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L automóvil es una gran fuente de recaudación de impuestos pues, todavía, desde la Administración y desde algunas instituciones, se le considera como un artículo de lujo.
Cuando ya en los últimos años 60 se realizó la socialización del automóvil, ese privilegio que para algunos era tener un coche, se convirtió en contar con una herramienta de trabajo. Con el tiempo, el coche ha ido calando más en la sociedad española como instrumento necesario para la movilidad y como elemento de trabajo.
Así es como este invento, nos traslada de un lado a otro de las ciudades, las regiones o de los países, con el fin de cumplir una misión profesional, aparte de que en otros momentos, pueda servir como elemento de ocio.
Pues, por todo ello, el automóvil recauda importantes cantidades de dinero para el estado, las comunidades autónomas o ayuntamientos por medio de la matriculación, la circulación, la renta, el aparcamiento, los combustibles, las reparaciones y los accesorios, así como por medio de las sanciones a las infracciones que pueda cometer su conductor.
Por si todo ello no fuera poco, ahora se “descuelga” la Asociación Española de la Carretera, AEC, con que, si Dios no lo remedia, habrá que pagar por el uso de las carreteras, debido a que el mantenimiento de nuestras vías de circulación ha sufrido un severo recorte en los presupuestos por parte del Ministerio de Fomento, que hará imposible que ese mantenimiento se lleve a cabo de la manera más óptima para garantizar la seguridad vial.
La propuesta de la AEC es la emisión de un bono gratuito por 15.000 kilómetros anuales por vehículo y, que a partir del kilómetro 15.001, se deberá pagar una tasa por kilómetro recorrido, con lo cual se grava al automóvil con un nuevo impuesto por circular, que ya paga de otra forma a los ayuntamientos bajo el nombre de “Impuesto a los vehículos de tracción mecánica”.
De llevarse a efecto esta nueva medida recaudatoria, volvería a considerarse al coche como un artículo de lujo, del que podrán disfrutar solamente unos pocos y, los que lo utilizaban como herramienta de trabajo, tendrán que buscarse otra forma de transporte que no sea tan lesiva para sus intereses económicos.
Si ya la industria del motor está sufriendo una tremenda crisis, tanto los fabricantes como los distribuidores y vendedores, medidas como la que ha propuesto la AEC, pueden suponer su hundimiento total.
Hasta ahora, el coche ha estado dando de comer a mucha gente, pero algunos están tratando de matar a la gallina de los huevos de oro.
Es de esperar que esta medida no prospere, por el bien del sector de la automoción y de la economía de los usuarios.