Suscribete al resumen de prensa Recomienda la página a un amigo
Época II - Año XIII
Edición Nº 3901
Vistazoalaprensa.com
Agregar a favoritos
Página de inicio

Imprimir
Diario digital en español: Prensa, confidenciales, artículos recomendados, firmas invitadas y mucho más...
 
 sábado, 25 de mayo de 2013 ESPAÑA
Sumario
Cartas al Director
Prensa
Artículos
Firmas invitadas
Contraportada
Encuesta
Chat
Foro
Compras
Directorio
Medios
Postales
Libro de visitas
Buscanoticias
Enlázanos
Servicios
Buscador
Tiempo
Loterías
Euroconversor
Once
Callejero
Carreteras
Pags. Blancas
Mapa de virus
Ocio
Reflexiones
Humor
TV online
Cine
Teatro
Salud
Radio online
Consciencia
Informática
Montañismo
Encuesta
¿Va Rajoy por el buen camino?
 
  No
  No sé
  Haz click para votar
   
 
 
  Firmas Invitadas - Edición Nº 464
Semana del 23/01/2011
A la memoria de un alcalde de los de antes
Honorio Feito
H ACE unos días ha fallecido en Madrid don Ramón González-Muñoz Bernaldo de Quirós, que fue juez, alcalde y gobernador civil, entre otros cargos, y, sobre todo, un entusiasta emprendedor de proyectos. Tengo una referencia personal de Ramón Muñoz G. Bernaldo de Quirós desde la infancia, porque fue alcalde de Luarca, capital del concejo de Valdés, donde yo nací. El ocupó un lugar importante en la esfera local, por su cargo, pero sobre todo, por su iniciativa. Llegó a Luarca en 1942 como juez municipal, procedente de Sarriá de Lugo, donde había ejercido el mismo cargo. Diez años más tarde era nombrado alcalde del concejo de Luarca, actualmente Valdés, cuya capital es Luarca, ejerciendo esta responsabilidad durante 16 años. En un periódico asturiano se dice que eran los años duros de la dictadura y yo creo que el redactor o desconoce la Historia Contemporánea de España, o escribe de oídas. Eran años duros, efectivamente, pero no por la dictadura, sino por al escasez y esto lo podrán corroborar los que vivieron en esa época. A pesar de ello, Ramón Muñoz puso gran entusiasmo en hacer de Luarca un punto de interés turístico de primer orden en la zona. En su empeño, fue más efectivo el entusiasmo que los medios. Mandó encalar las casas, procediendo desde el Ayuntamiento con algunas subvenciones (entonces, los concejales no cobraran por el cargo); y acuñó una frase o eslogan que hizo de Luarca "la Villa Blanca de la Costa Verde", que figuraba en un cartel a la entrada y a la salida de la villa. Algún listorro se apresuró a quitar el cartel y a no reponerlo en su momento, probablemente por entender que eran vestigios del franquismo.

Una de las características de la población asturiana es el asentamiento disperso sobre el terreno, lo cual genera algunas diferencias de infraestructuras, pues no todos pueden gozar de los mismos privilegios o derechos. Y esto pasa actualmente, por ejemplo, con recepción de la señal de televisión. Ramón Muñoz no olvidó esta característica (los que ahora ensalzan su figura, sí). Hacia la mitad de la década de los sesenta, aproximadamente, acometió una de las obras más importantes y caras, como fue la electrificación rural. La luz eléctrica llegó a muchos pequeños pueblos, diseminados por las montañas y los valles, y el antiguo candil de carburo dejó paso a la bombilla, como los antiguos molinos de agua fueron dejando su función a los eléctricos. Fue un destello de progreso en un medio siempre deficiente en infraestructuras y dificultoso para su implantación. La obra de Ramón Muñoz continuó, por ejemplo, con el Instituto de Segunda Enseñanza que facilitó la concentración escolar a muchos niños acostumbrados a la vieja escuela rural.

