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  Firmas Invitadas - Edición Nº 311
Semana del 13/02/2008
Motivos para creer, ¿en quién?
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José Meléndez
E L PSOE ha elegido para su campaña electoral un peculiar lema que nos dice que hay motivos para creer. lo cual, además de ambiguo, no deja de ser presuntuoso y un tanto arrogante porque le da al hecho de dar por cierta una cosa o forma que no está comprobada o ratificada, que es la creencia, un carácter pronominal al irrogarse la posesión de la verdad.

¿A quien o qué hemos de creer? ¿Tenemos que creer a José Luis Rodríguez Zapatero que nos ha mentido con reiteración en asuntos tan importantes como es el terrorismo, negando una y otra vez que mantuviera negociaciones con ETA y asegurando que esas negociaciones no se producirían hasta que los terroristas no decidieran el final de la violencia y cuando se produjeron realizó concesiones políticas de las que nunca ha dado cuenta a la opinión pública?. ¿Tenemos que creer a un presidente del gobierno que se jacta de haber puesto en práctica las mas avanzadas políticas sociales cuando todo lo que ha hecho en su mandato ha sido favorecer a las minorías marginadas con leyes y subsidios para conseguir sus votos?. ¿Tenemos que creer a un Zapatero que en su triunfalismo irresponsable se niega a arbitrar las medidas necesarias para hacer frente a la crisis económica porque eso sería reconocer la existencia de dicha crisis? ¿Tenemos que creer en un líder político que se apoya en períodos oscuros de nuestra historia y en ideologías caducas, aunque presuma de modernismo, para lograr los efectos que mas convengan a sus intereses? ¿Tenemos que creer a quien trata tenazmente de despertar el viejo sentimiento anticlerical porque eso le fue bien a sus admirados protagonistas de la II República? ¿Tenemos, en fin, que creer a quien ha sembrado de minas el edificio del Estado para despedazarlo en un federalismo aventurero?

Cuando apenas quedan tres semanas para la celebración de los comicios, la campaña electoral comienza a perfilarse y brinda elementos de juicio para saber como se desenvuelve cada uno de los contendientes. Y hasta ahora, se puede asegurar que el Partido Popular es quien lleva la iniciativa con una dosificada estrategia de presentar sus iniciativas espaciadamente, razonadas y explicadas en detalle, mientras el PSOE tiene que dedicar sus esfuerzos a tratar de criticarlas y desvirtuarlas, menester en el que está demostrando que tiene mas cualidades para el insulto que para una polémica argumentada.

He dicho repetidas veces que al españolito de la calle, un tanto desentendido de la política y sus avatares, lo que de verdad le mueve es que le toquen el bolsillo. Y eso es lo que está sucediendo. A pesar del desbordado optimismo de Zapatero con la borreguil aquiescencia de Pedro Solbes, que se está jugando su reputación por su lealtad al jefe, la crisis económica nos está ya afectando amenazadoramente, con las consecuencias de una creciente subida de la carestía de vida y un espectacular aumento del paro. Y todo lo que se le ocurre decir a Zapatero y sus corifeos es que el PP sigue en su catastrofismo y Rajoy miente en las cifras del paro, cuando estas han sido facilitadas de forma oficial por el Instituto Nacional de Empleo y que España es la octava economía mundial. El afán comparativo de los socialistas se ha convertido ya en una tendencia que llega a niveles risibles. Estamos en productividad dos puntos mas que la media europea, La delincuencia ha descendido más que con el gobierno anterior, han muerto asesinadas por violencia de género tres mujeres menos que en el año pasado, se han producido menos muertes en carretera que en el año anterior, llueve menos que el año pasado pero las desaladoras solucionarán el problema del agua en unos años y tenemos una hora menos en Canarias.

El Pacto del Tinell, por el que los socialistas catalanes, con el consentimiento de la dirección nacional del partido, los comunistas, los nacionalistas y los independientes republicanos acordaron aislar al Partido Popular de la vida política, es el mayor atropello registrado en un Estado de derecho en la historia de la democracia. El pacto hizo posible el gobierno tripartito para regir los destinos de la autonomía catalana, pero fracasó en el intento de aislamiento del PP, que llega a estas elecciones generales con la fuerza de una alternativa creíble. Si ahora es la hora de creer, habremos de creer en el partido que presenta soluciones a los importantes problemas del momento y viene avalado por su éxito para subsanar los descarríos del gobierno de Felipe González, llevando a España a sus mas altas cotas a nivel nacional e internacional bajo el mandato de José María Aznar..Y no es una afirmación gratuita, sino que se apoya en la importancia y viabilidad de las ofertas electorales que están ya sobre la mesa.

El momento político y económico que vive España es delicado y presenta cuatro frentes que demandan soluciones inmediatas: la economía, el desempleo, la inmigración y el bienestar social que se logra con un refuerzo de la seguridad ciudadana, una buena sanidad, unos buenos servicios públicos y una buena educación que ayude a la formación de nuestros hijos. A esos frentes dedica principalmente su atención el programa laboral del PP, brindando soluciones como la reforma fiscal anunciada, que es un empeño de calado estudiado para garantizar su sostenibilidad, la política económica encaminada al pleno empleo, la regulación de la inmigración atendiendo mas a la solución de este gran problema que a los alardes demagógicos y la atención especial a la sefuridad ciudadana, que no se logra solamente con reforzar la policía, sino con reformar las leyes que permiten a los delincuentes escapar del rigor de la justicia. Y a esta batería de proyectos, además de los insultos y descalificaciones habituales, ha respondido el PSOE con parches como el cheque bebé, la ayuda a los jóvenes para alquilar una casa y la dádiva de 400 euros que no soluciona el problema cotidiano de las familias a largo plazo.

Toda la gestión legislativa del gobierno de Zapatero ha estado signada por la demagogia y ha servido a sus intereses ocultos. Su desastrosa ley de inmigración, con papeles para todos, que desató una corriente de críticas en toda Europa., le sirvió para engordar ficticiamente las cifras de empleo y presumir de la creación de puestos de trabajo y del aumento en la afiliación de la Seguridad Social. Pero cuando muchos cientos de miles de inmigrantes, la mayoría de los cuales habían mentido en sus contratos de trabajo, causaron baja después de período obligatorio de seis meses y se apuntaron al desempleo, las cifras del paro se han disparado mientras ellos han pasado a engrosar la economía sumergida. Nada hay nuevo bajo el sol y Gran Bretaña ya tuvo este problema cuando, para paliar el desmembramiento de su imperio colonial, se le ocurrió crear la Commonwealth y el ministro Sandy Duncan tuvo la luminosa idea de facilitar pasaporte británico a los ciudadanos de las colonias. El resultado fue desastroso y obligó a Gran Bretaña a imponer controles estrictos en la inmigración, creando un contrato con unas condiciones de entrada mucho mas estrictas que las que ahora propone Mariano Rajoy. Todo el que haya ido en avión a Londres, habrá visto el gran cartel sobre los controles de entradas que dice: “En Great Britain do what the britons do” (En Gran Bretaña haz lo que hacen los británicos) Esas son las costumbres a las que Rubalcaba se ha referido con una evidente y falsa sorna, ignorando que las fuentes del Derecho en cada país son precisamente sus costumbres y tradiciones.

Es evidente que en este importante momento electoral ha llegado la hora de creer. La disyuntiva para el elector radica en determinar quien tiene motivos para ser creído, no solo por lo que promete, sino por la confianza en el cumplimiento de las promesas. Y, desgraciadamente para el PSOE, Zapatero ha roto demasiadas promesas en estos últimos cuatro años.
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