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A muerte de Fernando García Tola, entre otros sentimientos, me ha despertado el de la melancolía. Ya sé que la melancolía es un sentimiento muy pasado de moda y que ahora, igual que en tiempos de mi abuelo materno, don Antonio García, no es más que una depresión del ánimo, una simple y vulgar tristeza. Tola era más joven que yo, casi de la misma edad que José María García, de la mismísima edad que Carmen Maura, quiero decir Carmen García Maura. Mira tú por donde me han venido a la memoria, sin premeditación ninguna, cuatro “Garcías” famosos. Menos José María y mi abuelo, los otros dos, Fernando y Carmen no han utilizado en sus carteles de promoción el apellido paterno, de modo que a uno le conocíamos por “Tola” y a la otra por “Maura”. Yo he cometido la misma tontería omitiendo, cuando firmo un libro, un artículo o un cuadro, el apellido de mi madre, que es también “García”. Así, pues, la muerte de Tola me ha despertado la melancolía de los “García” que circulan, eternamente vivos y activos, por mi sangre y por mi libertad de sentimientos.
Mi vieja amiga Carmen Maura, cuando se autorretrata en los medios de comunicación, suele decir, casi textualmente, que es “sobrina-biznieta del político y diputado español Antonio Maura” y que “siguió inicialmente el camino tradicional que correspondía a su nivel social (universidad e idiomas)”. Como se ve, presume Carmen de su parentela mallorquina y nos cita a don Antonio Maura, que fue primer ministro del Gobierno español, y no cita a su hermano, don Gabriel Maura, que fue un artista como la copa de un pino, pintor como Tola y como yo, modestia aparte, y, además, más pariente suyo que ninguno de los hermanos Maura. Con su pan se lo coma y que, de su capa, haga el sayo que más le convenga. Pero lo cierto es que el apellido de su padre, García, se fue al garete entre programas formidables de Tola en Televisión y entre películas alucinantes, descacharrantes de Almodóvar en España y en el universo mundo.
Conocí a Carmen antes que Tola y que Almodóvar. Ni Tola ni Almodóvar estuvieron en su boda, que fue una boda pontificia , apostólica y postconciliar en Alcobendas, allá por los años sesenta del siglo pasado. Habíamos hecho Teatro, de vanguardia, claro, en el Colegio Mayor San Pablo – “Vigilia de armas”, “La hermosa gente”, etc – y su marido, Xisco Forteza Pujol, que en paz descanse, estudiaba entonces Derecho y era conocido en Mallorca, su tierra natal, como el “Ortega y Gasset de los Cursillos de Cristiandad”.
Uno de los primeros reportajes – no el primero, que salió en el “Arriba” a doble página y portada – que se le hicieron a Carmen Maura, lanzándola a la fama como actriz, se lo hice yo en el Teatro Maravillas de Madrid, donde ella interpretaba un papel de poca importancia en una comedia menor. Allí, naturalmente, estaba su promotor artístico y amante esposo, padre de sus hijos y apóstol impertérrito de la cristiandad, Francisco Corteza, matizando y redondeando las respuestas sencillas y veraces que me daba Carmen Maura y que yo anotaba disciplinadamente en un cuaderno de batalla. Ni magnetofón ni leches. Entrevistas a pelo, como la doma de potros salvajes, como debe ser…
Llevaba yo entonces – y nunca tuve ocasión de contárselo al pobre Tola- un estúpido complejo de superioridad con respecto a esa grandísima actriz que es Carmen Maura. Entonces, en aquella compañía universitaria de Teatro, los únicos que habíamos ido a la Escuela Oficial de Arte Drámatico, éramos José María Fibla Foix, condiscípulo de Xisco Forteza en la Facultad de Derecho y gran pintor de Benicarló, y yo, mientras que Carmen Maura y Mari Paz Amselem, que luego se casó con Fibla, apenas eran unas dulces muchachitas de sociedad, aficionadas al teatro y que, como dice la Maura, estaban metidas en “el camino tradicional que correspondía a su nivel social (universidad e idiomas)”. Universidad, idiomas y…Teatro de vanguardia, naturalmente.
