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EGÚN he leído en prensa digital seria, ha sido publicada la sentencia dictada contra la célula española de Al Qaeda acusada de colaborar en la organización de los atentados del 11-S Nueva York. Uno de los condenados fue Mohamed Needl Acaid, alias Abu Nidal. Este sirio nació el 1 de marzo de 1967, y tenía la misma nacionalidad otros procesados por pertenecer a Al Qaeda. Lo mismo que otros de sus colegas, estaba casado con una española, ceutí de nacimiento, Nayat Fadal Mohamed. El matrimonio formado por Abu Nidal y Nayat jugó, presuntamente, un papel más que importante en el entramado de los atentados del 11-M.
Allá por 1997, Abu Nidal compró una finca situada en la carretera que va de Morata de Tajuña a Titulcia, ya en el término municipal de Chinchón. Pone a nombre de Nayat, su mujer, la propiedad. Nos referimos a la famosa casa en la que nos cuentan se prepararon las supuestas mochilas bombas del 11-M. En aquella finca, Abu Nidal construyó además una casita de una planta y edificaciones menores. Cuatro años después de la compra, en noviembre de 2001, la Policía detenía a Abu Nidal por su presunta relación con una supuesta célula española de Al Qaeda.
Según declaración de la dueña de la casa ante la Policía, a principios de 2002 encargó al hermano de Abu Nidal, llamado Mohamed, y a su amigo Walid Altarakji que buscaran inquilino para la finca, pues disponía de poco dinero y necesitaba algunos ingresos. En octubre de 2002 se presentó una mujer que quería alquilarla, llegando a un acuerdo. La dueña dice en la declaración ante la Policía que supone que esa mujer apareció por las gestiones de los dos intermediarios sirios, Walid y Mohamed, ya en la de finca no había ningún cartel que dijera: “Se alquila” La mujer en cuestión era la esposa de Mustafá Maimouni, cuñado de “El Tunecino”, que fue detenido en 2003 por su presunta relación con los atentados de Casablanca. En la actualidad en huésped de Mohamed VI en una cárcel Marroquí.
Tras la detención de Maimouni, la finca quedó desalquilada otra vez (a mediados de 2003), por lo que la dueña decide volver a encargar a los dos intermediarios sirios, Walid y Mohamed, que la alquilen a alguien. Según las declaraciones ante la Policía y ante el juez, éstos ponen anuncios en periódicos como “Segunda Mano” acudiendo asimismo a la inmobiliaria, “Arconsa”, propiedad de los hermanos Rostom (de origen sirio, cómo no) y en la que trabajaba “El Tunecino”. El 28 de enero de 2004, gracias a Mohamed, a Walid y al “Tunecino”, la casa se vuelve a alquilar. A Jamal Ahmidan, “El Chino” presunto terrorista del 11-M que moriría suicidado en Leganés.
Hasta aquí relato la historia oficial. Tras un análisis me quedo sorprendido de lo pequeño que es el mundo y de cómo la vida está llena de casualidades más casualmente casuales. Tenemos una casa perteneciente a un terrorista ligado a Al Qaeda que sólo es alquilada dos veces: la primera a un presunto terrorista, Mustafá Maimouni, que está preso por su presunta participación en los atentados de Casablanca. Y la segunda a Jamal Ahmidan, presuntamente implicado en los atentados de Madrid. Además, la primera vez se alquila a una persona (Mustafá Maimouni) que resulta ser cuñado del empleado de la inmobiliaria que intermedia en el segundo alquiler. ¿No es maravilloso?
Una de tres. O la dueña de la casa actuaba a las órdenes de su marido Abu Nidal, que estaba preso entonces por colaboración con Al Qaeda; o los dos sirios que intermediaban (Walid y Mohamed, hermano de Abu Nidal) se dedicaban a ofrecer la casa supuestos terroristas de espaldas de la dueña; o “El Tunecino” se encontró por casualidad con estos dos sirios intermediarios y aprovechó para alquilar la casa, a su cuñado y luego a “El Chino”. También es posible que estos tres supuestos fueran ciertos a la vez.
