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URANTE estos últimos días, la Dirección General de Tráfico está llevando a cabo una campaña de control de alcoholemia a los conductores de vehículos. Una más, en la que por medio de anuncios en emisoras de radio, televisión y periódicos, mensajes en los paneles luminosos de las carreteras y controles efectuados por los agentes de la Guardia Civil de Tráfico a pié de carretera, se trata de concienciar a quien lleva un volante en sus manos de que no consuma alcohol mientras conduce.
Mensajes como “Al volante, ni una sola de alcohol” y “Si bebes, no conduzcas”, son los que más se ven. Lo cierto es que la gente, va tomando conciencia de que la fórmula alcohol/coche, es sinónimo de peligro por lo que, los accidentes ocurridos por esa fórmula, han descendido en los últimos años.
Pero, en esta nueva campaña, como en las anteriores, la DGT ha pasado del tema del consumo de drogas. Es más, en los últimos años de la anterior legislatura, se trató de verificar controles sobre el consumo de drogas por medio de muestras de saliva de los conductores sospechosos de haber ingerido estupefacientes pero, no había medios materiales para realizarlos, sistemas para medir la cantidad de droga ingerida ni, tampoco, herramientas jurídicas para apoyarlos. Desde entonces hasta hoy, parece ser que el tema de las drogas en la conducción ha pasado a segundo plano y, sin embargo, conducir bajo los efectos de la ingestión de drogas, es tan peligroso como bajo los efectos del alcohol.
Por ello, sugerimos a la DGT que en las próximas campañas que se hagan sobre los controles de alcoholemia, también se dedique especial atención al consumo de drogas, dotando a los agentes de Guardia Civil de elementos necesarios para hacer esos controles. Mensajes como “Si esnifas, tampoco conduzcas”, deberían aparecer, igualmente, en esos paneles luminosos. Es seguro que así, la campaña resultaría más completa.