Suscribete al resumen de prensa Recomienda la página a un amigo
Época II - Año XIV
Edición Nº 4189
Vistazoalaprensa.com
Agregar a favoritos
Página de inicio

Imprimir
Diario digital en español: Prensa, confidenciales, artículos recomendados, firmas invitadas y mucho más...
 
 miércoles, 27 de agosto de 2014 ESPAÑA
Sumario
Cartas al Director
Prensa
Artículos
Firmas invitadas
Contraportada
Encuesta
Foro
Medios
Postales
Libro de visitas
Buscanoticias
Enlázanos
Servicios
Buscador
Tiempo
Loterías
Euroconversor
Once
Callejero
Carreteras
Pags. Blancas
Ocio
Reflexiones
Humor
TV online
Cine
Teatro
Salud
Radio online
Consciencia
Informática
Montañismo
Encuesta
¿Va Rajoy por el buen camino?
 
  No
  No sé
  Haz click para votar
   
  Firmas Invitadas - Edición Nº 355
Semana del 17/12/2008
Bailando, me paso el día bailando
secured payday loans online


Carmen Planchuelo
M E temo que yo no puedo decir lo mismo que la singular Alaska, qué mas quisiera yo que pasarme la vida bailando (o una buena parte de ella) pero sí que las artes de Terpsícore “deleite de la danza,” en este momento de mi vida me tienen totalmente seducida. Siempre me ha gustado bailar, desde que era muy chiquitina cantaba, bailaba y con mi amigas jugaba a los teatros. De jovenzuela me sabía todos los bailes modernos. En mi primera juventud me embarqué en la quimera de aprender ballet clásico, y como una es tozuda, pues durante tres años acudí a un estudio de danza donde disfruté muchísimo haciendo ejercicios en la barra, mirándome en el espejo y aprendiendo el vocabulario propio de la actividad. En mi afán llegué hasta la tortura de las zapatillas de puntas. Evidentemente la realidad se impuso y un tiempo después me pasé al jazz, al aeróbic y durante bastante tiempo seguí con estos bailes; con el resto de mis compañeras de clase participe en uno de esas funciones de fin de curso que organizan las academias para mostrar lo mucho que han progresado las alumnas. A ellos acuden los familiares extasiados y los novios y maridos obligados... pero hay que ir.

Desde hace ya unos cuantos años acudo a clases de baile de lo más variado, salón, oriental y sevillanas. Los momentos más agradables de la semana son esos que paso frente al espejo aprendiendo a mover acompasadamente mi cuerpo con disciplina. Bailar no es moverse alocadamente sin orden ni concierto, como todos los aficionados saben. El baile es una de esas actividades en las que hace más falta la perseverancia, mucha gente pasa por la academia a la que acudo y al ver que en un escaso mes no aprende lo esperado, lo deja. Sin embargo esta disciplina da sus frutos a poco constante que una sea y yo, como buena Tauro, lo soy mucho.

Me sería muy difícil decirles cual me gusta más de todos los bailes que me he propuesto aprender. Realmente todos son preciosos, con todos ellos me siento feliz y en todos encuentro algo de mis mi misma. He descubierto que para bailar hay que desinhibirse, olvidarse del sentido del ridículo, de lo piensen los demás y sobre todo dejar al lado eso de “ya es tarde para mi”, ¡ja! nunca es tarde para algo que nos hace felices. Los bailes caribeños y los de salón (mi ultima afición) me están resultando divertidos y perfectos para alegrarle a uno la tarde mas aciaga; el tango simplemente es arrebatador, espero con ilusión el día en que todos los pasos que integran este maravilloso baile me salgan de corrido limpia y perfectamente sin pisotones ni equivocaciones.

La danza oriental (que es mucho más que la del vientre), sin duda es la que entraña más dificultad en su aprendizaje pues supone un dominio del cuerpo muy difícil da alcanzar. En ella se mezcla lo sensual con lo sublime, la seducción del que la contempla con la intimidad de un placer personal difícil de definir. Lo que a mi me enseñaron poco tiene que ver con esos bailes un puntín vulgares que se venden en la pelis de videoclub, no dejan se ser una caricatura de la autentica danza oriental. El sonido de las monedas de mi pañuelo al ritmo de la música me hace sentirme a mil kilómetros de donde estoy y les aseguro que no me cuesta nada este vuelo en el espacio y en el tiempo. Es la magia del baile.

Sin embargo son las sevillanas las que me tienen absolutamente enamorada, llevo ya unas cuantas temporadas metida en faena y modestamente puedo decir que bailarlas en público no me de ninguna vergüenza. Posiblemente no tenga el salero de las mujeres del sur pero sí que he ido aprendiendo a expresar con mi baile lo que esta música popular me produce, dentro de los pasos marcados y de la técnica que sustenta esta danza.

