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E encanta Madrid y me encanta disfrutar de todo lo que esta maravillosa ciudad ofrece, que es mucho, cine, teatro, musicales, ballet. Para el que quiera aprovecharla es increíble la variedad de cosas que se puede hacer un domingo en familia, y así, con ese ánimo de disfrutar en familia es como suelo ir ese día a todos los espectáculos que puedo.
Pero el domingo pasado sufrí la mayor decepción en años, y lo peor, es que no solo yo, también mis hijas, que alucinaban, no se puede decir de otra manera, con lo que veían. Eso ni es imperial, ni por supuesto se asoma un ápice a ser ballet. Eso era una clase de párvulos de ballet, pero de un pueblo perdido, donde el profesor de la misma seguro que ni la carrera tenía; tan solo se le daría bien la gimnasia en sus años de escuela.
Empecemos por el principio. ¡El decorado era nefasto! La crisis ha llegado a Rusia, pero no la monetaria, ¡la de la imaginación! Un armario con cara de búho preside el escenario y un montón de niños pululan por el mismo mientras que los supuestos papis están a sus cosas. Hablamos del Cascanueces, y claro que tiene que haber niños, de otro modo no tendría sentido la historia, pero, por favor, ¡que sepan bailar¡ Casi toda la primera parte se resume en un director de escena que más bien parece que esté dando órdenes en plan policía de tráfico porque no daba un salto ni por equivocación, se limitaba a saludar a los bailarines, hacer reverencias y organizar ese desbarajuste. Que sí, que ya sé que así es la obra, pero repito…con algo más de gracia y brillantez, ¡por Dios¡ Tras la primera impresión, que a estas alturas está claro que no ha sido buena, viene por fin el protagonista ¡"El cascanueces"!, y... ¿que es eso?, ni siquiera en él el vestuario ha mejorado. Todo parecía trasnochado, como recuperado de una casa de empeños, tanto el vestido de la protagonista femenina como el del cascanueces eran, no ya horrorosos, sino simples, anodinos, feos en fin.
Los bailes de los protagonistas eran como decía mi abuelo "genuflexiones gimnasticas". No sé demasiado de ballet, pero si me gusta lo suficiente para poder decir que me aburrí y lo mismo les pasó a mis hijas. Mi amiga, a la que había invitado con toda ilusión a que me acompañara, se levantó y se fue porque no podía aguantar más, ni a ellos, ni la risa que le entraba con los comentarios de mis hijas , que han estudiado ballet y comparaban a los bailarines profesionales con su profesor, diciendo que no le llegaban ni a la suela de los zapatos.
Para no ser injusta he entrado en youtube, es lo que tiene internet, para comprobar cómo bailaban el mismo ballet Nureyev o Barishnikov, por poner algunos ejemplos, y la diferencia es un mundo. La elegancia en los movimientos, la perfección en los saltos, la naturalizada en todos sus movimientos…¡eso si es bailar!
En fin, creo que los niños de este “cascanueces” deberían estar en el colegio porque en el baile no tienen futuro, y en cuanto a “las primeras figuras”, si no a Siberia porque sería inhumano , por lo menos que no engañen con nombres tan rimbombantes como Imperial y demás, y que formen un grupo de ballet cómico de esos que solían ir de pueblo en pueblo , donde seguro cosecharán más éxitos, no sé si con el baile o con el humor, pero seguro que serán más.