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EGÚN F.Colom (psicólogo) y J. M. Goicolea (psiquiatra), "maltrato es la forma de interacción que incluye conductas de una de las partes que, por acción (agresiones físicas, síquicas o sexuales) u omisión (negligencia o abandono), ocasionan daño físico y / o psicológico a otro miembro de la relación".
Según la psicóloga Judith Shervin el abuso entre los cónyuges es mutuo. “Hasta que las sociedades no acepten que la mujer es capaz de cometer violencia doméstica nunca se encontrará la solución. La violencia no tiene género, negarlo es irreal y de cortas miras”.
Sabemos que un alto porcentaje de mujeres es víctima de malos tratos por parte de su pareja, pero raramente oímos hablar de hombres que están siendo maltratados por las suyas. Hay investigaciones consistentes, realizadas durante los últimos 20 años, que demuestran que el 50% de las victimas en U.S.A. son hombres. Parece haber una proporción entre los ataques de mujeres a sus compañeros masculinos y los de hombres a sus compañeras femeninas.
En general, el mundo del feminismo toma una posición de no reconocimiento de la violencia que sufre el hombre inflingida por su pareja: simplemente es un problema que 'no existe'. La creación de organismos para la protección de la mujer está justificada por el alto índice de agresiones y asesinatos contra ésta, pero se obvia que el problema es también del hombre (y de los hijos, si los hubiere). Por tanto, los organismos y comisiones de apoyo a la mujer maltratada, debería ser llamado de "personas maltratadas", sin distinción de sexos y desempeñar su función al margen del sexo al que pertenezca la víctima.
En medicina no hay debate alguno sobre quién debe o no recibir atención. Un enfermo es tratado independientemente de si es hombre o mujer. Sólo en el terreno de la llamada violencia de género se intenta reconocer que es un problema digno de tratamiento en función del sexo.
Respecto a los hombres maltratados hay un denominador común: la falsa idea de que pueden soportar y controlar el maltrato, si es que se reconoce. No existe la creencia de que la conducta de la mujer violenta pudiera entrañar peligro y amenaza para la integridad física del hombre, aunque puedan existir peligros potenciales, posiblemente porque cuesta creer que una persona más pequeña y más débil pueda contar con el elemento sorpresa o recurrir a las armas. El acto de refrenar la violencia de la mujer maltratadora (defensa propia) puede ser observado por un tercero y ser interpretado como violencia de género contra la mujer. Pero ni todos los hombres son verdugos ni todas las mujeres víctimas propiciatorias, ni viceversa.
"Las víctimas de violencia psicológica pueden mostrar ansiedad y desasosiego permanente, depresión y descontrol emocional, deterioro de la autoestima, dificultades para establecer relaciones interpersonales duraderas, disminución de sus posibilidades intelectuales y de su capacidad de trabajo e incapacidad para asumir los cambios de vida de manera apropiada y /o pérdida de deseos e interés". Y esto es igual en el caso de mujeres y hombres. Se sabe que el alcohol esta muy relacionado con la violencia, y no sólo la familiar. Y se sabe que no sólo los hombres padecen alcoohlismo, las cifras de mujeres que padecen esta enfermedad es cada vez más elevada. Sin duda, este hecho debe ser estudiado sin ningún tipo de prejuicios; y la condición de hombres maltratados debe estudiarse conjuntamente con la de mujeres maltratadas.
Un hombre maltratado es aquél que es habitualmente agredido, de forma física o verbal, por su pareja, sus hijos o por quienes conviven con él. La diferencia que caracteriza a los hombres maltratados de las mujeres maltratadas es que aquéllos, por una cuestión cultural, no suelen denunciar la situación que padecen. Muchos no buscan ayuda porque el maltrato de sus esposas o hijos es un duro golpe a su estima
Cuando se habla de violencia familiar se suele pensar en la agresión física; el maltrato verbal o psicológico es a veces tanto o más doloroso, con secuelas que podríamos llamar heridas o lesiones psicológicas, parejas a la de la mujer maltratada. Así, el complejo de inferioridad creado, descenso de la autoestima, sentimiento de castración (en ocasiones, provocado por madres, hermanas o parejas), resultan indemostrables si no aparecen lesiones físicas. La agresión verbal es más citada ante los profesionales por los hombres que por las mujeres, aunque éstas también suelen padecerla.
