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  Firmas Invitadas - Edición Nº 370
Semana del 02/04/2009
SCAM: Nuevo fraude a través de Internet
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Miguel Martínez
A VISO a navegantes. Anda por ahí una panda de chorizos que, aprovechando la coyuntura actual y el aumento de desempleo, se están haciendo de oro timando al personal con presuntas ofertas de trabajo ofrecidas a través del correo electrónico. Y no sólo es una estafa de ésas en las que a uno le levantan los cuartos de la cuenta, que también, lo realmente fastidiado del caso es que el “panoli”, el “pringao”, el “membrillo”, en definitiva el que pica sin mala fe, puede incluso dar con sus huesos en el trullo. Les cuento.

Si ustedes tienen una cuenta de correo electrónico, habrán observado que regularmente le aparecen maravillosas ofertas de trabajo, del tipo “Necesitamos personas emprendedoras para trabajar a tiempo parcial desde su domicilio, ganancias hasta 3000 euros mensuales, para más información remítanos un e-mail a la dirección duros@cuatropesetas.com, y le proporcionaremos los detalles necesarios para que empiece a trabajar con nosotros de forma inmediata”. El lector avispado ya habrá deducido que no es ésa a la dirección de correo a la que debe solicitarse la información, que tal cuenta de correo no es más que un guiño irónico del autor que pretende recordarles que los duros a cuatro pesetas, ni existían en tiempos de la peseta, ni existen ahora en plena era euro. La dirección de respuesta siempre estará alojada bajo un dominio gratuito, como Hotmail, Yahoo, Gmail, etc… habida cuenta que cualquiera puede registrarse en ese tipo de servicios de correo electrónico con datos falsos.

En el momento en que usted responde a los cantos de sirena de ese correo, que le proponen pingües beneficios a cambio de una dedicación mínima, justo entonces, se le empieza a transformar cara y pasa usted de ser un ciudadano normalito, ni guapo ni feo, a convertirse en un tipo con una cara de cándido que tumba de espaldas y que se halla, además, a un paso de la estafa y de la trena.

El timo es el siguiente y consiste en otra vuelta de tuerca del conocido “phissing” que, como en alguna ocasión ya les he comentado, es la estafa consistente en simular la página de Internet de un banco y remitirla vía correo electrónico suplantando una entidad bancaria que solicita la confirmación de su número de cuenta, de sus tarjetas y/o los números PIN de las mismas. Aunque parezca mentira, todavía hay gente que sigue a pies juntillas el requerimiento del falso banco y consigna en el formulario –que ciertamente suele dar el pego- cuantos datos le solicitan, facilitándoles a los malos los datos necesarios para vaciarle la cuenta. A partir de ahora empieza el nuevo timo sobre el que hoy quiero prevenir a mis queridos reincidentes y que se conoce como SCAM.

Imaginemos que a un panoli -no se puede llamar de otra manera aquel que, pese a las reiteradísimas advertencias de bancos y cajas, facilita sus números secretos por teléfono o por e-mail- ha picado y le pasa sus claves al estafador a través del correo electrónico. El estafador, con esos datos, le limpia al panoli unos cuantos euros de la cartilla, pero ese dinero que le acaban de ventilar tiene que ir a parar a alguna cuenta corriente. Los malos son malos pero no son tontos, así que no se les ocurre robarle a usted los ahorros y ponerlos en una cuenta abierta por el propio estafador, pues eso sería ponerle las cosas muy fáciles a la poli en el momento en el que el panoli denunciara que le han desaparecido parte de sus ahorros. Así que aquí es donde entra el segundo panoli, el que cree que puede ganar duros a cuatro pesetas y contesta un correo electrónico respondiendo a una oferta de trabajo como a la que antes me refería.

