Suscribete al resumen de prensa Recomienda la página a un amigo
Época II - Año XIII
Edición Nº 3901
Vistazoalaprensa.com
Agregar a favoritos
Página de inicio

Imprimir
Diario digital en español: Prensa, confidenciales, artículos recomendados, firmas invitadas y mucho más...
 
 viernes, 24 de mayo de 2013 ESPAÑA
Sumario
Cartas al Director
Prensa
Artículos
Firmas invitadas
Contraportada
Encuesta
Chat
Foro
Compras
Directorio
Medios
Postales
Libro de visitas
Buscanoticias
Enlázanos
Servicios
Buscador
Tiempo
Loterías
Euroconversor
Once
Callejero
Carreteras
Pags. Blancas
Mapa de virus
Ocio
Reflexiones
Humor
TV online
Cine
Teatro
Salud
Radio online
Consciencia
Informática
Montañismo
Encuesta
¿Va Rajoy por el buen camino?
 
  No
  No sé
  Haz click para votar
   
 
 
  Firmas Invitadas - Edición Nº 431
Semana del 04/06/2010
¡Ay, el español!


Yolanda Salanova
E N San Millán de la Cogolla se ha celebrado un seminario para analizar el uso del lenguaje en los medios de comunicación y mejorarlo, participando en las jornadas la flor y nata del periodismo español, que tratará de que la lengua española/castellana —idioma materno de 360 millones de personas— sea correcta en el ámbito informativo, cuidando el mejor instrumento para la información e incluso la formación, y evitar la vulgarización y degradación de nuestro idioma; ya sea oral o escrito, es el que más llega a la ciudadanía castellano-parlante.

Ciertamente el uso del español se va atestando de neologismos impuestos por la moda, vulgarismos, dequeísmos, laísmos, siglas y modismos que se van filtrando no se sabe si del lenguaje de la calle o si los periodistas adoptan términos del lenguaje coloquial al uso a fin de acercarse más al lector. Ha surgido un idioma híbrido que algunos denominan ‘spanglish’ y se extiende como mancha de aceite entre la progresía.
Sobre todo en los medios audiovisuales parece que se ha llegado al exceso, a la vulgaridad sin sentido e incluso al lenguaje soez. Mortifíquense un poco y pongan uno de tantos programas de sobremesa, del ‘corazón’, por la noche y fines de semana y quédense traspuestos. Dada la gran audiencia con que cuentan hasta Pepiño Blanco, ese prócer del pseudo-socialismo dominante, acudió a uno de ellos sin sonrojarse ni nada, consciente de que sería visto y oído por millones de espectadores. Lamentable.

No obstante, para analizar, evaluar y mejorar el uso de la lengua en los medios de comunicación de masas están los expertos. Lo que quiero destacar, además de la necesidad de corrección y de utilizar nuestra lengua con propiedad, —que para eso es rica, cuenta con infinitos recursos, es revisada por la RAE, etc.—, no es precisamente todo lo anterior, que me parece indispensable y de todo punto importante.

Lo que me parece innecesario en el tratamiento informativo, sea oral o escrito, son frases que acaban convirtiéndose en ‘lugares comunes’ (antes tópicos) y me explico:

Cuando se informa sobre un hecho delictivo, luctuoso, lamentable, no hay día en que no me tropiece con la coletilla “el asesino se encontraba bajo tratamiento psiquiátrico”, o un hombre “de etnia gitana… etc.”; o “de nacionalidad X”… y más de ese estilo.
Posiblemente sin querer, se estigmatiza a colectivos de ciudadanos; la gran mayoría de la gente suele extrapolar de manera inconsciente a todo el que esté en tratamiento psiquiátrico o psicológico, catalogándolo de presunto asesino, homicida, o digámoslo con palabras al uso: están ‘locos’ y por tanto ‘son peligrosos’.
Como consecuencia, muchos no acuden al psiquiatra por temor a que se les etiquete por motivos que nada tienen que ver con patologías severas que podrían desembocar en tragedias y son las menos. El mayor consumo de fármacos en España y países avanzados corresponde a psicotrópicos, ansiolíticos, antidepresivos, somníferos, etc., prescritos por los facultativos competentes. Lo que no quiere decir que se esté tratando con asesinos potenciales, pero ahí queda el mensaje subliminal de la noticia, casi siempre como colofón, y así se destaca. Ya tenemos a un sector muy amplio de la población marginado en el seno de su propio entorno.

En cuanto a la pertenencia a determinadas etnias, sabemos que la mala fama se generaliza a todo el que pertenezca a la etnia en cuestión o tenga la nacionalidad “X”, tanto es así, que muchos llegan a ocultar su procedencia.

Pero no para ahí: Se informa de la violación de una mujer. Y se añade que se trata de una prostituta, con lo que puede parecer que por ejercer la prostitución “se lo ha buscado” o que es “normal y más tolerable” que la violación a cualquier otra mujer.

Yo creía que género tenían las cucharas, los platos, o los nombres en general, o bien adjetivos sustantivados; pues no: craso error el mío, cuando compruebo que hay una “violencia de género”, eufemismo donde los haya. Leo que una cifra escandalosa de mujeres “ha muerto por violencia de género”. Y me pregunto si no se tratará de homicidios, asesinatos premeditados o no, con alevosía y agravantes o atenuantes según marque la Ley. Porque parece ser que la “muerte por violencia de género” es menos muerte, o no entra en la terrible categoría de homicidio o asesinato. Y venga a entrevistar a amigos y vecinos que “lo veían venir” pero que no se atrevieron a denunciar, siquiera de forma anónima, que se trataba de asesinatos anunciados hace tiempo. Una información inútil si su fin no consiste en concienciar a la gente de lo importante que es denunciar ante las instancias competentes la situación conocida, aunque fuese de forma anónima.
Para más abundamiento, cuando unos terroristas asesinan de un tiro en la nuca a la víctima elegida, se habla de “ejecución”, cuando se trata de un asesinato a sangre fría con todas las agravantes. Por no nombrar la cosificación de personas y colectivos denominándolos “sin papeles”, “sin techo”, “ilegales” “bolsa de pobreza” —el colmo— cuando podrían molestarse nuestros informadores en detallar con una simple frase corta que se trata de personas en situación ilegal, personas sin hogar, o personas sin la documentación en regla.

No cuesta tanto y no se despojaría a todos ellos de la categoría de personas, ya que no se les considera ciudadanos. Me da la impresión de que se trata de quitar hierro, de suavizar ante nuestras conciencias la triste realidad de las diferencias e injusticias sociales que el sistema establecido, siempre con expresiones políticamente correctas, da por válidas mientras no toque a las clases admitidas, aceptadas y convenientes a la hora de pagar impuestos y recoger votos.

Resulta sencillo abotargar la sensibilidad, la conciencia y dar por bueno lo que es una vergüenza. Puede que se haga sin calibrar las consecuencias, aunque se supone que quienes informan tienen una cualificación, recursos lingüísticos más que suficientes, y se puede esperar de ellos, incluso exigir, ponderación y objetividad a la hora de informar, si es lo que en verdad se pretende.
approval payday loan