Suscribete al resumen de prensa Recomienda la página a un amigo
Época II - Año XIII
Edición Nº 3896
Vistazoalaprensa.com
Agregar a favoritos
Página de inicio

Imprimir
Diario digital en español: Prensa, confidenciales, artículos recomendados, firmas invitadas y mucho más...
 
 domingo, 19 de mayo de 2013 ESPAÑA
Sumario
Cartas al Director
Prensa
Artículos
Firmas invitadas
Contraportada
Encuesta
Chat
Foro
Compras
Directorio
Medios
Postales
Libro de visitas
Buscanoticias
Enlázanos
Servicios
Buscador
Tiempo
Loterías
Euroconversor
Once
Callejero
Carreteras
Pags. Blancas
Mapa de virus
Ocio
Reflexiones
Humor
TV online
Cine
Teatro
Salud
Radio online
Consciencia
Informática
Montañismo
Encuesta
¿Va Rajoy por el buen camino?
 
  No
  No sé
  Haz click para votar
   
 
 
  Firmas Invitadas - Edición Nº 313
Semana del 27/02/2008
Los antifascistas en acción


Ignacio San Miguel
O CURRIÓ hace años en Barcelona. Al ultraderechista Ricardo Sáenz de Ynestrillas se le ocurrió hacer un acto de afirmación patriótica en esta ciudad, pensando que estaba en su derecho, puesto que Cataluña era parte de España, y que si alguien lo consideraba una provocación, era su problema. Por supuesto que muchos lo consideraron una provocación espantosa y rápidamente se convocó una manifestación antifascista de repulsa. Ynestrillas pudo realizar el acto, que consistió en un homenaje a la bandera española, en Montjuich, con los accesos tomados por la policía para impedir violencias de los antifascistas que podían haber acabado en una desgracia. La ira de los antifascistas se desbordó ante esta frustración y se dedicaron a lo que posiblemente tenían en la mente desde el principio, esto es: vociferar salvajemente y arremeter contra los escaparates de las tiendas que encontraron a su paso. Esto fue muy productivo para ellos, pues no se contentaron con romper los cristales de los escaparates, sino que penetraron dentro y se llevaron lo que pudieron, que fue bastante: aparatos electrodomésticos, prendas de vestir, objetos de regalo, etc. Todo acabó cuando la policía hizo acto de presencia, tarde como acostumbra en estos casos, para dispersar a los enfurecidos antifascistas.

Este recuerdo ha venido a mi mente con motivo de las últimas agresiones de antifascistas a María San Gil, Rosa Díez, Dolors Nadal y también a los consejeros de la Comunidad de Madrid, Francisco Granados y Juan José Güemes. Aunque en estos casos no ha habido robos, la actitud de brutalidad innoble y gamberra de los asaltantes ha sido la misma. La explicación del comportamiento de esta gentuza debe de estribar, aparte de en esta su condición, en el arrogamiento del papel de antifascistas, lo que les confiere, desde el punto de vista de sus mentes simiescas, una suerte de superioridad moral, desde la cual pueden decidir olímpicamente a quién pueden moler a palos y a quién no. Y probablemente esta supuesta superioridad impediría a los ladrones de Barcelona pensar que eran unos vulgares delincuentes. Pensarían, por el contrario, que habían tenido una jornada de lucha contra los fachas. Porque a los chivos expiatorios de sus frustraciones les llaman fachas indefectiblemente. Los comerciantes cuyos escaparates destrozaron y a quienes robaron ¿no eran acaso capitalistas? Y capitalistas y fachas son una misma cosa para los delincuentes antifascistas. María San Gil y las demás víctimas de hace unos días son, igualmente, fachas por sus ideas y había que darles una lección por serlo.

Y nos encontramos en la situación de que gente de orden como la citada; gente de comportamiento plenamente correcto; personas educadas e instruidas, y, sobre todo, demócratas, son tratadas de la forma más vil por turbas bestiales de seres inferiores. Y todo ello en razón de que los energúmenos se creen moralmente justificados. Grotesco desquiciamiento mental.

No puede uno menos de pensar que estas turbas obran con un amplio margen de impunidad. Apenas hay detenciones y la mayoría queda libre sin cargos. Si la mano de la justicia cayera pesada sobre ellos, de seguro que los incidentes iban a disminuir drásticamente. Pero cuando el propio presidente de Gobierno manifiesta su deseo de que haya más tensión, de que le conviene que la haya, es lógico que los maleantes tomen buena nota y obren con la tranquilidad que les da ese respaldo.