Cuando el usuario confiado e ingenuo, llamémosle Pepeíllo, responde a esa oferta de trabajo maravillosísima de la muerte, le cuentan algo tal que así:

Una empresa importante y muy solvente, necesita gestores que les muevan el dinero de sus inversiones, reenviando las cantidades que recibirá hacia otros bancos u otras cuentas. Pepeíllo, aunque no sepa hacer la o con un canuto y sea más corto que la manga de un chaleco, se acaba de convertir en un flamante y bien remunerado gestor de la empresa PARDILLO.S.A. y para ello le piden a Pepeíllo que abra una cuenta a su nombre en un banco importante. A esa cuenta corriente que acaba de abrir, le llegarán numerosas cantidades de dinero que Pepe deberá reenviar a otros destinatarios facilitados por la organización. Parece fácil, ¿verdad?. De hecho lo es. Además, para que Pepeíllo se quede tranquilo, le mandan un contrato en el que se establecen las magras comisiones que va cobrar (Pepeíllo se frota las manos) y con el que por añadidura pretenden dar al asunto una apariencia de negocio con todas las de la ley , y que, además, también sirve a Pepeíllo para que se lo pueda enseñar a su mujer cuando ésta le pregunte un poco mosca, por aquello de la intuición femenina, lo de “Pepe…¿Tú no ves todo esto un poco raro?”.

Y es que, en realidad, los ingresos que está recibiendo Pepeíllo en su cuenta corriente, es el dinero que le están limpiando a otros panolis que han picado en un correo phishing y han facilitado sus claves a los malos a través del correo electrónico. Y Pepeíllo reenvía ese dinero, bien a otros Pepeíllos, bien a través de servicios del tipo Moneygram de Wester Union (servicio de envío de dinero en metálico similar a un giro postal) a oficinas donde los malos, con documentación falsa, recogen el fruto de su delito y salen por patas.

Cuando el primer panoli ve que le han limpiado 368 euros de su cuenta –suelen trabajar con cantidades pequeñas, que en ocasiones incluso pasan desapercibidas- y va a denunciarlo a la poli, lo que la poli encuentra es que esos 368 euros han ido a parar a una cuenta abierta por Pepeíllo, y a la que investigan la cuenta que abrió Pepeíllo hace quince días, comprueban cómo durante esas dos semanas, Pepeíllo –recordemos, flamante gestor de inversiones- ha estado recibiendo multitud de ingresos provenientes de estafas y, creyendo que está ejerciendo de yupie moderno por cuenta ajena, lo ha ido repartiendo por Moneygram a los estafadores o a otros Pepeíllos que, a su vez, lo enviarán a los estafadores vía Wester Union. En unas semanas Pepeíllo Pérez puede haber movido, sin herniarse, cincuenta o sesenta mil euros, de los que -dicho sea de paso- no cobrará un céntimo en comisiones. Cuando la policía intenta seguirle el rastro a ese dinero, comprueban que una parte, la que no reenvió a otros Pepeíllos, la retiró en una oficina Wester Union de Split, un tal Dragan Zarlnogovich; y otra un tal Dimitri Vasilkov en Kiev; y otra un tal George Iordanescu en Bucarest y, casualmente, ninguno de ellos existen en ninguna base de datos policial, porque cuando fueron a recoger el dinero mostraron un pasaporte más falso que el beso de Judas, habida cuenta la facilidad con la que en ciertos países de la Europa del este pueden conseguirse pasaportes auténticos a rellenar con datos falsos, que dan el pego incluso ante ojos expertos y consiguen superar determinadas medidas de seguridad documental.

Pepeíllo, sin saberlo, ha colaborado en una estafa y, con la ley en la mano, puede ser imputado por varios delitos, que no en vano han ido a parar a sus manos -o a la cuenta corriente de la que es titular- varias decenas de miles de euros provenientes de fraudes bancarios. Quizás el juez lo absuelva el día que llegue su caso a juicio si lo considera tan panoli como a simple vista pueda parecer, pero el marrón, el susto y la bronca de su mujer con lo de “ya te lo decía yo” no hay quien se los quite.

¿Cómo pueden mis queridos reincidentes evitar caer en este fraude? Facilísimo. En primer lugar, ese tipo de correos cantan como una almeja puesta al sol de agosto en Sevilla, pues suelen estar repletos de incongruencias gramaticales: falta de concordancia entre el género y el número, tiempos verbales por lo general en infinitivo, anteposición del predicado al sujeto en frases construidas de ma
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