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as Organizaciones No Gubernamentales Amnistía Internacional, Greenpeace, Intermón-Oxfam, y Médicos sin Fronteras han denunciado nuevamente (suelen hacerlo todos los años y casi nunca los medios les hacen mucho caso) que más de una cuarta parte de las exportaciones españolas de armamento llegan a su destino. Es decir, a lugares que necesitan esas armas para matar a sus vecinos o para organizar matanzas con vecinos de sus vecinos. Y así sucesivamente.
Estos informes, que, repito, son consuetudinariamente presentados por catedráticos y personas de reconocido prestigio profesional, son también, reiteradamente, ninguneados en los medios de comunicación, que de tanto mostrarlos ya consideran que los muertos en las guerras no “venden”.
No obstante, a no pasar mucho tiempo, algún brillante guionista de estos que se encierran entre cuatro paredes sin luz solar con todos los datos de la influencia y mercadotecnia que manejan las grandes productoras, descubrirá algún formato de programa de televisión que se podría llamar, por ejemplo, “El arma de tu vida”, y nos encontraremos que habremos cambiado el sexo por las metralletas, la homosexualidad por los chalecos antibalas y los testimonios (inventados o reales) de las desgracias ajenas por escenas de mutilaciones o ahorcamientos colectivos. Es posible que el “share” ese que todos miran a primera hora de la mañana en las televisiones suba, suba y suba hasta picos de 40 por ciento y Belén Esteban pierda su puesto de trabajo con Ana Rosa Quintana, ya que los tertulianos serán traficantes de armas reconvertidos en expertos en esto de matar. Porque Ana Rosa se reconvertirá y seguirá contando sus cosas a su fiel audiencia. O a lo mejor Belén Esteban también es capaz de hablarnos de armas y traficantes. Todo puede ocurrir. Y así, Sardá encontrará su hueco perfecto para denunciar el tráfico de armas y al mismo tiempo conservar el “share” del que hablábamos antes organizando despelotes de Boris mientras otro experto nos enseña los últimos adelantos en misiles, machetes o pistolas automáticas. ¡Vaya usted a saber qué hay en la cabeza de un guionista presionado por el “share” ese!
Pero como los de las organizaciones aquéllas, subvencionadas por ciudadanos y estados para limpiar los cerebros y no tener que preocuparse de las armas, no suelen ver las televisiones porque les importa un bledo el “share” ese, seguirán insistiendo año tras año en la denuncia de que todos vendemos armas a los vecinos que, luego, las venden a otros vecinos que necesitarán ayuda de esas organizaciones que luego necesitarán a las televisiones del “share” ese para sacar las barbaridades que se producen por ahí. Y entonces las televisiones que necesiten subir el “share” ese enviarán equipos de periodistas sufragados por las organizaciones estas que nos volverán a enseñar las atrocidades de mutilaciones, violaciones y demás actitudes intrínsecas al ser humano.
Por esto, para ahorrar tiempo y dinero, le voy a dar al guionista encerrado en su sala sin luz solar algunos datos y un ejemplo para que su programa (“El arma de tu vida”) tenga éxito. De esta forma, con el “share” ese por las nubes, nos sentiremos todavía peor y las organizaciones estas tendrán más subvenciones y aportaciones anónimas, aunque el “share” ese les dé igual.
VA un dato:
El año pasado estas mismas organizaciones denunciaron que las exportaciones españolas de armas en el año 2000 duplicaban las ventas reconocidas por el Gobierno (139 millones de euros). También decían que el Gobierno no había contemplado en sus estadísticas importantes ventas de munición a países como Turquía, Ghana, Guinea Ecuatorial o Venezuela, y que tampoco había declarado la exportación de aviones a Austria, Francia o la República Dominicana; simuladores de vuelo a Italia; un buque de segunda mano a Mauritania o patrulleras y camiones a Camerún.
VA otro dato:
Estados Unidos batió en 1993 su récord de venta de armas convencionales al extranjero con un total de 31.000 millones de dólares, a pesar del final de la “guerra fría”, según demostró el autor del libro “Armas para todos”, William Hartung. El anterior récord en la venta de armas convencionales de los fabricantes estadounidenses era de 30.000 millones de dólares y data de 1985.
OTRO dato más:
En 1996, el portavoz del grupo socialista del Senado, Juan José Laborda, expresó a las cuatro mismas organizaciones que coprotagonizan este artículo, la disposición de su formación política (en la oposición ahora pero en el Gobierno durante el dato anterior) a buscar una fórmula que permita el control, por parte del Parlamento, de la venta de armas a otros países.
Y un ejemplo:
Los informativos de Telecinco en la Comunidad de Madrid llevan días y días machacándonos con una denuncia de la supuesta izquierda sobre el hecho de que en la cafetería de la Asamblea Regional alguien ha dado la vuelta a un cartel, colocado en la máquina del tabaco, en el que se podía observar a dos mujeres besándose. Recuerden que esto provocará una pregunta parlamentaria y una manifestación en la Puerta del Sol por los derechos de los homosexuales. De estos sí que tendrían que aprender las organizaciones estas y el guionista del “share” ese.
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