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NA gotita.- Una mujer le cuenta esto a otra en el autobús: El otro día mi novio me dijo algo que oí pero sólo unos días después comprendí, “a ver si alguna vez no se te ocurren tantas cosas que hacer”. Fué como una pedrada de la que sientes el dolor cuando ha pasado el impacto. El día que yo no tenga ilusiones, ni entusiasmo, ni planes ni deseos de ver, experimentar y la curiosidad ya no esté en mí, será que me he muerto por dentro o por fuera, pero me habré muerto… y pensé “quizás hubiera preferido vivir con un cadáver”. La amiga receptora no contestó nada.
Yo pensé:”Que no quisiera hacer daño no significa que no lo hiciera, la piedra lleva en su interior el golpe y el daño”, por supuesto guarde el pensamiento para mi misma.
Dos gotitas.- Me dices: “hay que dejar las pasiones desbordadas, pero no las pasiones”, y yo te digo: las pasiones, si lo son, lo son así, sin control, cómo las mareas que crecen, las lagunas que se desparraman y los ríos fuera del cauce… si las pasiones no son así, simplemente no lo son… son otra cosa.
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Tres gotitas.- Mimo este estado de beatitud, contento, felicidad y calor de ahora cómo los primitivos cuidan la llamita de fuego recién nacida del pedernal.
Cuatro gotitas.- “Preciosa, redonda, cautivante como vos” así definiste la Luna mientras pensabas en mi.
Cinco gotitas.- Todo menos hacerse mala baba con lo que no importa.
Seis gotitas.- Lo que llevo puesto es tan leve que siento la sensación de estar más que desnuda.
Siete gotitas.- A la dama de Sling le preguntaron: ¿Quieres conservar alguna cosa antes de hundirte en las tinieblas del destierro? - – Ella contestó: “El se enamoró de mi sonrisa. Quiero conservar mi sonrisa”
Ocho gotitas.- Simplemente leo tu nombre y el mundo se pone a brillar y yo a ser Feliz.
Nueve gotitas.- Sueño contigo, estas rasurado, te ríes, siempre me sonríes en los sueños y en el de hoy me miras saliendo de debajo de la cama y yo te digo que no te manches y tu te sigues riendo.
Diez gotitas.- La miel, uy la miel… cómo de miel me siento ¿me convertiré en panal? Y tú ¿serás como la abeja?
…Y un chaparrón
DA lo mismo si la lluvia es fresca y olorosa de primavera, caliente y de gotas gordas de verano, con viento y hojas volanderas que se te pegan al cuerpo durante el otoño o gélida que se te mete hasta los huesos en invierno. Siempre es agua que te empapa y hace que te tengas que cambiar de ropa.