Habida cuenta que “El Tunecino” murió suicidado en Leganés, se trata del presunto culpable más cómodo, especialmente para los que están interesados en que no se sepa nada del 11-M. Al fin y al cabo, no va poder contradecirnos si se dice que ha sido el único responsable de todos estos alquileres. Es lo que ha sucedido en el sumario. Como era previsible que sucediera.
La dueña de la casa, asesorada por una buena abogada musulmana, Yamila Pardo, no llegó a ser detenida. Los dos intermediarios sirios, fueron detenidos el 29 de marzo de 2004 y puestos en libertad a los tres días. En su declaración en perfecto español ante la Policía, Mohamed, hermano del terrorista Abu Nidal, saca en el momento oportuno a colación a Jadicha Candela, cuñada de Joaquín Almunia y madre de Yamila Pardo. Como siempre ha habido clases (hasta de detenidos o declarantes) la Policía ni siquiera solicita la prórroga de la incomunicación para los dos sirios, por lo que Walid y Mohamed declaran ante el juez el día 1 de abril de 2004. Que son dos maneras de declarar.
Mohamed, que no necesitaba traductor por hablar perfectamente español, declara el día 1 de abril en árabe ante el juez Del Olmo, asistido por el correspondiente intérprete. Le dice al juez que él "siente como los españoles, está casado con una chica española y tiene un hijo; incluso ha tratado de entrar en un partido político en España (el PSOE, claro) para sentirse muy español".
En cuanto al otro intermediario, Walid, declaró que él no sabe cómo es posible que se alquilara por dos veces sucesivas aquella casa a sendos terroristas. Los dos intermediarios, naturalmente, quedarían en libertad al día siguiente, por decisión del juez Del Olmo. Faltaría más.
La amable, exquisita y versallesca corrección con la que la propietaria de la casa Morata (más bien de Chincón) y también los intermediarios fueron tratados por la Policía es bastante sorprendente, y contrasta con la dispensada a otros detenidos. Pero mi sorpresa es mayor aún si cabe al leer las extrañas circunstancias que se produjeron durante el registro del piso de Mohamed, hermano de Abu Nidal.
A las 6 de la tarde del día 30 de marzo, un día después de la detención de Walid y Mohamed, miembros de la Unidad Central de Información Exterior de la Policía se personaron en casa del hermano de Abu Nidal para proceder a un registro. Resulta memorable la redacción del acta de entrada y registro correspondiente. Dice que "A la entrada, los funcionarios de la UCIE se encontraron con dificultades, no siendo factible la apertura de la puerta a pesar de haberlo intentado en repetidas ocasiones, debido a que se encontraban introducidas unas llaves en el interior de la vivienda. A posteriori, y tras llamar al timbre en reiteradas ocasiones, tras un lapso de tiempo de entre cinco y diez minutos, abrió la puerta de la vivienda la esposa del detenido, percibiéndose al entrar por los miembros de la Comisión un fuerte olor a quemado. La esposa del detenido se manifiesta que acaba de quemar un libro, que tenía miedo pero que carecía de importancia y que estaba escrito en árabe, haciendo entrega en ese acto de una mochila conteniendo papeles quemados".
Hasta dan ganas de llorar, pero de rabia e indignación. La Policía va a registrar el domicilio de alguien detenido por su presunta implicación en los atentados del 11-M. Se trata de alguien que ha intermediado repetidamente en el alquiler de una casa a dos presuntos terroristas. Pero como hay unas llaves puestas en el interior de la cerradura, la Policía en lugar de echar la puerta abajo, se dedica a llamar durante cinco o diez minutos. Mientras, la mujer del detenido quema papeles supuestamente comprometidos. Es admirable (y civilizadísimo) el comportamiento de la presuntamente “pringada” Policía. Muy posiblemente tendrían órdenes de hacer porra suficiente para que la moradora del piso hiciera desaparecer pruebas. Es la única vez en todo el asunto del 11-M en el que se queman documentos antes de un registro.
Nos preguntamos si conocía el juez Del Olmo estas circunstanci
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