Es de notar que estas agresiones siempre parten del ámbito de la izquierda. Es muy difícil imaginar a personas afines al Partido Popular rompiendo escaparates o agrediendo, o intentando agredir, a políticos de signo opuesto. Cuando los acontecimientos de Barcelona, mucha gente comentaba: “Muy bien, los fascistas serán lo que sean, pero se limitaron a homenajear una bandera y no agredieron a nadie, ni asaltaron comercios ni robaron. Fueron los antifascistas los que lo hicieron.”

Las agresiones a políticos conservadores en los últimos años induce a pensar que obedecen a un plan de intimidación al objeto de arrinconar a la derecha y eliminarla de la vida política. Sin embargo, a cualquiera se le alcanza que éste es un propósito imposible de llevar a efecto, como otros de un presidente visionario cuyo pensamiento tiene su base en un revanchismo alucinado que denota ignorancia de la historia de España y del tiempo en que vivimos. Fracasó en su intento de revivir un ambiente de II República con la ley de Memoria Histórica y mediante el desenterramiento de cadáveres de tumbas anónimas. Sólo consiguió que alguna gente muy envejecida derramara lágrimas ante los restos de presuntos parientes muertos hace bastante más de medio siglo. Fracasó con un “proceso de paz” con los terroristas, que era inútil, absurdo y contraproducente. Se indispuso con la Iglesia de forma torpe y grosera y, sobre todo, innecesaria. Fracasó con el “matrimonio” de homosexuales, también innecesario, pues sólo ha habido tres mil cuando él pensaba que se alcanzarían los cien mil. Enredó también sin ninguna necesidad en los estatutos de autonomía, alentando el de Cataluña, claramente inconstitucional. Como consecuencia, ha convertido el Tribunal Constitucional en una ruina inoperante que no se atreve a dar su dictamen sobre dicho Estatuto. No es necesario seguir adelante. Estos fracasos denotan ignorancia, torpeza, ideas destructivas de visionario, y revanchismo de tebeo (el abuelo, ah, el abuelo).