Dicen las agencias- y transcribo textualmente la nota de OTR. Press. Madrid.- que “la fama de García Tola en televisión arrancó en 1975, cuando presentó en TVE el programa de entrevistas “2 por 2” con Isabel Tenaille y Mercedes Milá. Después vinieron otros programas en los que combinaba el formato de humor con la crítica política. Durante unos años trabajó como guionista de televisión y escribió artículos y obras de teatro, como “Alguien debe morir esta noche”. “La marquesa de los huevos de oro”. Una de sus últimas apariciones en televisión fue junto a Carmen Maura, donde presentó “Encantados de conocerte”, que abandonó por diferencias con la actriz. “
Ya había vuelto yo al redil de las Autonomías del Estado español y, lejos de Madrid y de los “muchachos, compañeros de mi vida, farra querida de aquellos tiempos”, no pude enterarme de cuáles y cuántas fueron las “diferencias” entre Tola y Maura. Por lo demás, aunque fui pionero en el lanzamiento profesional de la actriz, siempre tuve la sensación de que, en la cumbre de sus talentos y de su fama, siempre me dijo Carmen aquello de “si te he visto, no me acuerdo”. De ahí, tal vez, la melancolía que me embargaba al comenzar este artículo.
No hay mal que cien años dure y mis males se me pasan escribiendo. Reconstruyo en mi memoria a mi vieja amiga Carmen Maura y, a medida que van naciendo las palabras, renacen también los sentimientos de fraternidad y de alegría por el triunfo de mis amigos
Carmen García Maura dirigía una galería de Arte, Galería Da Vinci, en Conde de Xiquena, junto al “Oliver”, donde tantas noches y madrugadas pasamos en busca de la fama y de la gloria. Entonces, dicen los cronistas convencionales, su vocación artística le llevó al teatro primero y luego a la televisión (en el programa que presentaba el polémico Fernando G. Tola y donde hizo famosa la frase "Nena, tu vales mucho" y al cine. Dicen también esos cronistas, tan ignorantes como inocentes, que inició su carrera de actriz haciendo cortometrajes y café-teatro. Ya he dicho que inició su carrera de actriz en el Colegio Mayor San Pablo, bajo la dirección del que más tarde sería su marido, aquel que rezaba por mi alma, preocupado por el talante progresista de mi novia, hoy mi mujer y madre de mis hijos, que ni entonces ni ahora comulgaba con las monsergas apostólicas, de las que Carmen también se liberó Su marido, Xisco Forteza, mi querido “hermano en Cristo”, se separó de ella y se fue a la otra vida con el beso amoroso de su tercera mujer.
Desde “A las once en casa” hasta “El palo”, recuerdo 47 películas espléndidas de Carmen Maura. Su primer gran éxito fue en 1977 con “Tigres de papel” y cabe recordar aquí que en sus principios fue una de las actrices habituales de Fernando Colomo. Alguien ha dicho que destaca más en la comedia que en el drama. Yo no digo lo mismo. Toda su colaboración con el director manchego Pedro Almodóvar; desde 1980 con “Pepi, Luci, Boom y otras chichas del montón”, hasta 1988 con “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, donde terminó de manera traumática su relación con Almodóvar. Cuentan que fue debido a un malentedido surgido a raíz de la Ceremonia de los Oscars de ese año, donde la película estuvo nominada en la categoría de Mejor película Extranjera. Con todo, por “Mujeres al borde de un ataque de nervios,” Carmen Maura consiguió uno de los dos premios Europa a la mejor actriz que ha obtenido a lo largo de su carrera. También tiene en su haber un Premio Nacional de Cinematografía.
Por lo que respecta al amigo García Tola, sumamente soltero, colega periodista y colega pintor, sólo diré que, nacido en Valladolid hace 58 años, se ha ido demasiado pronto de este mundo. Había dejado el hogar paterno a los 19 años y se había instalado en Madrid, donde comenzó su carrera profesional como escritor, escribiendo libros de amor y de mujeres. “Se conoce que nunca ha probado el matrimonio”, dije yo una vez, después de leer unas cuartillas suyas, y, como siempre he hablado bien de mi matrimonio, alguien creyó que yo era tan santo y tan catól