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NIMO Italia, con que alegría, optimismo y esperanza escribo estas palabras. Sin embargo, no he podido, o mejor aún, no he querido escribirlas en italiano pese a estar especialmente dedicadas a buena parte de dicho pueblo ya que pudiera parecer para algunos que alentaba a los votantes y seguidores de Silvio Berlusconi tras la estrepitosa derrota de Il Cavaliere.
Intentaré explicarme y para ello vuelvo a las dos primeras palabras de este texto, Ánimo Italiaen italiano se escribe: Forza Italia y precisamente así es como se denomina el partido de Berlusconi ¡qué paradoja!.
Con mucho tino hizo suya dicha expresión al fundar su formación política. Desconozco si en algún momento se la pasó por la cabeza que algún día dejaría el gobierno llevándose las palabras de ánimo que debieran ser para sus sucesores, el caso es que, muy a mi pesar, semejante individuo me ha obligado a sonreír, eso sí, de puro cansancio, al afrontar el resultado de su estrategia.
Berlusconi se me representa como una pirámide impuesta al cielo de Italia y cuyo vértice se sustenta en medios de comunicación, negocios, e incontables sospechas – todavía – de corrupción en lugar de piedras cargadas por los hombros de los italianos que se han dejado robar y engañar. Él ha sido el faraón y el resto sus esclavos. ¿A ningún italiano le ha extrañado que Silvio Berlusconi se convirtiera en el hombre más rico de Italia durante su mandato como presidente del Consiglio?. A alguno sí, me consta, ya que si no hoy Berlusconi sonreiría desde su despacho en el Palazzo Chigi en lugar de no haber realizado valoración alguna de su derrota diez días después de los comicios.
Una noche en Roma, andando hacia la Vía del Corso, la casualidad me detuvo junto a la sede de Forza Italia, no recuerdo el número pero sí la calle en la que nos encontrábamos, Vía della Umiltá – para quien no lo entienda, Calle de la Humildad– hasta puedo pensar que en su indiscutible conocimiento de la propaganda y el populismo busco a conciencia esta ubicación.
Italia lo tiene difícil. Se ha librado de un gobernante que la ha llevado a la ruina hasta el punto de no contar económicamente para nada en la UE, pero si son muchos los que han votado a la coalición de izquierdas liderada por Romano Prodi, La Unión, muchos son también los que han permitido los abusos de Il Cavaliere, unos por ignorancia, otros por comodidad y un buen número de italianos porque, de una u otra manera, han visto como sus intereses aumentaban. Italia se ha convertido en un país con una gran diferencia entre ricos y pobres y va a ser duro acortarla.
Durante la campaña electoral Berlusconi sacaba de la manga día sí y día no reducciones o eliminación de impuestos. En más de una ocasión se le ha escuchado animar a los italianos a “escurrir el bulto” ante el fisco, argumentando que ésta es un práctica normal y ha seguido respirando y sonriendo con tranquilidad. Lo primero que una piensa al escuchar estas palabras de un gobernante a su pueblo es que se trata de un sinvergüenza donde los haya, pero a esta primera reflexión sigue otra que me duele más, los italianos también o, la alternativa que yo prefiero por sí ser solucionable, están sumidos en la ignorancia y necesitan luz.
Un estado crece y se desarrolla si todos nos esforzamos para ello, si todos colaboramos de manera justa y equitativa, el ciudadano aporta al Estado y éste le ofrece sus servicios, algo sencillo de entender pero que a Romano Prodi le va a costar que muchos de sus compatriotas acepten.
Ánimo Italia, envío mi aliento a los italianos que van a tener que levantar su país mientras siguen oyendo los ladridos de un perro que avisa del retorno de los devora niños (la izquierda), de los amigos de Mao y del Ché (otra vez la izquierda), ahora empieza la lucha y no será fácil. Se que muchos miráis a España como si de la panacea se tratase y esperáis que vuestra izquierda avance como lo ha hecho aquí, pero no olvidéis que en España siempre es más sencillo ya que aunque seamos la cuna del Opus no acogemos la tumba de San Pedro.
Enhorabuena.