C
ADA vez tengo más claro que el gran protagonista de nuestra Historia es Juan Español. Al margen de los grandes comportamientos, al margen de las grandes figuras, de los héroes, de los exponentes individuales. Juan Batista, coronel de artillería, escritor, buen conocedor de la Antártida, que creo que es una de sus pasiones, acaba de presentar la novela titulada La jornada indiana de Juanillo de Lora, editada por Sepha, de la que son autores los coroneles Manuel Álvarez de Sotomayor y el citado Juan Batista.
La jornada indiana de Juanillo de Lora es una aventura novelada. Las venturas y desventuras de una expedición española (¿de quien sin no?), por tierras de centro América (Venezuela y Colombia, preferentemente). El denominador común de las expediciones españolas en América fue el descubrimiento de El Dorado, y la consecuencia general fue en hambre. Expediciones que desconociendo el terreno, sin mapas que pudieran orientarlas, se internan en las selvas, navegan por inmensos ríos o alcanzan la cota de una montaña sin saber cómo era el valle que les esperaba al otro lado. Muchas de estas expediciones desaparecen sin dejar rastro siendo víctimas, sus componentes, del hambre, de las infecciones, de la locura, de la desesperación, de la falta de elementos que les permitiera seguir avanzando, de la derrota en definitiva. No se si otro pueblo europeo fuera capaz de singular sacrificio.
En España se vive un auge de la novela histórica. En los últimos años, las encuestas realizadas entre los lectores reflejan una preferencia, mayoritaria, por este género. Este aparente buen síntoma requiere, no obstante, cierta prudencia porque, al calor del éxito, se pueden “colar” creaciones menos rigurosas, digamos, con el contenido histórico.
Nuestra Historia es rica en acontecimientos, está sembrada en gestas, forjada héroes, de desinteresados pasajes en muchas ocasiones, y salpicada, a veces, las menos, de episodios desafortunados, que también los hubo. Sin embargo, el poco conocimiento de nuestra propia Historia, por parte de muchos españoles, y los largos efectos de la Leyenda Negra, hoy creo que ya superados, ha llevado a la mayoría a desconocer aspectos fundamentales que tienen que ver con nuestro carácter, con nuestra idiosincrasia y que son, innegablemente, imprescindibles para mantener nuestra autoestima, hoy, desgraciadamente, a la baja.
La jornada indiana de Juanillo de Lora es un homenaje de los autores a ese anónimo Juan Español, al que yo aludía al principio, héroe anónimo, luchador incansable, forjador de aventuras e historias, mal pagado por el destino y, muchas veces, expulsado del jardín de los colosos. Manuel Álvarez de Sotomayor falleció sin llegar a ver su obra convertida en libro. Su continuador fue el otro autor, Juan Batista, que ha sabido acoplar su estilo para que los dos parezcan uno. De todos los personajes que se citan, el único que no es real es, precisamente, el protagonista.
|