La violencia no está limitada a relaciones heterosexuales. La agresión existe en todas las clases sociales, razas, y religiones, y en las comunidades gays y lesbianas. El abuso o la violencia física son formas de intimidación con intención de ganar o mantener poder y control sobre la otra persona. La violencia física no es la única forma de violencia; puede ser también verbal, emocional, sexual o económica. El maltrato no es mutuo o consentido. Las víctimas no provocan el maltrato, ni facilitan el comportamiento del maltratador. Y sean cuales fueren los motivos, jamás es justificable.
Aunque es aceptado, casi como dogma, que las personas que sufrieron malos tratos, psíquicos y/o físicos son potenciales maltratadores, tengo que manifestar mi discrepancia. Es cierto en algunos casos, los que salen a la luz pública. Y lo que no aparece en los medios es que la gran mayoría de los maltratados, precisamente, evitan repetir con sus parejas e hijos lo que sufrieron; por el contrario, suelen estar sensibilizados ante cualquier tipo de maltrato a personas e incluso a animales.
“Si salieran a la luz pública todos los casos de hombres maltratados en España”, afirma el psicólogo Eloy Rodríguez, “desde un punto de vista objetivo, prácticamente creo que igualaría al de mujeres agredidas. Se tiene que hablar de maltrato hacia las personas, independientemente del sexo, con eso se avanzaría muchísimo en la solución del problema. No hay que obviar que dentro del ámbito familiar, no sólo existe la mujer maltratada, sino los hombres maltratados, y que en Estados Unidos la cifra de muertes de hombres llega a ser mayor que el de las mujeres".
Resulta inaceptable que quienes más luchan por defender a la mujer maltratada en nombre de la igualdad se nieguen a una protección igual para los hombres que sufren maltrato. Flaco favor le hace esa actitud al feminismo, pues pareciera que en vez de ser un movimiento a favor de la igualdad de sexos, fuese un movimiento sexista, es decir, un racismo del sexo en el que a las víctimas masculinas se les considera inmerecedoras de ayuda, compasión y comprensión.
"En cuarenta años no he conocido ningún hombre maltratado - dice Lidia Falcón - muchos son, sólo unos falsarios". "Línea 900" ha encontrado varios hombres maltratados. "A los hombres les es más difícil presentar una denuncia por malos tratos", observa la abogada Ana María López Herraiz. "Nos da vergüenza", explican dos hombres maltratados que se decidieron a dar el paso.
Las pocas asociaciones de hombres maltratados que existen no reciben ninguna subvención o son escasas; tampoco existen organismos que ayuden al hombre maltratado.
Esas diferencias, a mi juicio, conculcan, además del artículo 14 de la Constitución, los siguientes (Declaración Universal de los DD.HH.):
(ARTÍCULO 2
1. - Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
ARTÍCULO 5
Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.
ARTÍCULO 11
1.- Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.)
LOS ancianos, personas que ya no poseen fuerza suficiente para detener las agresiones de sus victimarios que, contra toda lógica, suelen ser sus propios hijos, constituyen otro grupo humano, junto al de los niños, más vulnerables y en peligro real de padecer maltrato físico, psíquico, por omisión (abandono, falta de la mínima atención, etc...). La indefensión física y económica los hace aún más vulnerables a los malos tratos. El hecho de no tener un lugar adónde ir para escapar de esta violencia los convierte en el blanco perfecto.
Es otra vertiente de la violencia familiar, que afecta tanto a hombres como a mujeres y debe tratarse de forma específica y monográfica.
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