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Época II - Año XIV
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  Firmas Invitadas - Edición Nº 218
Semana del 5/5/2006
De Durán al PSOE, pasando por Roldán y por mi paisano Mesquida


Joan Pla
¿ QUÉ ha sido de Miguel Durán, aquel mandamás de la ONCE que tanto salía por la televisión , hace catorce o quince años ?
¿Está en la cárcel, como otros peces gordos de la primera etapa de Felipe González, o ha vuelto a su chiringuito multimillonario a vender cupones, “iguales para hoy, iguales para hoy”?

“Escribí acerca de ti, - le dije yo en una vieja y traspapelada carta, cuya copia conservo en los archivos de mi primer ordenador y que no recuerdo ya si la volví a publicar aquí o en alguna otra parte- en el preciso instante en que los teletipos de Mallorca anunciaron tu dimisión, cuando dejaste de ser el mandamás de la ONCE.

La cúpula y las bases de vuestra organización multimillonaria han reconsiderado tus razones de dimisión - o las suyas de cese -, pero tú seguirás siendo el que corta el bacalao, democráticamente, en la ardiente oscuridad de vuestros negocios de fábula.

La singularidad apabullante de tu gestión al frente de la ONCE, amén de tu intervención humorística y crítica en el programa en que José Luis Coll, Chumy Chumez, Alfonso Ussía, Antonio Burgos, Antonio Mingote, el inefable Tip y tú le dais un repaso a este país, se merece, desde mi humildad, el mejor de mis aplausos.Tómatelo como supositorio de trementina, que es lo que hace hablar a los loros rebeldes de García Márquez.

Antes de seguir con otros argumentos informativos acerca de tu personalidad y de alguna de tus inéditas acciones, permíteme que te regale un sobrenombre, una metáfora, para siempre. Desde hoy y poetizando un poco el chiste fácil que todos hicimos de ti, al decir que eras el ciego con más "vista" que había parido este país, yo te bautizo en el nombre del rico, del pobre y del mediopensionista como el "lince ciego", que ya es decir, puesto que el felino de referencia es el animalito que más vista tiene por antonomasia. Así que, a partir de ahora, queda de tu propiedad el mote que me acabo de inventar y que, modestia aparte, me parece un poco menos forzado que aquel otro símil que te inventó el colega José Díaz Herrera, en colaboración con Juan Luis Galiacho, cuando te definieron por "la rosa y el bastón". Al fin y al cabo, la rosa socialista acabará siendo una rosa de oro y pedrería y el bastón, que yo sepa, no lo utilizas tú para nada.

Si desapareces del mapa y vuelves al sosiego de tu ordenado cerebro, sin alto cargo y sin alta responsabilidad en tu organización, llévate, por lo menos, el reconocimiento que, por tus valores humanos, te profesa este humilde currito de la literatura y de las artes plásticas. Te traté por primera vez en Asturias. Corría enero del 90 y ya le habías asignado una pila de millones a la institución en que yo trabajaba con redoblado entusiasmo. Vuestro dinero tenía un destino concreto, que era la investigación científica en el campo de la salud. Yo trataba de diseñar la imagen y la comunicación de una entidad que se autodefinía como humanista y filantrópica.

Mantuve contigo y con tu gente, sobre todo con los ilustres colegas que estaban al frente de vuestros tinglados de comunicación, veinte meses de estrecha y venturosa colaboración. Desde Albert Ferrer Oliva y mi viejo amigo Ónega, en Onda Cero, hasta Ricardo Cid Fuentes, el ciego que comandaba con Valerio Lazarov en la tele de los culos y las tetas rutilantes, pasando por el ínclito Mariñas y por diez o doce más de vuestra casa madre, no faltó detalle de servicio y cooperación en la difusión de una causa que, como ya he dicho, se proclamaba científica, filantrópica y asistencial, amén de gratuita. Por todo ello, el reconocimiento ha de ser cabal. Cuando viniste a Palma a inaugurar vuestro nuevo local en la calle Manacor, mis palmas echaron humo de lo mucho que aplaudí, de corazón, tu discurso social y progresista. Ya todo empezaba a entrar en crisis, pero tus principios y tus actos se mantenían impertérritos. Los míos, también.