“Al bailar por sevillanas, se me quitan los pesares”, esta letrilla define muy bien algo en lo que coincidimos los que practicamos este baile. Les adelanto que a mi esto me ocurre también con todos los demás. Bailar es una de mis fuentes de placer a la que renuncio por nada ni por nadie. A veces he llegado a clase con cierta dosis de cabreo y mala leche por las mezquindades del día, pero sin embargo cuando me despojo de mi ropa de “civil” para ponerme la de baile mi mal humor vuela para no volver. Es como si cambiara de piel. A los primeros compases, a las primeras vueltas me siento en un mundo totalmente distinto y todo lo mediocre de la jornada (por no decir otra cosa) pasa al cajón de los olvidos. A base de taconazos descargo la mala energía de la jornada.

Todo esto no es más que un preámbulo, quizás algo largo, para relatarles una pequeña anécdota que me ocurrió la pasada primavera en la Feria de Abril, no en la de Sevilla sino en la de Barcelona. Mi amiga Merche y yo ya hemos hecho nuestros pinitos en las ferias locales pero hasta la fecha no habíamos ido a una feria de categoría a bailar sevillanas. Nos comentaron que la de Barcelona no sólo era muy divertida, sino democrática, es decir que podías entrar en todas las casetas aunque no conocieras a nadie, tomarte unos finos, unas tapas y ser parte del entorno festivo. Ni cortas ni perezosas nos compramos unos preciosos vestidos de lunares (verdes ella, lila yo) y para la feria que nos fuimos. Una pequeña escapada de apenas dos días. A cierta edad una no deja para mañana lo que puede disfrutar hoy.

Lo Barcelona fue algo mágico. De esos momentos en que sientes que estas vivísima y la vida es bella. Pues verán:

