - Del español y los negocios
Edición 293 - Educación para la ciudadania
Edición 269 - Deconstruyendo España
Edición 204 - La generación del Príncipe
Edición 198 - Creación y evolución
Edición 192 - Don Juan Valera
Edición 186 - El agua
Edición 154 - Carta de Dulcinea
Edición 148 - Un cuento de reyes
Edición 147 - Perdedores
Edición 138 - ¿Quiénes somos?
Edición 125 - Nosotros, los de entonces
Edición 120 - Del Amadís al Quijote
Edición 110 - El centenario de Kant
Edición 105 - Tiempo de recuerdo
Edición 98 - Un monasterio español en Miami
Edición 95 - Las tres caras de Saddan
Edición 94 - Género y sexo
Edición 90 - Amores reales y divorcios patrios
Edición 84 - El Español
Edición 80 - Cultura popular y filosofía
Edición 77 - El porvenir de España
Edición 72 - Los misterios de Ibarretxe. (Fantasía política)
Edición 69 - Venalidad
Edición 68 - Huellas de Dios
Edición 66 - Euzkadi
Edición 64 - Amina
Edición 58 - La cacería
Edición 56 - Bagdad, ciudad mártir
Edición 55 - Tribunal Penal Internacional
Edición 53 - Democracias
Edición 49 - Escribir es llorar
Edición 47 - Pena de muerte
Edición 44 - Brasil cuarenta años después
Edición 42 - Navidad
Edición 41 - De estatuas, símbolos y otros temas
Edición 39 - Al César
Edición 37 - Emigrantes
Edición 35 - Guerra de civilizaciones
Edición 32 - Santos y santos
Edición 30 - El gigante, al payaso y el enano
Edición 16 - Imágenes de Cuba
Edición 13 - Prensa libre
Edición 11 - Las últimas colonias británicas
Edición 10 - Condicionamiento cultural y desarrollo
Edición 9 - Llorando por Argentina
Edición 8 - Don Antonio Machado y la Sociedad de Naciones
Edición 6 - Terroristas
Edición 5 - LA RAZÓN DE LA SINRAZÓN
Edición 4 - Reflexiones sobre la circunstancia: ¿QUIÉN JUZGARÁ AL JUEZ?
Firmas
_
Abel Abascal
Alberto Acereda
Alfonso Berroya
Alfredo Amestoy
Álvaro Peña
Amilibia
Antonio Castro Villacañas
Antonio Martín Beaumont
Borja Álvarez
Carmen Planchuelo
Enrique de Aguinaga
Ernesto Ladrón de Guevara
Eulogio López
Félix Arbolí
Francisco Daunis
Gabriela Ardiles
Germán Lopezarias
Honorio Feito
Hugo Alberto de Pedro (Buenos Aires)
Ignacio San Miguel
Ismael Medina
Javier del Valle
Javier Neira
Jesús Ansebar
Jesús Pozo
Joan Pla
Joaquín Abad
José A. Baonza
José Luis Navas
José Manuel G. Torga
José Manuel G. Torga
José María Moncasi de Alvear
José Meléndez
Juan Pablo Mañueco
Juan Urrutia
Julen Urrutia
Luis Irazu
Manuel Salvador Morales
María del Mar García Aguiló
Marta Rivera de la Cruz
Matías J. Ros
Miguel Ángel García Brera
Miguel Ángel Loma
Miguel Martínez
Nieves Concostrina
Óscar Molina
Pancho Linde
Pascual de Bustares
Ramón Sánchez
Ricardo Navas-Ruiz
Vasco Lourinho (Portugal)
Víctor Corcoba
Wenceslao Pérez Gómez
Wifredo Espina
Yolanda Cruz
Yolanda Salanova
Zain Deane (Nueva York)
Cartas al Director
 
Google
 
Web vistazoalaprensa.com

Quiénes somos | Contacte con nosotros | Política de privacidad

Optimizado para Internet Explorer 6 con resolución 1024 x 768
Copyleft 2001-2014