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A prueba de que es posible el entendimiento se ha dado en el Ayuntamiento de Valdés, cuya capital es Luarca (que probablemente suena más que el nombre de su concejo). El concejal de Izquierda Unida, don Gumersindo Cuervo, ha votado a favor de una resolución propuesta por el equipo de gobierno local de Foro Asturias, el partido del señor Cascos, con la que se pretende ahorrar la nada despreciable cantidad de 300.000 euros. La propuesta no es simple, pues se trata de no convocar 11 plazas, suprimir dos y restructurar otras dos, entre otras medidas.
La decisión del actual presidente en funciones del Principado de Asturias, don Francisco Álvarez-Cascos, de disolver la Junta General del Principado y convocar nuevas elecciones autonómicas, la semana pasada, ha sido recibida con cierto estupor entre la clase política asturiana, algo de sorpresa entre la clase política nacional (los políticos no acostumbran a dejar fácilmente la poltrona), mucha crítica entre los periodistas y mucha resignación entre los asturianos en general. Entre los asturianos en general, que es la opinión que más me importa, se admite y se tiene por seguro que el señor Cascos ha hecho lo único que le quedaba, aunque tal vez debería haberlo hecho un poco antes.
Para los que no siguen la realidad asturiana de cerca, debo decir que la decisión del señor Álvarez-Cascos viene obligada al no contar con mayoría suficiente en el gobierno asturiano, debiendo pactar con los grupos de la oposición. Mi explicación no sería suficientemente aclaratoria si no digo, también, que el supuesto pacto no es posible porque las relaciones entre el señor Álvarez-Cascos y las gentes de su partido, Foro Asturias, y los dirigentes, por ejemplo, del PP en Asturias no hay buen “rollito”, como dicen los jóvenes, e, ideológicamente, el otro gran perdedor de las pasadas autonómicas en el Principado, el Partido Socialista, tampoco se presta a un entendimiento con el partido del señor Álvarez-Cascos. O sea, dicho en otras palabras, mientras la izquierda se frota las manos al ver cómo la derecha es incapaz de entenderse en algo, la derecha que representa el Partido Popular de Asturias se mantiene fuera de cualquier acuerdo con Cascos, en venganza contra éste por haberse ido del partido, en su día, montar Foro Asturias y ganar unas elecciones. Y Cascos, y los suyos, sin presupuestos aprobados por el boicot de las otras dos grandes formaciones, sin apenas terreno político en el que poder moverse, y a merced de esta caprichosa y tonta situación, han decidido poner fin a la misma y disolver el Parlamento, o sea, la Junta General, y convocar nuevamente elecciones. Y los asturianos pagando impuestos, deseando reducir los casi cien mil parados que tienen y sin calendarios (hojas de ruta, creo que llaman ahora), para marcar el futuro más inmediato que les permita salir de la crisis.
No sé qué pasará en los próximos comicios autonómicos –coinciden con los de Andalucía- ni si el señor Cascos saldrá y saldrá con mayoría o no. Ignoro la intención de los asturianos que, en las pasadas elecciones municipales y autonómicas, mostraron a los políticos del lugar el camino por donde debían desfilar, y las prioridades que exigían; también ignoro en qué medida la presencia del señor Rajoy en La Moncloa, puede inclinar el voto de la derecha asturiana hacia el señor Cascos o hacia la candidata popular (cuyo nombramiento ha sido ofrecido por Mercedes de Cospedal a la diputada Mercedes Fernández “Cherines”, que sustituiría a Espinosa, la candidata de don Gabino de Lorenzo). Lo que sí es cierto, porque lo he constatado, es que la mayoría del electorado asturiano, a diferencia de la prensa, creen que don Francisco Álvarez-Cascos es una víctima de la situación; que este proceso no favorece ni a la clase política en general ni a los asturianos en particular, y que el Partido Popular es, en gran medida, el principal culpable. Que las urnas pongan a cada uno en su sitio y que los electores de Valdés recuerden que don Gumersindo Cuervo, alejándose de las viciadas posiciones partitocráticas, merece renovar como concejal cuando llegue la hora si continua en esta línea de colaboración.
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