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L martes huelga en el campo almeriense. Se cierran los invernaderos y todos a la calle, a protestar.
El detonante ha sido la noticia conocida hoy mismo (viernes) de que finalmente la Unión Europea y el Gobierno español han cedido y van a permitir que Marruecos exporte productos hortofrutícolas a los países europeos en directa e injusta competencia con los agricultores españoles (este problema afecta además de a Almería, a otras zonas de Andalucía, a Canarias y a Extremadura ya que el principal efecto provocador es la exportación de tomate marroquí, aunque se comercia también desde allí pepino, calabacín y judía). La injusta competencia viene determinada porque es, precisamente, la propia Unión Europea la que exige a los productores españoles unas condiciones laborales, tecnológicas, de medio ambiente y de salud, que difícilmente se les van a controlar a los productos marroquíes ya que no pertenecen a esa misma Unión Europea.
Según las organizaciones agrarias convocantes de este paro general que vivirá la economía almeriense, (hay que recordar que hablamos de un sector económico muy importante que desarrolla productos de invernadero y que es el motor de toda la provincia y de buena parte de la renta agraria andaluza) el acuerdo que Bruselas propone a Marruecos contempla la conservación del contingente tradicional de tomate de 150.000 toneladas, con un contingente adicional de 60.000 toneladas con un aumento anual del 5 por ciento sobre las 210.000 toneladas. Además, según los afectados ese contingente tendrá un tratamiento preferencial, con precio de entrada reducido y arancel cero. O sea, Marruecos en términos agrícolas ya es un miembro más de la Unión Europea aunque continúe vendiendo en dirham y no en euros. Pero, al parecer, las condiciones que Marruecos ha obtenido en sus reuniones parecen ser por tanto más propias de un país amigo que de otro con el que hasta hace cuatro días nos estábamos peleando materialmente por un peñón en el mar. No obstante, hay que recordar que estas conversaciones fueron aplazadas justo cuando el Rey de Marruecos realizó su generosa oferta para que faenaran los pesqueros gallegos; y que el acuerdo con los pescadores se cerró el pasado miércoles con la lista enviada a Mohamed VI de los 28 pesqueros que irán a aquellos caladeros. No queda ahí la cosa, Bruselas, siempre según los propios agricultores almerienses, ha decidido también suspender a Marruecos la cláusula de autolimitación en tomate, lo que supone que en la práctica el tomate marroquí podrá entrar sin límite en los mercados comunitarios de acuerdo con los criterios de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Por su parte, las pretensiones de la UE se centran en mejorar las condiciones para exportar a Marruecos cereales, leche, carne y oleaginosas, los denominados “productos continentales”.
Pero no todo es tan sencillo. EEUU acaba de firmar hace un mes escaso un tratado de libre comercio con nuestros vecinos y es el mayor interesado en explotar (de hecho ya lo está haciendo) el petróleo que hay cerca de la costa del Sahara (otro tema por resolver y que nos pilla siempre en medio). Marruecos, además, ya anunció a través de su Prensa oficial las multimillonarias inversiones que Endesa y Telefónica han anunciado en aquel país. Endesa construirá una central eléctrica por un importe de 255,9 millones de euros, de los que el Gobierno español aportará 11,36 millones. Telefónica, por su parte, iniciará un proyecto de servicios de telefonía por un valor de 123,8 millones de euros, de los que 25 millones saldrán de las arcas públicas españolas.
Otro dato: Las exportaciones marroquíes en cítricos, principalmente clementinas, alcanzaron 160.700 toneladas el 2 de enero de este año contra 154.200 toneladas en esta fecha del pasado año, lo cual supone una importante subida, según comunicó hace muy pocos días el ministerio de agricultura y desarrollo rural de aquel país.
Como esto va a ser el cuento de nunca acabar, y como hay múltiples intereses más importantes para el resto de los interesados (pesca, petróleo, Sahara, teléfonos, electricidad y cítricos), los tomates almerienses tienen por ahora todas las de perder en esta partida de ajedrez económico-internacional.
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