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E viajado esta semana a Almería para asistir a la inauguración de un hotel exclusivo para forenses. Me he reencontrado con los amigos y con la sabia situación de tomar un gintonic en la terraza del antiguo Casino de Almería, en la ribera del Paseo, sentado cómodamente, con la mirada hacia los paseantes y la mano presta para ser alzada al paso de conocidos y amigos décimas de segundos después de decir aquello de “¡Quéééé!” (saludo típico almeriense que hay que pronunciar con la vocal muy abierta, tipo “¡Caaaaaa!”).
En esa situación propicia para saludar a todo el que pasa por allí, te informan de los últimos líos de faldas y de los últimos testaferros de algunos alcaldes sin escrúpulos de la provincia. Te cuentan los nuevos negocios que surgen al abrigo de la riqueza de la nueva agricultura y de cómo hasta algunos medios de comunicación locales participan de dudosas inversiones inmobiliarias. En un paréntesis, alguien recuerda lo mal pagado que está mi oficio y que quizá por eso la prensa provincial o regional no termina de despuntar. Me relatan el último contrato en el periódico de mayor circulación: 84.000 pesetas cobra un incipiente periodista en una provincia donde se subastan (siempre al alza) los pisos nuevos por la lista de peticiones que hay. Otro interviene y dice que ese puede darse un canto en los dientes porque a otros los apañan con 50.000 y la posibilidad de habitar en uno de los apartamentos (no me especifican si compartido) que ese periódico ha conseguido con sus beneficios. No me atrevo a preguntar cuánto se cobra en otros medios de menor circulación, y, mucho menos, se me ocurre conocer las condiciones laborales en los que se sustentan esos sueldos. También se me informa de que, como en todo, hay excepciones a esta norma.
La reflexión continúa por la dificultad que se tiene de ejecutar un correcto periodismo con ese sueldo en una ciudad pequeña donde te conoce todo el mundo, tu conoces a todos y encima corres el peligro de sentarte en una terraza como la que ocupamos esa noche después de haber escrito inconveniencias. En general, los periodistas son honestos, pero ¿lo son los que les pagan?, pregunta el que está sentado a la izquierda. La respuesta de quien está sentado en la extrema derecha da por concluida la tertulia: Pero, ¿es que los periodistas se enteran de algo?
Pasado el segundo gintonic, con cara de idiota tras el último comentario y una docena de saludos más, valoras la temperatura que hace un 28 de noviembre a las dos de la madrugada; lo bien que se está con los amigos debajo de un enorme y limpio manto de estrellas con el único compromiso de seguir diciendo “¡Quééé!” a todo el conocido que pasa.
A la vuelta, en Madrid, la lluvia y la falta de aparcamiento. Los “morillos” conocidos del centro, apostados en la esquina de Barbieri para pegar el palo al primer descuidado que pase. El anonimato y el relajo de no tener que saludar a nadie porque a nadie le importa. El choque brutal entre una vida y otra. En una, el oficio que vive apostado en la ribera del saludo en una ciudad pequeña, cómodo, sin posibilidades y amordazado. En la otra, el oficio escondido y apresurado y casi siempre con paraguas para no mojarse y obviando las escasas estrellas que se adivinan.
A la tarde siguiente, con la resaca superada y pensando si lo de más arriba ha sido un sueño y no existe tal hotel exclusivo para forenses te vas al quiosco en el que suele estar toda le Prensa regional. Noticia curiosa e impactante publicada por “Diario de León”: Funeraria San Pedro ofrece a Luis Roldán un contrato de comercial. Ningún otro medio de comunicación da esta noticia.
Pasa otro día. Nueva visita al quiosco. Sorpresa mayúscula. Toda la Prensa regional y provincial de España recoge la noticia de “Diario de León” Lo más curioso son los titulares y la interpretación que cada uno hace de la noticia adelantada por “Diario de León” al que, por otra parte, nadie cita como origen de la información. Pasen y lean:
Una funeraria ofrece a Roldán ser vendedor de lápidas y tumbas (La Opinión de Málaga)
Una funeraria ofrece trabajo a Roldán por haber engañado a Felipe González (La Opinion de Tenerife)
Una funeraria de León ofrece a Luis Roldán un puesto de agente comercial (Diario de Ferrol)
Roldán recibe una oferta de trabajo como viajante de lápidas y tumbas (El Diario Vasco)
Ofrecen a Roldán vender lápidas porque 'fue capaz de engañar a González' (El Día de Córdoba)
Una funeraria ofrece empleo a Luis Roldán 'porque engañó a González' (El Mundo)
Ofrecen a Roldán vender lápidas porque 'fue capaz de engañar a González' (Diario de Cadiz)
Roldán podría convertirse en vendedor de lápidas y seguros funerarios para salir de prisión (El Comercio)
Roldán podría convertirse en representante de una funeraria (Hoy)
Una funeraria de León da trabajo fijo a Roldán porque “engañó a Felipe González” (Las Provincias de Valencia)
Una funeraria leonesa ofrece trabajo a Roldán como vendedor de lápidas y ataúdes (La Voz de Galicia)
Roldán podría convertirse en vendedor de lápidas funerarias (El Diario Montañes)
Roldán podría ser vendedor de lápidas (Diario Sur)
“La Opinión de Málaga” llega incluso a poner en un pie de la foto de Roldán: “Sepulturero: Luis Roldán podría trasladar cadáveres”.
¿Quién arregla este desaguisado y quién le pone el cascabel al gato? Terror tengo de imaginar, si lo de la terraza del Casino no fue un sueño, qué pensarán todos los conocidos a los que saludé el jueves por la noche sobre mi persona y mi oficio.