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Época II - Año XIII
Edición Nº 3896
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 domingo, 19 de mayo de 2013 ESPAÑA
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  Firmas Invitadas - Edición Nº 55
Semana del 28/03/2003
El virus de la corona


Miguel Ángel García Brera
P ARECE que un grupo de científicos de Hong Kong ha identificado el virus de esa neumonía que ataca a algunas poblaciones asiáticas y a los turistas, contra el que dicen los mismos sabios chinos que acaban de encontrar antídoto o vacuna. Ignoro por qué lo han llamado virus "corona", cuya denominación le iría mejor, aunque posiblemente sea de otra cepa de mayor malignidad, al que ha atacado estos días, a Llamazares y a algún acólito de esos que siempre han disfrutado los comunistas; en tiempos se llamaron tontos útiles. El político en cuestión, que ya no sabe qué epítetos dedicar a su Jefe de Gobierno - suyo mal que le pese, como de todos los españoles, gracias a las reglas democráticas que, lógicamente, no puede entender bien alguien cuyo punto de partida ideológico es el comunismo - ha querido involucrar a la Corona en el malhadado asunto de la guerra de Iraq. Sólo atacado de un virus de los que, en informática se llama troyano, puede pretenderse en una España, bastante agitada estos días y con el peligro que toda agitación social tiene, que el rey entre en cuestiones que únicamente los políticos deben resolver. Pero aún resulta más sorprendente que sea el gerifalte de IU quien salga por esa cuerda, cuando su grupo es el único que - salvo Ezquerra, que merece diferente consideración -, después de aprobada la Constitución, todavía se mantiene en su oposición ideológica a la Monarquía. A otro monaguillo de IU le he oído, - y no escuchado, además por casualidad, y no toda su parrafada -, en una emisora de televisión, llamar delincuentes - por aquello de si España ha declarado la guerra a Iraq y quién debió hacerlo o no hacerlo - a los más altos titulares de las magistraturas del Estado, aunque estoy seguro de que no se habrá olvidado nunca de apellidar con el "presunto" a los peores terroristas, asesinos o violadores.

ES bien llamativa la posición de IU, en cuyo entorno callejero siempre brujulean las banderas republicanas; resulta paradójica queriendo introducir la acción real en favor de la guerra iniciada por Sadam Hussein y contra la contestada, - desgraciadamente, porque en todo caso la guerra es un mal para toda la Humanidad - por los Estados Unidos. Lo que sí se comprende, por coherente, es que, sus sucesores, defiendan un sistema que ha asesinado a millones de personas a lo largo de todo el mundo, muy particularmente en la antigua URSS y en Europa Oriental, y que ha reducido a buen número de países a una situación de inferioridad económica y de negación de las libertades; en algunos casos por casi un siglo y en otros por más 50 años. Pero la izquierda siempre ha sabido manejar la propaganda y en ese ejercicio ni Goebbels llegó a la altura de los comunistas, capaces de movilizar masas con los argumentos más inverosímiles, las mentiras más zafias o las invenciones de sucesos, cuya ejecución, en el siglo XX, sólo han sido capaces de llevar a cabo, ellos, y sus oponentes, pero hermanos en el genocidio - los nazis -, según es público, notorio y está bien documentado, ¿O es que no hubo holocausto a manos comunista en tantos lugares o países de los que pueden ser paradigma Siberia, Katyn o Vietnam?

LOS españoles somos gentes de bien, pero apasionados, y en general poco reflexivos. El corazón nos lleva en pos de los miles de muertos, caídos en la guerra del terrorismo contra las pacíficas gentes de las Torres Gemelas o contra los inocentes adultos, niños, mujeres y ancianos que viajaban en aviones comerciales; pero podemos olvidarlos enseguida y mostrarnos beligerantes contra los compatriotas de tanta víctima del fanatismo, si se les ocurre luchar para que nada semejante vuelva a pasar en su país. Ahora estamos - ¡Y, cómo no, yo el primero! - con la niña herida que sufre en Iraq el horror de la guerra y con los civiles que caen en la contienda. Y es fácil hacernos gritar ¡No! a ese sufrimiento, que el corazón nos dice que carece de sentido. El corazón del español siempre está con el que pierde, con el necesitado, con aquel a quien puede compadecer. Es uno de nuestras virtudes, la solidaridad con el que lo pasa mal; con aquél a quien no podemos envidiar, porque la envidia también nos caracteriza en sentido contrario. Pero incluso la solidaridad requiere del entendimiento; en su ejercicio hay que evitar los riesgos que, como todo acto humano tiene, para que no termine por resultar infecunda y dañina. En España, el riesgo de que nuestros sentimientos de apoyo a un pueblo que sufre y el deseo de que cesen los ataques contra él, se identifique con un voto en favor de Sadam Hussein, o en contra de unos gobernantes cuya gestión se venía valorando como muy positiva, es evidente. La desestabilización que pueden producir quienes, amparados en las masas, de buena fe salidas a la calle en favor de la paz, sólo pretenden la destrucción, no ya del mobiliario urbano y de los negocios privados, sino de las mismas instituciones democráticas, también es observable estos días. (Una Asociación de Comerciantes de la calle Montera se ha expresado con sentimiento al advertir que muchos manifestantes, que supuestamente lo hacían por la paz y contra la guerra, se han dedicado a atacar sus propiedades).

ESTA semana, he leído, en la calle Serrano esquina a Goya, un grafitti muy significativo: "No a su guerra". Así queda todo claro. Para algunos grupos, sobre todo de la izquierda radical, su algarada no es una oposición a la guerra- como no podía ser menos en los sucesores de quienes invadieron con tanques, cual mortíferas apisonadoras, las calles de Praga y Budapest o los caminos de Afganistán, y levantaron una muralla de muerte en torno a medio Berlín -, es una oposición a que las gentes de orden se defiendan del combate que ha iniciado un dictador. Precisamente un traidor a sus dos antecesores, participante en otros tantos Golpes de Estado en su país con asesinato de los depuestos, ejecutor de kurdos con gas e invasor de países fronterizos. Lo que ocurre es que ese tipo de biografías, basta leer la reciente historia, para saber que es la que ha florecido siempre en el gobierno de los comunistas.
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