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  Firmas Invitadas - Edición Nº 91
Semana del 28/11/2003
Línea Santander Central Hispano, ¿en qué puedo ayudarle?


Nieves Concostrina
A VISO a navegantes: El Santander Central Hispano está enviando tarjetas Visa Platinum a diestro y siniestro a la vez que te doran la píldora diciendo que lo hacen porque eres un cliente excelente. No se lo crean, porque a mí me soltaron una perorata por teléfono hace unos días diciéndome que me la iban a enviar porque hago muy buen uso de mi tarjeta. Cuando les explique que yo utilizo la 4B y que la Visa jamás la uso, se hizo un silencio al teléfono de los que te hacen pensar “¡¡Te pillé!!”. Pues bien, no contentos con esto, me han enviado la tarjeta. Lo que narro a continuación es un diálogo de besugos. Si ustedes se lo pueden ahorrar, ya habré conseguido algo.

–Gracias por llamar a la Línea Santander Central Hispano, Línea Personal. Buenas tardes. Le atiende fulano de tal. ¿En qué puedo ayudarle?
–Hola. He recibido en mi casa una tarjeta Visa Platinum sin haberla pedido y quiero saber qué diferencia de precio tiene su mantenimiento respecto a la Visa Classic normal.
– ¿Puede darme su NIF, por favor?
(Lo doy)
– ¿Puede darme su nombre completo, por favor?
–Nieves Concostrina Villarreal.
–Es correcto.
–Claro que es correcto. Yo me llamo así.
–Quiero decir que los datos son verdaderos.
–Vale, y ahora que los dos estamos seguros de cómo me llamo puede decirme, por favor, la diferencia de precio entre la Visa Classic que tengo y la Platinum que me quieren encasquetar.
–Actualmente, Santander Central Hispano está haciendo una promoción especial entre sus clientes más prestigiosos con un coste de la Visa Platinum inferior al habitual.
– ¡No me diga que soy una cliente de prestigio! ¿Pues qué les hacen a los que tienen 24.000 euros en el banco? ¿La ola?
–Si le han enviado la tarjeta es porque usted tiene prestigio y es solvente.
–Bien, pero no nos distraigamos. Yo sólo quiero saber la diferencia de precio entre la Classic y la Platinum.
–Para ello debería saber lo que paga usted por la Visa Classic.
–Para eso le llamo, para que usted me lo diga.
–Voy a hacerle entonces unas preguntas para comprobar sus datos.
– ¿Es que tiene que saber mi número de pie para facilitarme dos vulgares precios de tarjetas de crédito?
–Es el procedimiento.
–Absurdo, pero pregunte.
–Su nombre completo, por favor.
–El mismo de antes... el que era correcto.
–¿Los cuatro últimos dígitos de su cuenta corriente?
(Los doy)
– ¿En qué calle está su sucursal?
–En Gran Vía.
– ¿Los cuatro últimos dígitos de su Visa Platinum?
– ¿Para qué los quiere si la tarjeta aún no está activada?
–Para comprobar que efectivamente se la han enviado.
–Son ustedes, además de pesados, muy desconfiados. Yo no estaría llamando si ustedes no me hubieran enviado una tarjeta que yo no he pedido.
(Le doy los malditos cuatro últimos dígitos de la tarjeta)
–Dígame, por favor, el primer y séptimo dígito de su clave personal en Banca Telefónica.
– ¿Perdón?
– ¿Usted no tiene clave de acceso informativo a Banca Telefónica?
–Yo consulto mis cuentas por Internet.
–Pues dígame el primer y séptimo dígito de su clave de acceso.
–“ele” y “te”.
–No puede ser.
– ¿Cómo que no puede ser? ¿Es que sabe usted cuál es mi clave?
–No, pero tienen que ser dígitos, no letras.
–Oiga, buen hombre, mi clave de acceso son letras, no dígitos, y con ella consulto cuando me da la gana el mísero estado de mis cuentas, porque a lo que ustedes llaman prestigio yo lo llamo miseria.
–Si usted tiene letras, entonces no tiene acceso a Banca Telefónica.
–Ya le he dicho que yo accedo por Internet, no por teléfono.
–Voy a darla de alta en Banca Telefónica y voy a cambiarle la clave de acceso para que sea igual en Internet que en Banca Telefónica.
–¡¡¡Quieto ahí!!! ¡¡Yo no he llamado para darme de alta en nada, ni para que me cambien la clave, a la que tengo mucho cariño desde hace tres años, antes de que el Santander entrara en concubinato con el Central!!! ¡¡¡Yo sólo quiero saber la diferencia de precio entre la Visa Classic y la Visa Platinum para enterarme de si ustedes me la quieren meter doblada!!!
–No se enfade, señora, para....
–¡¡Y no me llame señora!!
–Doña Nieves, para...
–¡¡Peor!!
–Bien, para saber lo que usted paga por la Classic necesito darla de alta en Banca Telefónica.
–Pues no me lo creo. A ver, contésteme a una simple y llana pregunta: ¿Cuánto vale para el común de los mortales el mantenimiento anual de la Visa Platinum?
–90 euros.
–Bien, ya es algo. ¿Y el de la Classic?
–21 euros.
–Luego hay una diferencia de 69 euros, es decir, 11.500 pesetas entre una y otra tarjeta. ¿Ve qué fácil?
–Pero Santander Central Hispano está haciendo una promoción entre clientes prestigiosos con precios inferiores.
– ¿Cuánto de inferior?
–Tendría que darla de alta en Banca Telefónica para saber qué precio le han puesto.
–Mire, amigo mío, yo tendré prestigio, pero gilipollas no soy. Creo entender que ustedes están enviando tarjetas Platinum a mansalva sólo para dar de alta a la gente en la Banca Telefónica de las narices. Olvídese de esta llamada.
– ¿Tampoco quiere que cambie su clave de acceso a Internet?
– ¡No, no quiero! Hágase a la idea de que usted estaba muy aburrido, se ha echado una siesta y ha soñado que le llamaba una petarda para una consulta sobre tarjetas de crédito. Ya está. Se acabó. Esta llamada no ha existido, Nieves Concostrina no es correcto, no existe. ¿Vale?
–Como guste. Gracias por llamar a Línea Santander Central Hispano, Línea Personal. Le ha atendido fulano de tal. Buenas tardes.

Buenas tardes serían para él, porque a mí me la arruinaron. Aunque nada más colgar estuve totalmente segura de que yo no había hablado con una persona, sino con un autómata adiestrado para no contestar a lo que preguntas. Olvidé decirlo: quien me atendió se llamaba, encima, Marco Antonio, lo cual rodeó la situación de un extraño ambiente bélico que me hizo sentir como una hispana contra las legiones romanas bancarias.

Estén atentos y no piquen.
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