En ese medio rural valdesano, precisamente, tenían su solar los "vaqueiros de alzada", un grupo humano que los que se han dedicado a la antropología social clasificaron como "pueblo maldito", junto a los agotes de Navarra, los pasiegos de Cantabria, los maragatos de León, los chuetas de Mallorca y los gitanos. La discriminación social padecida por los vaqueiros, a los que pertenezco por parte paterna, según delata mi apellido, llevó a los miembros de este grupo a no permitírseles la entrada en las iglesias, en las que había una viga, y a veces una señal en el suelo, que decía: “de aquí no pasarán los vaqueiros", y a ser enterrados aparte en los cementerios. Ramón Muñoz, que admiraba el carácter y abnegación de estas gentes, creó el Festival Vaqueiro y de la Vaqueirada, una fiesta local, declarada más tarde de interés turístico, que se celebra desde entonces en la braña de Aristébano el último domingo de julio, y que rememora la existencia de este grupo social con la celebración de una boda real, una comida de campo con productos típicos de los vaqueiros, y una muestra del folklore de estas gentes que, los expertos, aseguran de gran pureza debido al aislamiento social del grupo. Muñoz fue gran impulsor, junto al periodista Modesto González Cobas, y a Carmen Martínez, de estas manifestaciones folklóricas y fomentó la exhibición de estos bailes que la juglaresa vaqueira, Rogelia Gayo, había mostrado años antes, con su grupo de danzas (improvisado entre las gentes de la zona), ante los Reyes de España y el propio Hitler. Por otra parte, aquel mismo año de 1959, formó parte del grupo de notables que acompañó al doctor Severo Ochoa a recoger su Nobel en la Academia sueca en Estocolmo, de lo que deberían tomar nota los que ahora propagan eso de la dictadura como escusa o como denuncia, o sea, igual por la otra punta lo que han hecho nuestros amigos los chinos con el Nobel de la Paz 2010 Liu Xiaobo.

La carrera política de Ramón Muñoz continuó como gobernador civil en Tarragona y más tarde en Sevilla hasta recalar en Madrid, como magistrado de la Audiencia.

Presidente de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, dio a la institución el dinamismo propio que inspiró su creación y puso su acento personal en la revista Torre de los Lujanes, para que fuera reconocida por su prestigio cumpliendo los criterios de calidad LATINDEX. También fue presidente del Casino de Madrid, y miembro del Consejo Superior del Centro Asturiano, entre otros cargos.

He sido compañero suyo en el comité directivo del Consejo Superior del Centro Asturiano de Madrid, institución a la que un día dedicaré un artículo y, hace unos años, coincidiendo precisamente con el 50 aniversario del Festival Vaqueiro, fuimos compañeros también en un ciclo de conferencias sobre la existencia de este grupo social, en la sede del Centro Asturiano de Madrid. Hablamos mucho de nuestra zona, (aunque él era nacido en Pola de Siero, se consideraba luarqués, pues de allí es su esposa y allí nacieron sus hijos), y en algunos casos, por mi curiosidad periodística, me habló de su trabajo en la Audiencia, insistiendo siempre en el tono mesurado que su responsabilidad exigía. Siempre me refería aquella ocasión en que, como juez municipal de Luarca, llegó un paisano con un jamón -entonces, muy escasos- para "ayudarle" a resolver favorablemente un asunto menor, y cómo lo despachó, como jamón y todo, con la advertencia de la que le podía incurrir en un soborno.

Afable, educado, elegante, positivo, entusiasta, los más mayores le recordarán cada 22 de agosto, festividad de San Timoteo, día grande en Luarca, cuando bajaba desde el campo encabezando la marcha hacia la villa. No había dinero, pero le sobraban arrestos para hacer de lo cotidiano una fiesta, y de Luarca, la capital del Occidente de Asturias. ¡Que gran magisterio el suyo para cuantos desempeñan un cargo público!
approval payday loan