Tu presidente, José María Arroyo, así como tu posible sucesor en la dirección general de la ONCE, Enrique Servando Sánchez, que es, sin duda, otro de los grandes cerebros económicos y gerenciales de vuestro emporio, también tuvieron siempre, durante los veinte meses mencionados, toda suerte de deferencias y atenciones con los que, mejor o peor, pugnábamos por la consolidación de una institución de interés público reconocido. Si las cosas, por razones que no son de mi incumbencia, han degenerado o han cambiado de rumbo y de imagen, nadie nos quitará de la mente el reconocimiento y la congratulación. Además, tampoco conviene olvidar el detalle, si quieres insignificante, de tu enorme talento comunicativo. Te saludé y hablé contigo apenas unos minutos en Asturias y, después, cuando te despedías de todos a pie de obra, en aquella obra estupenda que se reconstruía en Castiello de Bernueces, me puse en segunda fila, para estrecharte la mano en silencio y decirte adiós simplemente, pero tú me dijiste en catalán: "Adéu, Joan, a reveure i que sigui prest".

También he encontrado lo que escribí cuando se publicó el libro de su vida. Usé también el género epistolar y, tuteándole como siempre, le dije así:

“Referente a "LA ROSA Y EL BASTÓN", esa biografía empresarial y política que acaban de publicar los queridos colegas Díaz Herrera y de Galiacho, te aseguro que lo he leído con lupa, hasta tres y cuatro veces en algunos capítulos. He de confesar que me aburren mortalmente las biografías que se escriben con la premeditación de dar caña al personaje o, por contra, de ensalzarle, a modo de hagiografía, hasta el infinito. Es obvio que, entre tantísimos millones de pesetas como los que has puesto en marcha, más de uno habrá salido descalabrado por tu gestión y que, por lo que se palpa en el aire, más de mil personas se alegrarán de tu abandono del timón o, si se quiere, de que te hayan defenestrado en la ONCE.

En el libro se cuenta casi todo e, incluso, el primer capítulo lleva un título interrogante con toda la mala leche del mundo: " ¿ Quién mató a Vicente Mosquete ?". Y digo yo que, si el autor lo sabe, ¿ por qué no nos lo dice, en lugar de empezar tu biografía con tamaña pregunta de intriga. Es como si quisiera echarte a ti el muerto, igual que alguien quiso colgarle la muerte de Manolete a Luis Miguel Dominguín, allá en Linares, en el 47, cuando el miura Islero le clavó el pitón en la ingle y lo mandó al otro barrio. Es evidente que el partido que gobierna actualmente ha tenido mangas anchas para la mayoría de tus proyectos y realizaciones, lo cual no indica que tú hayas chupado del PSOE, sino, más bien, que algunos socialistas se han beneficiado de vuestra inmensa bicoca.

Ahora que vas a dejar de ser el todopoderoso Durán y más de uno de los que se han beneficiado de tus subvenciones dirá aquello de que "si te he visto, no me acuerdo", quiero decirte que tu gestión, al frente de la ONCE, ha sido espectacular y muy provechosa para miles de familias. Enhorabuena. Te lo dice quien nada te debe y al que nada debes. Tal vez, si me hubiese ido - o me hubiesen echado - de la empresa que vosotros financiábais con vuestro dinero y me hubiese llevado los bolsillos repletos, ahora mi escrito sería mordaz y denunciante, que es lo que suele pasar en tales casos, pero, como entré y salí con lo puesto, puedo y quiero ser amoroso en este testimonio escrito. Además, te felicito por la réplica que diste a quienes te acusaban de haber dado muerte a "El Independiente". Por lo que respecta a tu postura política, sólo te ruego que dejes de crear escuela entre los socialistas obreros españoles. Adiós, lince. Arrieros somos y en el camino hemos de hallarnos.”

Apostaría doble contra sencillo a que los nuevos cachorros del PSOE, incluyendo a los más talluditos del gobierno actual de Zapatero, ya ni se acuerdan de los grandes personajes del capitalismo español que inscribieron sus nombres en la Historia de los cien años de honradez que hace unos años tanto se predicó en España. Hoy acaba de estrenar un alto cargo un muchacho de mi pueblo, Felanitx, treint
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Edición 59 - Conocer al colega, por si las moscas
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Edición 49 - El gallo de ‘Pueblo’ y sus 200 plumas
Firmas
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Honorio Feito
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