Por eso también ahora fracasará en sus pretensiones de arrinconar a media España. Una media España que se ha manifestado por siete veces en estos cuatro años en manifestaciones gigantescas nunca vistas. No serán unos matones del tres al cuarto, enarbolando la bandera del antifascismo, quienes vayan a reconducir la historia de España.
approval payday loan
Opina sobre este artículo Compartir: Menéame Enviar a un amigo
Últimas Opiniones en el foro sobre este artículo:
paloma gonzalez-tablas - ( 28/02/2008 22:02:13 )
Otros artículos del autor:
Edición 337 - El mensaje de David Cameron
Edición 335 - Genocidas serbios
Edición 332 - No son suficientes
Edición 331 - El enemigo a batir
Edición 329 - Intereses contrapuestos
Edición 327 - El silencio que rodea el crimen
Edición 325 - El Rey y el Partido Popular
Edición 323 - Aguas turbulentas
Edición 322 - Copas y senequismo
Edición 321 - Tierra propicia
Edición 320 - La derecha en el laberinto
Edición 319 - Razón de un aislamiento
Edición 318 - Las cacerolas de doña Cristina
Edición 316 - Los que no descansan
Edición 315 - Después de las elecciones
Edición 314 - Curas rebeldes y fanáticos
Edición 312 - Los conciliadores del derrotismo
Edición 311 - El homosexualismo pasa factura
Edición 310 - Indignación falsa y brutal
Edición 309 - La acción de la Ley Natural
Edición 308 - ¿Puede o no ocuparse la Iglesia de Moral?
Edición 306 - Una concepción grosera de la vida
Edición 305 - Camino de perversión
Edición 304 - Jesucristo como objeto comercial
Edición 302 - If… del inconformista
Edición 301 - El ruido de las trituradoras
Edición 300 - Deshaciendo España
Edición 299 - La América golfa e impertinente
Edición 298 - La sumisión al pensamiento dominante
Edición 297 - Huele a podrido en el reino de España
Edición 296 - El adiós de Albert Boadella
Edición 295 - Denuncia y acosos imprescindibles
Edición 293 - Un vídeo de tarados para tarados
Edición 292 - ¿Es necesaria la dramatización?
Edición 291 - Los signos de los tiempos
Edición 290 - Ingenieros de almas
Edición 289 - Fred Thompson sale a la palest
Edición 288 - Estar en el candelero
Edición 287 - Heterofobia rampante
Edición 286 - La revolución en América
Edición 285 - ¿Puede España marcar el rumbo
Edición 284 - Los últimos de la clase
Edición 283 - El rey de los ‘progres’
Edición 282 - Bufones, criminales y mitos
Edición 281 - Descorramos el velo del engaño
Edición 280 - Las pobres gentes
Edición 278 - Reflexiones vulgares sobre la fe
Edición 277 - Egocentrismo religioso
Edición 276 - Tres años perdidos
Edición 275 - Hamlet y el progresista moderno
Edición 274 - Apatía e ignorancia políticas
Edición 273 - Relativismo asimétrico
Edición 272 - Cambio de época devastador en el cine
Edición 271 - Las hojas muertas
Edición 270 - La sombra de Bush puede alargarse más
Edición 269 - La destrucción de las normas
Edición 268 - Van Helsing, Ezquerra, Aguirre y la bestia
Edición 267 - Un ejemplo de progresismo decadente
Edición 266 - La ley de la vida
Edición 265 - ¿Por qué? ¿Para qué?
Edición 264 - La caída fatal y la reacción imprescindible
Edición 263 - ¿Pueden contar con el Espíritu Santo?
Edición 262 - Se están aprovechando
Edición 261 - Las astucias tras las necedades
Edición 260 - Los caballeros asesinos y Borges
Edición 259 - La cornisa estaba rota
Edición 257 - El obispo botarate
Edición 256 - Caminando a ciegas en la falsedad
Edición 255 - Yakarta y otros lugares
Edición 253 - Vida que no se renueva
Edición 251 - La cosecha post-conciliar
Edición 250 - Las fluctuaciones ideológicas
Edición 249 - Las simpatías inconfesables
Edición 248 - Sombras del Kremlin
Edición 247 - La derrota que no fue tal
Edición 245 - Una mente clara
Edición 244 - Las indignaciones del intelectual medio
Edición 243 - Lenguaje y conducta
Edición 242 - Prestigios que caducan
Edición 241 - La sustancia de algunas anécdotas
Edición 240 - ¿Se descorre el velo?
Edición 239 - La moderación falsa y la verdadera
Edición 238 - Palabras del Papa
Edición 237 - Verbalismo y manipulación
Edición 236 - Afán de paz
Edición 234 - Sobre crímenes, perdones y represión
Edición 233 - La guerra contra Occidente
Edición 232 - Los culpables
Edición 231 - Reflexiones sobre el antijudaísmo
Edición 229 - Procesos en marcha
Edición 228 - Grosería y criminalidad
Edición 227 - Carencias de España
Edición 226 - Perversión y totalitarismo
Edición 225 - La necesidad de una derecha nacional fuerte
Edición 224 - Filias y fobias sectarias
Edición 223 - Contra la moral burguesa
Edición 222 - La España del futuro
Edición 221 - Mentira y poder
Edición 220 - Los justicieros
Edición 219 - El problema de fondo: el clero
Edición 218 - Voluntad de degradación
Edición 217 - La derecha acomplejada
Edición 216 - El error de Pilar Manjón
Edición 215 - Sin ilustrar, pero inteligentes
Edición 214 - La naturaleza del escorpión
Edición 213 - Nuevos y complicados tiempos
