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N estos días, hemos asistido a una excelente puesta en escena por parte del Gobierno, de un programa de apoyo incondicional al coche eléctrico, algo que parecía una entelequia hace poco tiempo y que, según los fabricantes, estará disponible antes de que finalice este año a lo más tardar.
El Gobierno español, según ha asegurado su presidente el señor Rodríguez, subvencionará a los compradores de automóviles movidos por energía eléctrica con 6.000 euros, algo que así, a primera vista, no está nada mal, pero es que esa cantidad se va a quedar pequeña en cuanto se sepa el precio que van a tener estos vehículos que, según indicios, puede estar entre los 20.000 y 30.000 euros.
No estamos en contra de que circulen coches eléctricos por nuestras calles y carreteras, sino todo lo contrario, porque eso significaría que el aire que respiramos sería mucho más limpio y menos contaminado, pero hay que detenerse a reflexionar lo que puede suponer comprar un coche de estas características.
Veamos: En primer lugar, está el precio, similar al de los vehículos del segmento medio/alto.
En segundo lugar, la autonomía, que se reduce a 150 kms, como máximo.
En tercer lugar, la recarga, para lo que habrá que disponer de una extensa red de “electrogasolineras” o postes recargadores.
En cuarto lugar, interesa saber cual será el precio que se va a fijar a esta energía, ya que no es para consumo doméstico, ni industrial.
En quinto lugar podríamos situar las horas necesarias para la recarga de las baterías y, el último handicap sería que este vehículo, únicamente puede servir para hacer trayectos urbanos.
El propio presidente del Gobierno ha dicho que para hacer una recarga eficiente de las baterías de estos vehículos, ésta deberá realizarse en las llamadas “horas valle” o sea, por la noche, y ha rematado esta afirmación diciendo que así “la energía será más barata para todos”. ¡Y se ha quedado tan fresco!, lo que denota un profundo desconocimiento de cómo puede funcionar este sistema, o una forma de tomar el pelo a los españoles.
Son muchos los inconvenientes que van a tener los coches eléctricos para su perfecto funcionamiento y para alcanzar la cifra prevista de 250.000 unidades circulando en 2014.
Por ello, creemos que, o se toma en serio el tema de las infraestructuras para la recarga, la tarificación de la energía, la autonomía y el precio de los vehículos, o el coche eléctrico será un fracaso por mucho empeño que ponga el Gobierno en que ese programa salga adelante.