El sábado noche fuimos al real de la Feria en un estupendo tranvía y ni que decir tengo que mi amiga y yo éramos como el reclamo del lugar, para nuestra desolación no se veía a nadie en bata de cola o similar lo que nos hacía suponer que el ambiente seria “soso” y de poco bailar. Al llegar nos encontramos ¡oh sorpresa! con todo iluminado, miles de bombillas recreando la feria del sur y mucha gente luciendo vestido. Durante mucho rato bailamos sevillanas y rumbas, nos tomamos unas copitas y fuimos de caseta en caseta. No todas eran de música andaluza, había representaciones de las diferentes comunidades asentadas en Barcelona. Una de las más grandes y espectaculares era la de Marruecos. De ella salía una música de esas entre estridente, armoniosa, vital que a una le hace pensar en desiertos, jaimas y todo lo oriental que el cine y los cuentos de las mil y una noches nos han metido en la cabeza. Nos abrimos paso hasta la primera fila del corro, había mucha gente y todos escuchaban al cantante, yo, en mi sitio empecé a seguir la música con el cuerpo y enseguida me di cuenta de que los de mi entorno me miraban con cierta curiosidad, supongo que una flamenca medio contoneándose al compás de la música árabe tiene "su punto", yo seguía muy consciente de las miradas de las mujeres, de los hombres. En el estrado un grupo tocaba música tradicional, en centro un hombre cantaba y cerca de el otro bailaba, era joven, alto y guapetón no me quitaba ojo y me sonreía, me hacia gestos de que me fuera al centro a bailar, que me uniera a la fiesta. Lo mismo me indicaban unas cuantas mujeres jóvenes de pañuelo a la cabeza, tapadísimas ellas que cuidaban a sus bebés, yo no me atrevía a salir a bailar, aunque ganas todas (para que les voy a mentir)... pero de repente el joven bailarín se acercó a mi muy decidido, me dio la mano, me arrastro al centro de “la pista” y casi sin darme cuenta me encontré bailando ante un montón de gente desconocida. Siempre he dicho que me encanta esta danza pero que notaba que no hacia progresos en clase, pero ¡milagro! De repente sentí que me salían con fluidez los pasos aprendidos, que me movía con cierta gracia, que estaba disfrutando y que el baile me salía bonito (o yo así me lo imaginaba, claro). El hombre con el que bailaba estaba la mar de contento, se le veía disfrutar tanto como yo. Confieso que bailar con un hombre en el que ves el deseo en los ojos, en la risa que te regala, en su forma de moverse motiva mucho, infinitamente mas que hacerlo con cualquiera de mis compas de clase, a las que quiero con todo
Opina sobre este artículo Compartir: Menéame Enviar a un amigo
Últimas Opiniones en el foro sobre este artículo:
montse - ( 21/12/2008 20:35:43 )
Paloma Gonzalez-Tablas - ( 19/12/2008 20:53:59 )
M.M. - ( 17/12/2008 23:21:45 )
Felix Arboli - ( 17/12/2008 22:35:37 )
Otros artículos del autor:
Edición 640 - Dígaselo con flores
Edición 631 - Ocho apellidos vascos
Edición 630 - El parche de Padilla
Edición 617 - Un cuento para Navidad
Edición 616 - Un cuento para Navidad
Edición 613 - Marcel y más cosas
Edición 607 - Desde la torre mirador
Edición 596 - Ayy, ayy como te echo de menos
Edición 582 - Tomando el té en Avon Lodge
Edición 574 - El Carnaval de Tamarán
Edición 570 - Juan ya no está
Edición 564 - Lágrimas al atardecer
Edición 562 - ¿Quién da la vez?
Edición 544 - Me gusta el verano
Edición 536 - Margarita, está linda la mar
Edición 532 - Pan con nata y azúcar
Edición 519 - Rosa Rosae
Edición 517 - 10 Gotitas de lluvia… hacen un chaparrón
Edición 459 - Feliz Navidad desde Logroño
Edición 434 - Un nuevo San Juan
Edición 428 - La dama del Unicornio
Edición 422 - Va de piedras
Edición 416 - Mil caras de Irlanda
Edición 410 - Cosas de mi suegra
Edición 407 - El Belén de mi ciudad
Edición 406 - Entre brillos y destellos: Tiffany & Co
Edición 399 - Mi menda en Nueva York
Edición 388 - Leer en la nube*
Edición 382 - Me prometió una hoguera
Edición 376 - Un helado de chocolate y crema
Edición 373 - Las tiritas de Mafalda
Edición 368 - Primavera
Edición 363 - El susurro de las Musas
Edición 357 - Al despertar (él) : cuento de Navidad
Edición 351 - Arráncame el corazón
Edición 345 - Morritos pintados
Edición 339 - Rojos con pintitas blancas
Edición 335 - El Quiosco
Edición 330 - Fuegos de San Juan
Edición 325 - Vamos a contar mentiras tralará
Edición 318 - Lo sabe
Edición 311 - Un vampiro despistado
Edición 309 - El Jardín
Edición 305 - El Roscón de Paloma
Edición 303 - Ya tenemos Belén
Edición 300 - ‘Se admiten halagos’
Edición 297 - Rojas con telarañas negras
Edición 292 - Lo que tengo que decir
Edición 284 - Casi rozando el Infierno
Edición 279 - Cantar sí, coser no
Edición 277 - Noche de San Juan
Edición 272 - La huella de los Hermanos Tonetti
Edición 269 - Las mujeres que leen son peligrosas
Edición 264 - El lai de mi sombra
Edición 260 - La cajita secuestrada
Edición 255 - Cuatro en apuros o cosas que pasan en un tren
Edición 248 - .
Edición 243 - En la 'Casa de María'
Edición 234 - Mis cafés, tus cafés
Edición 226 - Lequeitio, Lekeitio...
Edición 223 - Mister Mouse o un ratón a los postres
Edición 214 - “Monsieur je suis devenue la solitude même”, contestó Melissa
Edición 210 - Negrito tropical
Edición 206 - Valentín
Edición 203 - Tajante con los necios
Edición 201 - En la rueda de la Fortuna
Edición 197 - Lo que me legó Francisco
Edición 196 - ¿Cuándo llega Navidad?
Edición 195 - Un cuento gótico
Edición 194 - Las sonrisas de Sole
Firmas
_
Abel Abascal
Alberto Acereda
Alfonso Berroya
Alfredo Amestoy
Álvaro Peña
Amilibia
Antonio Castro Villacañas
Antonio Martín Beaumont
Borja Álvarez
Carmen Planchuelo
Enrique de Aguinaga
Ernesto Ladrón de Guevara
Eulogio López
Félix Arbolí
Francisco Daunis
Gabriela Ardiles
Germán Lopezarias
Honorio Feito
Hugo Alberto de Pedro (Buenos Aires)
Ignacio San Miguel
Ismael Medina
Javier del Valle
Javier Neira
Jesús Ansebar
Jesús Pozo
Joan Pla
Joaquín Abad
José A. Baonza
José Luis Navas
José Manuel G. Torga
José Manuel G. Torga
José María Moncasi de Alvear
José Meléndez
Juan Pablo Mañueco
Juan Urrutia
Julen Urrutia
Luis Irazu
Manuel Salvador Morales
María del Mar García Aguiló
Marta Rivera de la Cruz
Matías J. Ros
Miguel Ángel García Brera
Miguel Ángel Loma
Miguel Martínez
Nieves Concostrina
Óscar Molina
Pancho Linde
Pascual de Bustares
Ramón Sánchez
Ricardo Navas-Ruiz
Vasco Lourinho (Portugal)
Víctor Corcoba
Wenceslao Pérez Gómez
Wifredo Espina
Yolanda Cruz
Yolanda Salanova
Zain Deane (Nueva York)
Cartas al Director
 
Google
 
Web vistazoalaprensa.com

Quiénes somos | Contacte con nosotros | Política de privacidad

Optimizado para Internet Explorer 6 con resolución 1024 x 768
Copyleft 2001-2014