Edición 212 - El porvenir de Europa
Edición 211 - Víctimas incómodas
Edición 210 - Atmósfera venenosa
Edición 209 - La Naturaleza se venga
Edición 208 - Un paso adelante
Edición 207 - El innoble ejercicio de la política
Edición 206 - Evo Morales y la gran coartada
Edición 205 - Lo infame y lo pedestre
Edición 204 - Sobre obispos y perdones
Edición 203 - La Justicia debe ser dura
Edición 200 - Prosigue la matanza
Edición 199 - Espíritu de sumisión
Edición 198 - España no es un país serio
Edición 197 - Hay que defender a Occidente
Edición 196 - Figurones y opinión pública
Edición 195 - La invernada perpetua
Edición 194 - La amenaza pederasta
Edición 193 - La guerra civil fría
Edición 192 - Es muy grande la quinta columna
Edición 191 - Tiempo de reacción
Edición 190 - En busca de una explicación
Edición 188 - Mientras el pueblo duerme
Edición 187 - Reflexión sobre apóstatas
Edición 185 - Kofi Annan no dimite
Edición 184 - Oriana Fallaci y Benedicto XVI
Edición 183 - El salto a la fama de Pat Robertson
Edición 182 - De nuevo, corrupción en la izquierda
Edición 181 - La cólera de la quinta columna
Edición 179 - Contra natura
Edición 178 - Somos perros infieles
Edición 177 - Humanitarismo y perversión
Edición 175 - Ídolos de barro
Edición 174 - Nace una esperanza
Edición 168 - El éxito del presidente
Edición 167 - Hay que destruir la familia
Edición 164 - Amigos de Porto Alegre
Edición 163 - El ejemplo a seguir
Edición 161 - El extraño rector
Edición 160 - La mentira del silencio
Edición 159 - Reforma de la ONU
Edición 158 - Bono y Pastor
Edición 157 - Un Papa para la crítica
Edición 156 - Barbarie y civilización
Edición 155 - España no es de fiar
Edición 154 - Religión y política
Edición 153 - La izquierdona
Edición 152 - La ira de Oriana
Edición 151 - El sambenito
Edición 150 - Tiempo de humillación
Edición 149 - Algunas precisiones sobre Irak
Edición 148 - Especulaciones tras la victoria
Edición 147 - Todo es aprovechable
Edición 146 - Los folletos perdidos
Edición 145 - En torno al gran crimen
Edición 144 - Difícil de entender
Edición 143 - Una víctima de la época
Edición 142 - Pio XII: difamación y doble rasero
Edición 141 - Sendas de Occidente
Edición 140 - Hay que comprender
Edición 139 - Disparates sectarios
Edición 138 - Nobel para Maathai
Edición 137 - Nihilismo, pacifismo y maquiavelismo
Edición 136 - En torno a Graham Greene
Edición 135 - Los insaciables
Edición 134 - Política humilde
Edición 131 - El peligro de delegar
Edición 128 - Historias de asesinos y artistas
Edición 126 - Estrategias
Edición 125 - España y los valores
Edición 124 - El mensaje desde Turquía
Edición 123 - Un tema recurrente: el aborto (II)
Edición 122 - Un tema recurrente: el aborto (I)
Edición 120 - Traducciones falsas y tendenciosas
Edición 119 - ¿Reprimenda del Papa?
Edición 118 - Torturas seleccionadas
Edición 117 - Política humilde
Edición 116 - Quinta columna cultural
Edición 115 - Amenazas y complejos
Edición 113 - Los talantes y los hechos
Edición 110 - Tiempo de rearme moral
Edición 109 - Turbiedades políticas
Edición 108 - Sombrías perspectivas
Edición 106 - Una patada singular
Edición 105 - Un estudio revelador
Edición 103 - La falsedad de una reacción
Edición 101 - Normalidades e impunidades
Edición 99 - Patrick J. Buchanan y Occidente
Edición 95 - PP, aborto, Iglesia
Edición 92 - La izquierda capitalista
Edición 91 - Derrotismo progresista
Edición 89 - La suave pendiente
Edición 86 - Ejes y alianzas
Edición 85 - Terrorismo y hombre occidental
Edición 83 - Malentendidos básicos
Edición 81 - La equivocidad de los rótulos políticos
Edición 80 - Distorsiones y falacias
Firmas
_
Abel Abascal
Alberto Acereda
Alfonso Berroya
Alfredo Amestoy
Álvaro Peña
Amilibia
Antonio Castro Villacañas
Antonio Martín Beaumont
Borja Álvarez
Carmen Planchuelo
Enrique de Aguinaga
Ernesto Ladrón de Guevara
Eulogio López
Félix Arbolí
Francisco Daunis
Gabriela Ardiles
Germán Lopezarias
Honorio Feito
Hugo Alberto de Pedro (Buenos Aires)
Ignacio San Miguel
Ismael Medina
Javier del Valle
Javier Neira
Jesús Ansebar
Jesús Pozo
Joan Pla
Joaquín Abad
José A. Baonza
José Luis Navas
José Manuel G. Torga
José Manuel G. Torga
José María Moncasi de Alvear
José Meléndez
Juan Pablo Mañueco
Juan Urrutia
Julen Urrutia
Luis Irazu
Manuel Salvador Morales
María del Mar García Aguiló
Marta Rivera de la Cruz
Matías J. Ros
Miguel Ángel García Brera
Miguel Ángel Loma
Miguel Martínez
Nieves Concostrina
Óscar Molina
Pancho Linde
Pascual de Bustares
Ramón Sánchez
Ricardo Navas-Ruiz
Vasco Lourinho (Portugal)
Víctor Corcoba
Wenceslao Pérez Gómez
Wifredo Espina
Yolanda Cruz
Yolanda Salanova
Zain Deane (Nueva York)
Cartas al Director
 
Google
 
Web vistazoalaprensa.com

Quiénes somos | Contacte con nosotros | Política de privacidad

Optimizado para Internet Explorer 6 con resolución 1024 x 768
© Copyright Vistazoalaprensa, S.L. 2001-2012